El derecho de crecer

Autor:

Nyliam Vázquez García

Una nueva reunión, y con ella, la esperanza de que a partir de los acuerdos los países sean coherentes con los compromisos para con el planeta. Lo más dramático es que de esto depende la existencia de naciones enteras, la vida de millones de personas que hoy subsisten en Asia-Pacífico. Para las pequeñas islas de la región, el cambio climático no es una preocupación futura. Sube el nivel del mar, las aguas saladas contaminan la dulce, escasean los alimentos, tormentas e inundaciones forman parte de su día a día. No les preocupa qué país legarán a sus hijos. Les urge que ellos sobrevivan ahora.

Por eso los 15 países que integran el Foro de las Islas del Pacífico se concentran en el impacto del cambio climático y el desarrollo económico, durante su reunión anual. Según la Agencia de Ayuda al Desarrollo (Oxfam) y varios expertos australianos, el cambio climático puede crear ocho millones de refugiados en las islas del Pacífico, además de 75 millones en toda la región en los próximos 40 años.

Los datos precisan que a menos que los países ricos adopten medidas urgentes para contener sus emisiones de gases contaminantes, algunas de las naciones insulares de la zona corren peligro de volverse realmente inhabitables. Sobre esta realidad imponderable los gobiernos deberán pronunciarse, y más que eso: tomar medidas.

Quienes sufren el tirar las redes y que no haya peces, los platos vacíos, el llanto de sus pequeños hambrientos, exigen que países como Australia y Nueva Zelanda se comprometan con esta realidad, entre otras razones por ser los más contaminadores. Esperan planes para adaptarse a las consecuencias del deterioro ambiental, y también para contener la furia de la naturaleza, harta de depredación.

Aunque Australia se ha comprometido a invertir unos 120 millones de dólares en el Pacífico Sur, el informe calcula que se requerirá el doble para lograr resultados. También debe reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, cuyo monto puede aumentar, si se logra un acuerdo internacional en la Conferencia de la ONU sobre cambio climático, que se realizará en Copenhague en diciembre. Aun en ese caso, el pronóstico es solo de un 25 por ciento. Según Greenpeace las islas del Pacífico necesitan que se produzca una reducción para 2020 de entre el 40 y el 45 por ciento de las emisiones contaminantes.

De este encuentro deben resultar decisiones para cambiar el panorama. Países como Kiribati, Tuvalu, Tokelau, Islas Marshall, Fiji, Papúa Nueva Guinea, Vanuatu y Micronesia, esperan que así sea. No tienen otra opción.

Culturas enteras, modos de vida, la tierra que habitan millones de familias está en peligro real de ahogarse... desaparecer. ¿Por qué aceptar la condena de convertirse en «refugiados ambientales»? Esta triste realidad, lamentablemente lejana para las grandes potencias, reclama actuaciones conscientes. Está en juego la vida de la más joven generación de esas tierras, los que ya nacieron y solo esperan crecer.

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