Los cantos de Puerto Príncipe

Arleen Rodríguez DerivetArleen Rodríguez Derivetdigital@juventudrebelde.cu
16 de Enero del 2010 23:03:23 CDT

Esta mañana nos despertamos con las réplicas alrededor de las 5 a.m. Una vez más, los temblores se reunieron con el canto. El canto es casi tan contundente como los sismos.  Ellos todavía están cantando ahora con toda su fuerza - ¡Aleluya!

(De un blog en Internet)

«Dodo ti pitit Manman…», cantaba mi madre en las noches sin televisión de nuestra infancia. Su voz, dulce y vital como las de todas las madres cuando duermen a sus hijos, se volvía especialmente alegre recordando aquel canto que aprendió en los barracones de la finca de la abuela, que se llenaban de haitianos durante las cosechas de café.

Detrás de la canción, el sueño demoraba en llegar. A mi hermano y a mí nos gustaba que Mami contara historias de aquella gente que iba de la zafra del azúcar a la del café, sin lograr escapar de la pobreza, y sin embargo cantaba. Hasta en los velorios cantaban.

Hoy no sé si me lo inventaron mis recuerdos o si nos lo contó ella, pero estoy casi segura haberle oído decir que «los haitianos son un pueblo tan sufrido, que cuando les nace un niño lloran y cuando alguien muere cantan».

Cantos desgarradores e incomparables como esos que ahora se elevan en las oscuras noches de Puerto Príncipe, se entonaron muchas veces en los barracones de las fincas orientales, donde los haitianos fueron la fuerza fundamental de la prosperidad de los cafetales y la mayor expresión del desamparo social.

Por supuesto que también le cantaban a la vida. En el propio batey se gastaba cada centavo ganado y las fiestas eran tan intensas como pobres y breves. Había  bailes. Y bebidas. Y dulces. Y trajes. Y narraciones. Y todo lo que un pueblo lleva consigo dentro del alma, que suele ser más abundante que lo que a simple vista se ve o cabe en los morrales.

La ternura, por ejemplo. Casi todos los cuentos sobre haitianos que nos hizo mi madre, tenían eso en común con aquel canto «Dodo ti pitit Manman». Los mismos que de niña le cantaron canciones de cuna en creóle, de joven la protegieron de los fríos de la montaña o las crecidas del río, y cuando ya tenía nietos, todavía un viejo habitante del batey viajaba kilómetros hasta la ciudad para visitarla como un pariente entrañable.

Esas historias nos enseñaron antes que los libros. Los haitianos, mano de obra barata de las labores más duras en los campos cubanos, fueron la más vívida escuela de la injusticia para quienes les vieron trabajar y sufrir sin más recompensa que la sobrevivencia.

Puede decirse incluso, que el sufrimiento de ellos, alentó algunos de los más profundos cambios en Cuba. «Al batey de Birán y sus gentes, que inspiraron el ansia de una Revolución», dice en la dedicatoria el libro biográfico sobre Fidel que escribió Katiuska Blanco, Todo el tiempo de los cedros.

No  es casual, ni fortuito que entre las primeras leyes de beneficio a los trabajadores, dictadas por la Revolución, estuviera el reconocimiento a los años de trabajo y el derecho a la jubilación de miles de emigrantes haitianos.

Si hoy ganan titulares de prensa numerosos apellidos de sonoridad francesa y raíz haitiana —sean deportistas, artistas o académicos prominentes— salidos de los parajes más remotos de la geografía de nuestra Isla, todo se debe a una política que comenzó por incluir, contar, reconocer, integrar, a la población haitiana de Cuba a una sociedad a la que hasta entonces habían aportado todo sin compensación alguna.

Ellos y los cientos de jóvenes haitianos, graduados o por graduarse de Medicina en la filial de la ELAM en Santiago de Cuba, que ahora mismo están dispuestos a salvar vidas en su país, derrumban todos los mitos sobre maldiciones y predisposición de ese pueblo al subdesarrollo y al sufrimiento.

La verdadera maldición es no tener oportunidades. O que quienes dicen venir en tu auxilio, se apertrechen como quienes van a la guerra y pongan por delante los dineros que habrán de gastarse en ellos mismos, como el portaviones norteamericano que ya consume dos millones de dólares por día y todavía no ha llegado a las costas de Haití.

Recordando a mi madre, a la que acunaron y protegieron haitianos pobres entre los pobres, hago mío el dolor del canto que entonan, mientras alzan sus manos al cielo, los desamparados sobrevivientes del terremoto, que esperan que los salven, no que los encañonen.

En eso pienso cuando descubro un rostro conocido entre las doctoras cubanas que se inclinan sobre las víctimas en un reportaje de la televisión.  Ella pone su estetóscopo en el pecho inflamado de un pequeño mientras con la otra mano lo acaricia con infinita ternura. Llamo a su casa para avisar y el que responde es su hijo. «Mi mamá está en Haití», dice con la mayor naturalidad del mundo.

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    1. 1

      JJ - 17 de Enero del 2010 12:05:06 CDT

      BRAVO ARLEEN,LINDO TRABAJO.REPUGNA COMO AHORA SE UNEN LOS HIPOCRITAS PARA HACER APOLOGIA DE BUENA VOLUNTAD CON HAITI,CLINTON-BUSH JUNTOS EN AYUDA A HAITI,ESTAN LUCHANDO CONTRA AQUELLO DE ENGAÑAR A TODO EL MUNDO TODO EL TIEMPO,OJALA NO LO LOGREN.GRACIAS ARLEEN.

    2. 2

      JJ - 17 de Enero del 2010 12:10:43 CDT

      ESTOY AQUI EN ACAPULCO Y VEO LAS TELEVISORAS Y EXCEPTO TELESUR NINGUNA MAS MENCIONA LO QUE CUBA HACE O VENIA HACIENDO EN HAITI, PORQUE CUBA ESTABA ALLA COMO PREVINIENDO EL TERREMOTO DIARIO QUE VIVE ESE PUEBLO,AHORA LO QUE SE CALLERON LAS CASAS PERO ALLI LA TIERRA TIEMBLA A DIARIO POR LA POBREZA INMENSA EN LA QUE HAN SUMIDO A ESE PUEBLO LOS GOBERNANTES COMO LOS DUVALIE QUE ERAN AMIGOS DE USA,Y AHORA USA QUIERE HACER MAS QUE NADIE.USA ES EL PEOR TERREMOTO QUE SUFRE LA TIERRA.

    3. 3

      Osvaldo Shelton Serrano. - 17 de Enero del 2010 19:12:47 CDT

      Me uno al primer comentario. Excelente. Gracias Arleen y éxitos en el 2010.

    4. 4

      davo - 18 de Enero del 2010 0:14:36 CDT

      En mis recuerdo de la niñez están presentes las imágenes de los haitianos que trabajaban en los campos de nuestro país (mano de obra hiper-barata) Que los norteamericanos apoyen con ayuda humanitaria y para la reconstrucción de ese país, me parece muy bien, tienen bastante poder económico para hacerlo. Lo lastimoso es que haya tenido que ocurrir semejante evento para que envíen ayuda masiva, tanto estatal cómo privada. ¿Antes del terremoto no la requerían a gritos? Bueno al menos estaban nuestros médicos desde hacía varios años prestando servicios médicos. Las dos primeras ayudas que recibió el hermano pueblo de Haití en esta ocasión, fueron la de Venezuela y Cuba. Los que tenemos la posibilidad de monitorear las diferentes televisoras internacionales, nos hemos percatado que estas minimizan las de los países mencionados y otras (que no han sido pocas). En la CNN que han dado una cobertura casi de 24 horas, con frecuencia manejan la imagen de las ayudas presentando un avión de la fuerza aérea de los EE.UU. ante todo, es como un mensaje subliminal. Tenemos además el envío de más de 10 000 efectivos militares en las próximas horas. Es cierto que Haití no estaba preparado en materia de Defensa Civil para desastres de esta magnitud. Por otra parte, desde hace varios años existe una Fuerza de Paz de las Naciones Unidas, ¿Por qué los vecinos del Norte no subordinan sus efectivos al Mando de las Fuerzas de Paz radicado en Haití? Evidentemente además de ayudar existen otras intenciones, como decimos los cubanos, "Hay pitirre en el alambre". Los hermanos haitianos necesitan un buen empujón para salir del caos actual y reconstruir su país. Lo menos que necesitan es que vayan otros con intenciones solapadas. Quiero dejar bien claro que estoy consciente que dentro del pueblo de EEUU, existen millones de personas muy sensibles a cooperar en casos como el de Haití y otros, sin que medien intereses políticos o hegemónicos de su nación. Esos millones que me refiero ya están cooperando y lo volverán a hacer. Desgraciadamente siempre están presentes los grandes centros de poder económicos en su afanes desmedidos de lucro.

    5. 5

      Jose Iglesias - 18 de Enero del 2010 17:23:57 CDT

      Estimada Arleen, muy buen artículo. Realmente la combinación que se hace de la cultura haitiana y su relación con Cuba es muy buena. Como siempre Cuba con su excelente ayuda y colaboración en momentos de catástrofe a los más necesitados. Un fuerte abrazo de un periodista español. Saludos

    6. 6

      David Colombo CD. - 18 de Enero del 2010 20:03:39 CDT

      Hola vi lo que paso en Haiti, creo que no tengo palabras cuando sucede algo asi, no hay explicacion, solamente pensamos en la injusticia de la vida, pero quiero aportar mi granito de arena: son conocimientos de inteligencia empresarial, policial, militar, tv, noticieros, diarios, etc. basado en mi vida aunque yo esté privado de mi libertad creo correcto aportar mi vida a situaciones de este indole para poder ser observados y escuchados por muchos mas. WEB: WWW.UNCD.ES.TL & http://1979OK.BLOGSPOT.COM & WWW.1OK.ES.TL (Español & Ingles). sinceramente, David Colombo CD. E-mail: reportdavidc79@hotmail.com Mobil: (5411)-154054-7033

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