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Rechaza Sudán negociar con rebeldes

Exige presencia etíope para retirar tropas de zonas en litigio. Llega a Juba primer grupo de los 12 000 sursudaneses que se encuentran en la nación meridional

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Juventud Rebelde

JARTUM, mayo 14.— El Parlamento sudanés desestimó este lunes un llamado de Naciones Unidas a sostener conversaciones con grupos rebeldes que operan en su territorio, al tiempo que el Gobierno pidió como condición para retirar sus tropas de zonas limítrofes en litigio con Sudán del Sur el despliegue allí de fuerzas disuasivas etíopes.

«Rechazamos las negociaciones» con la rama norte del Movimiento Popular de Liberación de Sudán (Mpls-N), declaró ante la Cámara el jefe de la comisión parlamentaria de Relaciones Exteriores, Mohammed Al Hasan Al Amin, citado por PL.

Según el gobierno sudanés, el Mpls-N, que opera en los Estados sudaneses de Nilo Azul y de Kordofán del Sur, es un antiguo aliado de las fuerzas exinsurrectas que ahora gobiernan Sudán del Sur.

Jartum alega que esas milicias lucharon juntas durante dos décadas de guerra civil (1983-2005) por la independencia del nuevo Estado sudanés, objetivo que lograron en julio de 2011 tras un referendo previo, recogido en el Plan Integral de Paz logrado gracias a la diplomacia injerencista de Estados Unidos.

El Consejo de Seguridad de la ONU exhortó al Gobierno sudanés y al Mpls-N a negociar un acuerdo auspiciado por la Unión Africana. La solicitud del organismo global persigue la estabilidad interna en territorio sudanés y también aligerar tensiones causadas por el diferendo en territorios fronterizos ricos en petróleo.

El Parlamento sudanés rechazó también «autorizar el envío de ayuda humanitaria internacional hacia las zonas rebeldes de Nilo Azul y de Kordofán del Sur», sobre lo cual alega    razones de seguridad, de acuerdo con Al-Amin.

Por su parte, el subsecretario sudanés de Exteriores, Rahmatulá Mohamed Ozman, al justificar la propuesta de implicar las tropas Etiopía en la disputada región de Abyei, calificó de pacificadores los efectivos requeridos a ese país vecino.

Jartum exigió también como paso previo a su retirada militar la garantía de una Administración de las instalaciones petroleras de esta región productora de crudos.

Sudán se abstendría de sacar sus tropas «antes de que se tomara alguna medida para lograr la estabilidad en el área», porque teme que al no estar ellas en el lugar se registre un vacío de poder, aseguró Ozman.

La argumentación sudanesa fue transmitida a la ONU tras el llamado del organismo mundial a que Jartum y Juba resuelvan el estatus de Abyei, uno de los territorios limítrofes cuya soberanía está aún por precisar.

Sudán del Sur respondió con el anuncio de que trasladaría a 700 policías de esa región, entre otras en disputa sobre pertenencia a uno u otro país tras la separación de ambos territorios en 2011.

El gobierno de Sudán desestimó ese paso asumido por Juba y lo caracterizó de «especulación política para avergonzar a nuestro gobierno ante la comunidad internacional».

Etiopía facilita hace tiempo su mediación en el contencioso, entre otras formas ofreciendo su capital para reuniones entre representantes de los dos estados, en las cuales se firmaron varios tratados luego incumplidos.

Uno de esos acuerdos entre Jartum y Juba en Addis Abeba propuso en junio pasado desmilitarizar Abyei y aceptar la llegada de una misión de paz extranjera.

La presencia militar de ambos estados en esa región fronteriza data de mayo de 2011 y los choques entre sus respectivos Ejércitos provocó el desplazamiento de miles de ciudadanos hacia demarcaciones del sur.

También trascendió que este lunes un primer grupo de los 12 000 sursudaneses que están en Sudán llegaron a Juba en avión, después de varios intentos fracasados de repatriarlos en barco, según informó el presidente del gubernamental Centro Sudanés de Inmigración, Alser al Omda.

En declaraciones a la prensa, Al Omda explicó que la Organización Internacional de Migraciones (OIM) acordó facilitar seis viajes diarios en avión desde Jartum a Yuba para repatriar a los ciudadanos sursudaneses en un proceso que tardará al menos dos semanas.

Los sursudaneses estaban en el puerto fluvial de Kosti, capital de la provincia del Nilo Blanco, próxima a la frontera con Sudán del Sur, tras varios intentos durante los últimos once meses de trasladarlos en barco.

Las autoridades de Sudán del Sur se habían apropiado de varios barcos sudaneses que habían llegado a Yuba con ciudadanos sursudaneses, lo que retrasó el proceso de traslado.

El pasado 2 de mayo, el Gobierno de Sudán amplió hasta el 20 de mayo el plazo para la repatriación de los más de 12 000 sursudaneses, que han perdido la nacionalidad de este país y que están en Kosti.

Fuertes combates matizaron durante el pasado mes de abril la creciente rivalidad entre ambos Estados, que se acusan mutua y sistemáticamente de apoyar a grupos rebeldes dislocados en sus respectivos territorios.

Los distintos matices asumidos por el diferendo fronterizo por áreas petroleras causaron una escalada bélica y fuertes combates durante las últimas semanas, condenados por la ONU y la Unión Africana.

Entre las reacciones de distintos organismos figuró una resolución del Consejo de Seguridad el 2 de mayo último, que amenazó con imponer sanciones a ambos estados si sus gobiernos no daban pasos conciliatorios en un plazo de tres meses.

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