Cuando la belleza se vuelve tragedia

Dr.C. Julio César Hernández Perera*Dr.C. Julio César Hernández Perera*
5 de Febrero del 2013 21:01:49 CDT

En los primeros días del mes de diciembre del 2012 conocimos que el Ministerio de Salud de la República Bolivariana de Venezuela prohibió el comercio y aplicación de los «célebres» rellenos en tratamientos con propósitos estéticos, tales como aumentar el tamaño de los senos y glúteos, reducir arrugas o levantar los pómulos de la cara.

Entre las sustancias empleadas con estos fines se destacan las siliconas y otros siloxanos, el ácido hialurónico, las acrilamidas, las poliacrilamidas y el polimetacrilato, entre otros muchos componentes difíciles de pronunciar.

La necesaria resolución, publicada el 7 de diciembre del 2012 en la Gaceta Oficial venezolana, surge ante una riada de denuncias por daños físicos irreversibles y muertes causadas por las prácticas llevadas a cabo de manera inescrupulosa en instituciones sanitarias y de estética, peluquerías, barberías, salones de belleza y de cosmetología, hoteles, gimnasios y centros de masajes y de adelgazamiento.

En diferentes allanamientos efectuados en algunos de estos lugares se pudieron encontrar, además, implantes mamarios que iban a ser reutilizados, y químicos de dudosa factura.

No es un hecho aislado que estos rellenos —carentes de registros médicos— son inyectados bajo la piel y están soportados por una falsa publicidad donde se declara la carencia de riesgos y efectos secundarios, que si son franceses o alemanes, que si están hechos de células madre o células vivas, o si son «constructógenos», etc. También el engaño se vale de la ingenuidad de quienes, deslumbrados por un cuerpo de Hollywood, topan con «doctores» capaces de ayudarlos a poseer tal silueta adulterada.

Tristemente, en algunos rincones de este mundo no todos los galenos son abanderados de una buena ética, y tras una bata sanitaria consiguen esconder su deslealtad a una profesión que debe ser asumida como cuestión de honor y no de mercado. Pueden presentarse personajes sin la más mínima formación académica, que se hacen llamar médicos esteticistas, cosmiatras o cosmetólogos.

La naturaleza del problema es más compleja. La constante búsqueda o aspiración de una buena imagen por parte del ser humano es una tendencia que no pertenece solo a esta época y no es reprochable. Lo criticable es la peligrosa imposición de un culto a la belleza y a la «eterna juventud», donde, a través de las celebridades del mundo de la farándula y la moda se fabrican cánones de quiméricas perfecciones físicas, a los que se puede aspirar por medio de la cirugía o las prácticas antes mencionadas.

El uso de las sustancias de relleno no es nuevo. En 1899 el cirujano austriaco Robert Gersuny inyectó vaselina para corregir la ausencia de testículo en un joven castrado por una epididimitis (inflamación del epidídimo, órgano situado en la parte superior del testículo) secundaria a una tuberculosis. El método nunca tuvo éxito.

Después aparecieron las famosas siliconas (polímeros derivados de la sílice) con densidades y dureza variables. Combinadas con otros elementos empezaron a usarse en los implantes y en la actualidad más de 20 millones de mujeres en el mundo las llevan en sus senos —inyectadas o en prótesis—, solo por el desacreditado deseo de alcanzar un patrón de belleza y no por la justificada necesidad de reconstrucción quirúrgica ante una enfermedad como el cáncer de mama.

Pero la historia es el mayor inquisidor. Ninguna de estas «técnicas mixtificadoras» son inocuas, y las complicaciones abundan, desde las afecciones locales como la inflamación, las cicatrices, la necrosis de la piel y las deformaciones imprevistas e impensables, hasta los daños sistémicos como los trastornos psicológicos, las infecciones graves, las enfermedades autoinmunes (esclerodermia, el lupus, la artritis reumatoide, etc.), los tumores malignos o la muerte.

Después de meditar sobre estos argumentos, podríamos plantearnos un axioma que sirve de alerta: la anhelada y ficticia belleza suele transformarse, no pocas veces, en perpetua tragedia. ¿Valdrá la pena cambiar la vida por un capricho que inútilmente pretende detener el paso del tiempo y sus huellas?

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    1. 1

      Hilda Castillo - 6 de Febrero del 2013 10:37:38 CDT

      En este mundo loco se puede ver de todo, he conocido del hecho y realmente cuando se oyen historias como estas nos erizamos de espanto, sobre todo después de las denuncias por las muertes ocurridas al realizar prácticas inescrupulosas como estas. El problema puede ser aún más grave y también ha sido denunciado en la prensa cubana, como el de los jóvenes que se inyectan aceite para lucir más fuertes y que ha traído problemas muy serios. Agradezco al doctor por habernos traído este tema tan complejo y difícil de tratar y que muy bien ha presentado en este espacio que siempre busco en Juventur Rebelde.

    2. 2

      irma - 6 de Febrero del 2013 10:45:56 CDT

      Muy bueno tu artículo. Resulta necesario dar a conocer a la población estas cosas, porque lamentablemente la mayoría de las personas no tienen la percepción del riesgo que corren al someterse a estos procederes.

    3. 3

      lissette - 6 de Febrero del 2013 10:55:52 CDT

      Salu2s: Ya se tocó un tema similar en sexosentido. No creo que valga la pena,soy partidaria de ir al médico solo por necesidad,es decir,por cuestiones de salud.Para embellecer están los salones de belleza. Envejecer es natural y por mucho que estires los pellejos no puedes estirar los años.Dicen que la naturaleza es sabia,si no me dió senos grandes para que me los voy a poner,los tuve grandes cuando parí y lucía horrible. Considero que no hay un standart de belleza,esos standares los produce una industria,ellos crean una belleza ideal que no significa que sea la única,es una belleza comercial para vender productos.Hay muchas maneras de ser bella y todo está en que te lo creas,si te sientes bella te verás bella y no tiene que ver con una figura de pasarela sino con gustarte tu misma.

    4. 4

      Eddy - 6 de Febrero del 2013 11:49:18 CDT

      Muy oportuno este artículo y muchas veces me pregunto si es belleza la cara que tienen algunas mujeres que he visto en la calle, con sus facciones deformadas por productos inyectados y labios que se ven a legua que son de mentira o mas bien sobrenaturales. Si eso es hermosura, prefiero las feas naturales.

    5. 5

      carol - 6 de Febrero del 2013 12:09:29 CDT

      Muy a tono el artículo con el momento actual donde me toca muy de cerca el tema con una amiga, que se sometió a esta cirugía tan delicada y no necesaria y se complicó, lo mas importante es el carácter, la personalidad y los valores pues la belleza pasa, los años no perdonan...

    6. 6

      Tita - 6 de Febrero del 2013 13:27:34 CDT

      Buen trabajo. Es muy oportuno en momentos en que solo se piensa en la estética sin analizar las consecuencias. Han habido muchos problemas, deben arreciarse las leyes en tal sentido en muchas partes del mundo.

    7. 7

      lissette - 6 de Febrero del 2013 14:08:01 CDT

      Se han dado muchas complicaciones con este tipo de intervenciones,muchas veces las personas no quedan como quisieran,te salen queloides y quedan cixatrices horribles. Tuve una compañera que fue el 1er caso de lipo que escuché,se quedó con un dolor que según ella era de por vida y un abdomen que a todas luces lucía artificial y no vevía bien con su grueso.En mi gimnasio otra muchacha se la hizo,no tenía tanta barriga como para eso pero se la quiso hacer,le quedó alrededor del ombligo como un tiro al blanco,unos pellejos reunidos en forma circular,al final tenía que usar el bisturí. Con el aceite de maní otro tanto ha pasado,muchachos que han puesto en peligro el brazo,otros a los que les ha salido una bola. Nada,cirugía por salud si es necesaria,como dijo alguien que me antecede,el almanaque no perdona y por muchos que te estires y cortes,ellos vuelven a salir.

    8. 8

      Anónimo - 6 de Febrero del 2013 15:10:34 CDT

      Gracias doctor, soy mujer y nací tan fea que los médicos se asustaron, años después estudié Estomatología y uno de mis profesores de cirugía casi me convence de operarme para remediar el mal, que proviene de una deformación máxilo-facial congénita, al ver el resultado de la operación en la computadora me deslumbró la belleza que ocultaba mi deformado rostro pero gracias a mi esposo, que es un hombre ejemplar, pude descubrir que hay bellezas que no se reflejan en la cara ni hay que operarse para lograrlas y era de esa de la cual él se había enamorado. Esta es una historia real, mi historia, que encierra una moraleja muy grande: no hay belleza externa si no se vive la vida dando amor y haciendo el bien a cambio de nada, hoy ya tengo 50 años y no me arrepiento de haber dejado a mi querido profesor con los deseos de llenar los huesos de mi cara de trépanos, alambres, grapas, etc, que me hubieran complicado la vida para llenar los ojos de los demás sin ser yo misma. No lo culpo pero vivo agradecida a la decisión que tomé cuando era joven. Sigan mi humilde ejemplo.

    9. 9

      Lia - 6 de Febrero del 2013 15:25:48 CDT

      creo al 100% el dicho "Al que dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga" comparto el criterio de todos los que han compartido en esta columna, uno debe someterse a las cirugías que sean estrictamentes necesarias, y por razones médicas, no estéticas. cuando te realizas una operacion estética te estás entregando a la suerte, pues no sabes cómo va a quedar, muchos son los casos en que el resultado no es el esperado, y no es solo eso, sino que a la larga traen consecuencias desfavorables. por ley de la vida tenemos que envejecer, nuestro cuerpo no será el mismo, la ley de la gravedad comienza comienza a hacernos su visita y eso es inebitable. así que mi opinión es que el bisturí, las inyecciones de silicona o los implantes carecen de importancia cuando sabemos darle valor a la naturalidad.

    10. 10

      Modesto Reyes Canto - 6 de Febrero del 2013 19:45:17 CDT

      Desgraciadamente,Doctor Julio Cesar,muchos de los lectores compran todo tipo de literatura por la portada y no por el contenido literario que hay dentro de lo que se estâ adquiriendo. Las presentadoras de televisión y muchas de las actrices en todas las ramas visuales los productores las buscan no por sus cerebros sino por lo que pudieran enseñar fisicamente y ahi es donde comienza el proble ma de corta aquí y pon allâ para que al final las perjudicadas en sus respectivas carreras de aparentar lo que la naturaleza no les dio sean las que escogieron el camino aparentemente fâcil del bisturí.Su advartencia, doctor, es muy vâlida. Ojalâ que con ella se logre parar ese cuchilleo que ya en cualquier parte del mundo estâ desbocado. Saludo: Modesto Reyes Canto.

    11. 11

      El Oriental - 6 de Febrero del 2013 20:59:52 CDT

      Yo prefiero quedarme como soy, viejo, chiquito ,feito y barrigón.

    12. 12

      Alemis Suarez - 8 de Febrero del 2013 9:47:25 CDT

      Considero que el artículo es muy útil ya que muchas personas se dejan engañar por lo que ven fundamentalmente en las revistas sensacinalistas y desconocen las graves consecuencias a las que se están exponiendo, es cierto que todos queremos lucir mejor, sobre todo si se ha pasado por poceso traumático como una enfermedad o un accidente, pero siempre hay que recordar que lo más preciado que tenemos es la vida y esa hay que cuidarla al máximo porque no nos tocan más. Saludos a la redacción.

    13. 13

      Alexis Polémico - 8 de Febrero del 2013 16:30:32 CDT

      Otra de las facetas del problema de la falta de ética en el negocio de la cirugía estética es la forma de combatirlo. Soy de la opinión de que la opció correcta es cultivar el conocimiento de las personas sobre la naturaleza del problema. La cultura es un arma más contundente que una espada o un cañón. Si la gente conoce, por ejemplo, que fumar daña la salud que mancha los dienets, que da mal aliento, que contamina los pulmones, afecta sutilmente el corazón, aumenta las probabilidades de cáncer, etc entonces muchos, ¡incluso la mayoría!, optará por esquivar el hábito. Sin embargo, si simplemente se prohíbe la comercialización de puros y cigarrillos solo se le dará fuerza al mercado subterráneo de esos productos que se intentan reprimir. Hay que hablar en voz alta del asunto, discutirlo, legislar en contra de las malas prácticas. Fue así que se logró (una vez más el mismo ejemplo) que en cada cajetilla de cigarros que se vende en el mundo aparece una advertencia en letras bien grandes sobre cada riesgo al que debe atenerse todo aquel que consuma el tabaco. El tema de la cirugía estética sin ética está en la palestra latinoamericana desde hace más de una década. Es preciso divulgar lo que está sucediendo en todos los medios de difusión, incluida la internet, y supervisar todas las formas de publicidad comercial que se le hace a este tipo de servicios. Mi opinión tres palabras: prohibir no basta.

    14. 14

      Maria de Lourdes - 10 de Febrero del 2013 12:11:29 CDT

      Muy acertado su artículo Dr.Es de suma importancia que la población no médica tenga la suficiente información acerca de estos y otros procederes antes de elegir algo asi.En otra ocasión ud se refirió a los tatuajes también ofreciendo de forma amena y accesible los posibles riesgos asi como la historia de los mismos. Le felicito cordialmente, María de Lourdes

    15. 15

      Ileana - 21 de Febrero del 2013 12:38:29 CDT

      Soy del criterio que uno pasa por la vida (en estado normal) algo más de 70 años y que se hace necesario el disfrute a plenitud.Algunos prefieren una cosa, otros prefieren otras pero lo que es cierto es que cada quien debe ser libre a decidir que es lo que quiere y que hacer con su vida cuando quiera. La decisión a "re-estructurarse" es personal y para eso se debe firmar el Consentimiento Informado. ¿Será posible que no se pueda ser dueño ni de su cuerpo? Una mejorá nunca viene mal, más cuando se quiere vivir los últimos añitos de la vida con alguien que te quiera bisn no solo por tus condiciones morales ni éticas sino también por las condiciones físicas que aunque no son naturales no han dejado de encantar a otras personas. Gracias

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