Otra reunión sobre Palestina, otra…

Autor:

Luis Luque Álvarez

Olmert, Rice y Abbas sin acuerdos. Foto: AP

No hubo acuerdos, ni objetivos ni nada. Se trató de una reunión para decir que habrá otra reunión en las próximas semanas. Y seguramente, en esa se hablará de otra reunión más. Como si no fueran ya demasiadas.

En cuanto al boicot económico que asfixia a los palestinos desde febrero de 2006, nada se habló. Una buena foto entre tres, y el sufrimiento de millones continúa...

Nos referimos a la cita que sostuvieron este lunes en Jerusalén el presidente palestino

Mahmud Abbas, el primer ministro israelí Ehud Olmert, y Condoleezza Rice, la secretaria de Estado norteamericana. Terminó con una declaración de la jefa de la diplomacia estadounidense: «Los tres afirmamos nuestro compromiso con una solución de dos Estados, acordamos que un Estado palestino no puede nacer de la violencia y el terror, y reiteramos que aceptábamos los acuerdos y obligaciones previos, incluyendo la Hoja de Ruta (el plan de paz ideado por la administración Bush en 2003)».

¿Hay algo de nuevo en todo esto?

Nada. El mismo ramillete de buenas intenciones, agitado miles de veces durante decenas de años.

En realidad, el primer ministro Olmert precisaría una enorme voluntad política —de la que no hay rastro— para ofrecer algo concreto a su contraparte, pues la amplitud de la coalición que lo respalda (78 diputados, de 120) es precisamente su fragilidad, al acoger a formaciones con ópticas irreconciliables respecto al tema palestino, como el Laborismo —usualmente calificado «de centro-izquierda»—, y Yisrael Beitenu, del derechista Avigdor Liberman, que propone expulsar a los palestinos hacia otros países y mandar al patíbulo a los diputados árabes en la Kneset (Parlamento israelí).

De este modo, cualquier jugada sustantiva que implique devolución de territorios, puede provocar un sismo en el gabinete. Y ello a pesar de que este era uno de los objetivos fundacionales de Kadima, el partido de Olmert: ya evacuada Gaza, irse de algunas áreas de Cisjordania.

Pero hoy, pensará, mejor ni mentar el tema. La fracasada invasión al Líbano, orquestada para «rescatar» a dos soldados no rescatados, y que dejó 153 muertos en la acera israelí, le aconseja no tomar decisiones de mayor calado. Y casi todas, en la cuestión palestina, lo son.

Todo esto, sin contar que el fantasma de una pesquisa por corrupción persigue al primer Ministro, como ha perseguido a otros jefes de gobierno israelíes. Luego si lo que desea es conservar el poder, quizá le resulte más cómodo, en clave beisbolera, quedarse «quieto en base». No hacer grandes apuestas, si es que las pensaba hacer.

Por lo pronto, solo da un apretón de manos a Abbas y formula votos por «una solución de dos Estados» —como se repite siempre—, mientras insiste en ignorar el acuerdo de formación de un gobierno palestino de unidad nacional, del que HAMAS, pero también Al Fatah, el partido del presidente al que saludó en la mañana, son integrantes.

Quién sabe por cuanto tiempo Tel Aviv estará desacreditando interlocutores. Tampoco la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) caía en gracia en Israel, sin embargo, en septiembre de 1993 se produjo el reconocimiento mutuo. Tal vez un necesario triunfo del pragmatismo sobre las antipatías tradicionales.

Esperemos que, cuando finalmente Olmert quiera hacer algo puntual por la paz, revise los archivos...

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