Fatah al Islam...¡contra sus hermanos árabes!

Autor:

Luis Luque Álvarez

Bajo la mirada del ejército libanés los palestinos abandonan Nahr al Bared. Foto: AP Decenas de cadáveres sanguinolentos, atravesados por disparos, aparecían tirados en las calles de Trípoli, una ciudad del norte del Líbano. Mientras, el ejército nacional abría fuego una y otra vez contra un cercano campo de refugiados palestinos. ¿Nuevamente estos en el centro de la mirilla, como en 1982? ¿Por qué el ataque? ¿Quiénes lo provocaron?

La confusión rondaba el incidente. Incluso Robert Fisk, el renombrado periodista inglés que lleva décadas como corresponsal en Medio Oriente, acudió a la ciudad y no encontró explicación: «Aún no sé a ciencia cierta qué ocurrió», expresaba en un reporte del pasado domingo.

Mientras se aclara el asunto, al menos ya hay un dato funesto: 80 muertos, entre civiles palestinos, soldados libaneses y miembros de un grupo autodenominado Fatah al Islam, contra el que apunta la acción armada del gobierno de Beirut.

Pero es necesaria una precisión: Fatah al Islam no debe confundirse con Al Fatah, el movimiento de liberación nacional palestino, del extinto presidente Yasser Arafat, y al que pertenece el actual mandatario Mahmud Abbas.

Ni se trata tampoco de un grupo palestino, encaprichado en alborotar un poco más el Líbano, país que vive hace meses una crisis política, con el Parlamento inactivo a raíz de las diferencias suscitadas entre el gubernamental Movimiento 14 de Marzo (respaldado por EE.UU. y la Unión Europea) y la oposición, en la que milita Hizbolá.

Consultada por JR, una fuente palestina explicó que Fatah al Islam está compuesto por individuos de diferentes nacionalidades árabes. Se trata de una organización escindida de la formación Fatah al Intifada, que a su vez se separó de Fatah en 1983, en plena guerra del Líbano.

El nuevo grupo se creó en diciembre pasado, por obra de un sujeto llamado Abu Khaled al Amleh, hostil a las autoridades sirias. Al Amleh lo proveyó de dinero y lo envió a crear inestabilidad en la región septentrional del Líbano, cerca de la frontera con Siria, para tratar de implicar a Damasco en el ya convulso panorama que vive el País de los Cedros.

Según los indicios, Fatah al Islam sigue la misma línea de la red terrorista Al Qaeda. La Liga Árabe ya pidió no brindarles protección.

Pero el hecho es que se han escondido en el campo de refugiados de Nahr al Bared, uno de los 12 que existen en el Líbano, y en los que rige la Organización para la Liberación de Palestina, que no acepta su presencia.

Como, en virtud de un acuerdo panárabe de 1969, el ejército libanés no puede ingresar a esos sitios, en este momento se producen contactos entre la OLP y el gobierno de Beirut para facilitar la captura de los miembros de Fatah al Islam, que con mucho no pasan de los dos centenares.

Lamentablemente, la furia de los combates entre esa milicia y los efectivos libaneses ha provocado el éxodo de 10 000 refugiados palestinos hacia otros campos (quedan 22 000 allí), acrecentando la situación de penuria material que se vive en esos sitios.

Se ha ignorado que se trata de un área civil, y que los Convenios de Ginebra, de 1949, prohíben considerar objetivo militar los sitios donde residen personas civiles. Fatah al Islam ha violado ese principio, al establecer allí su guarida. Aunque los bombardeos del ejército libanés no dan lugar para juzgar diferente a este.

Y valga añadir que es pérfido escudarse en la desgracia del pueblo palestino para atizar otros fuegos en la región.

Como suele ocurrir dondequiera que actúa el fanatismo, el desenlace que pueda seguir a esta torpe aventura de Fatah al Islam hará muy flaco favor a la causa árabe, y otros, más al occidente, reirán tras las cortinas...

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