Alyson Kennedy: Una voz por los excluidos

Casi todo el mundo cree que en las elecciones presidenciales de Estados Unidos participan solo dos partidos, el demócrata y el republicano; pero otros persisten en llevar una visión de clase diferente a pesar de que el sistema les invisibiliza

Autor:

Juana Carrasco Martín

La campaña electoral en Estados Unidos está llegando a su climax en la selección de los candidatos por los dos grandes partidos, en un sistema que esconde tras el espectáculo su condición de defensores de un mismo interés, el de los grandes capitales, del mundo de las finanzas, de la industria armamentista, de los sectores contaminantes del clima terrestre, de los explotadores de los trabajadores del patio y de las riquezas y bienes que producen profesionales, obreros y campesinos en buena parte del mundo, donde las transnacionales del imperio expolian e intervienen.

Sin embargo, invisibilizados por los medios que forman parte del show, hay pequeños partidos, no pocas veces perseguidos, soslayados, excluidos, que llevan a las calles y a las urnas donde les es posible llegar, los verdaderos intereses del pueblo trabajador.

Una mujer menuda en su físico, de sonrisa fácil, y palabras sencillas, convincentes y firmes, es portadora de esa otra cara, que no es precisamente de la misma moneda; por el contrario, revela y denuncia lo que en realidad sucede en Estados Unidos este 2016.

Alyson Kennedy es candidata a la presidencia por el Socialist Worker Party (SWP Partido Socialista de los Trabajadores), en cuya boleta le acompaña Osborne Hart, una decisión  que anunciaron el pasado 12 de febrero.

Alyson Kennedy, candidata a la presidencia de EE. UU. en 2016 por el Socialist Worker Party. Foto: Orlando Perera/ICAP

Este 1ro. de mayo recorrió la avenida Paseo de La Habana en el desfile del Día Internacional de los Trabajadores junto al pueblo cubano y con una delegación de madres y familiares de víctimas de la violencia policial en Estados Unidos, y en conversación con Juventud Rebelde no perdió la ocasión para develar lo que ocurre en su país y las impresiones de este su primer viaje a Cuba.

—Usted es candidata por el Socialista Worker Party a las elecciones generales del próximo 8 de noviembre, pero solo se habla de la campaña que realizan republicanos y demócratas…

—Lo principal que están revelando las elecciones en Estados Unidos es la profunda crisis que existe dentro de los partidos políticos burgueses Republicano y Demócrata. Hemos visto cómo los candidatos Donald Trump (republicano) y Bernie Sanders (demócrata) están recibiendo bastante apoyo porque se presentan cómo candidatos diferentes a los otros políticos, aparecen como que no forman parte de la maquinaria política y por ello están recibiendo bastante apoyo e incluso muchos trabajadores participan en sus manifestaciones.

«Hay razones para ello. Debemos recordar la profunda crisis económica a nivel mundial y cómo se ve también en Estados Unidos. Aunque el Gobierno dice que hay una recuperación económica, el nivel de desempleo continúa siendo alto. Hay un nivel de desempleo mayor del que hemos visto en años, porque hay trabajadores que no son incluidos en las estadísticas.

«En la campaña he conocido a trabajadores que me han dicho que no han encontrado trabajo desde la caída económica de 2008», asegura Alyson, quien ha acompañado en este año la huelga de 40 000 trabajadores de Verizon, la empresa de telecomunicaciones, el mayor paro laboral en Estados Unidos en muchos años. Los trabajadores no tenían contrato desde agosto, mientras Verizon estaba intentando recortar las jubilaciones y facilitar la tercerización del trabajo. Verizon afirma que ha capacitado a miles de empleados no sindicalizados para cubrir a los empleados en huelga.

Alyson Kennedy afirma que para todos los trabajadores estadounidenses «los salarios continúan estancados. El 40 por ciento de la fuerza laboral en Estados Unidos gana menos de 15 dólares la hora, con lo cual una familia no se puede mantener. Esto ha llevado a que muchos trabajadores comiencen a cuestionar lo que está sucediendo en Estados Unidos y que tengan menos confianza en lo que los partidos Demócrata y Republicano están haciendo en relación con esta crisis».

—Pero esos candidatos hablan de cambio…

—Eso es lo que está detrás del apoyo que están recibiendo Trump y Sanders, pero no importa quién sea electo, no habrá cambios que mejoren la situación de los trabajadores.

«Todos los cambios significativos que se han dado en los Estados Unidos como la lucha contra la segregación racial, la lucha en los años 30 por la sindicalización, la lucha contra la guerra en Vietnam, las luchas de la mujer por el derecho al aborto, todas esas luchas han sido ganadas a través de la manifestación en las calles, y también todas las que hemos visto recientemente, como la lucha por la sindicalización, para elevar el salario mínimo a 15 dólares la hora y contra la violencia policial».

La aseveración firme de la activista política tiene base en su larga experiencia personal como obrera y organizadora sindical. Alyson Kennedy, quien se unió al movimiento socialista en 1973, fue minera del carbón en Alabama, Colorado, Utah y Virginia Occidental. Se afilió a Trabajadores Mineros Unidos de Estados Unidos (UMWA, United Mine Workers of America) en 1981, y fue una de las líderes de la huelga en Utah de 2004.

Ella formó parte de la primera oleada de mujeres que entraron en las minas de Estados Unidos para romper las divisiones en base al sexo y fortalecer la solidaridad obrera. Entonces, integró el Proyecto de Empleo en el Carbón, una agrupación que defendía el derecho de las mujeres a ser contratadas en las minas y luchaba contra el acoso en el trabajo.

Conoce de las luchas que librara UMWA en las décadas de 1960 y 1970 por la seguridad en el trabajo. En aquellas huelgas que estremecieron al país, ganaron el derecho a negarse a trabajar bajo condiciones inseguras. Sin embargo, ahora reconoce que se fue erosionando el movimiento y hoy, en la mayoría de las minas estadounidenses, no hay sindicatos. De esa historia habla Alyson a los obreros estadounidenses.

No lo hace desde fuera, ni desde la teoría de la lucha de clases. Hoy, Alyson Kennedy es trabajadora en Chicago de la industria de las confecciones textiles en Walmart, la mayor cadena mundial de tiendas minoristas, denunciada en muchos países por las condiciones de explotación a que somete a sus obreros y empleados.

«Es la razón por la cual yo, como candidata por el Partido Socialista de los Trabajadores, y mi compañero de fórmula Osborne Hart, y los otros candidatos para el Senado y otros puestos hemos tenido una buena receptividad entre los trabajadores, porque estamos abiertos a discutir sobre una perspectiva revolucionaria», asegura.

«Los trabajadores saben que están siendo explotados, saben lo que está ocurriendo en el país y en el mundo», dice Alyson Kennedy, quien destaca que uno de los aspectos sobre los cuales se pronuncian en esta campaña electoral es oponerse a la participación de Estados Unidos en el Medio Oriente. «Y muchos trabajadores están también abiertos a escuchar sobre la Revolución Cubana», agrega.

—Ha mencionado a Cuba, ¿qué ha motivado su presencia en nuestro país, coincidiendo con los festejos del Primero de Mayo?

—Vine a Cuba como parte de una delegación de mujeres trabajadoras que están luchando contra la brutalidad policial, de la que yo también he sido víctima, en la ciudad donde vivo, Chicago.

«Esta es mi primera vez en Cuba, aunque conozco mucho sobre la Isla, mi partido hace labor de educación sobre Cuba y durante muchos años luchamos por la libertad de los Cinco y hacemos labor educativa sobre la necesidad de ponerle fin al embargo (bloqueo).

«A pesar del corto tiempo que he estado aquí he podido ver al país concretamente, y eso me ayudará mucho a poder explicar a los trabajadores de allá del porqué Cuba es un ejemplo para nosotros. Si Cuba pudo crear una Revolución y crear una sociedad que aborde las necesidades de los trabajadores, nosotros lo podemos hacer también en los Estados Unidos», enfatiza la líder socialista.

Las razones para ver con claridad y seguridad esa posibilidad la explica: «Tenemos una historia de lucha también en los Estados Unidos. Los trabajadores de los Estados Unidos deben hacer conciencia de lo que han logrado a través de la lucha; debemos darnos cuenta del poder que tenemos y de nuestra propia valía».

Un compromiso cierra sus palabras para los lectores de Juventud Rebelde:

«Quiero que sepa, que regresamos a redoblar esfuerzos en la lucha contra el bloqueo, por la devolución del territorio ocupado en Guantánamo, que es cubano, y el haber estado acá nos ayuda a darnos cuenta por qué es necesario continuar en la batalla por nuestros derechos».

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