Tony

Autor:

Juventud Rebelde

La obsesión de Antonio Guerrero es su madre. Luego de 15 años encarcelado, y cuando Mirta ya tiene 81 años, ambos temen no tenerse si un día se logra poner fin a la injusticia. Madre e hijo se presienten.

Han sido demasiados años de separación y, aunque a veces se les quiebre la voz, no hay dos seres más optimistas, más entregados a que termine este tiempo, y que mantiene separada a esta familia tan unida.

Disfrutar juntos de los días y las noches, tenerse, no puede seguir siendo una fecha tan lejana luego de lo que han sido 15* años de un injusto encierro en cárceles norteamericanas. Mirta, su madre, reconoce que si su hijo hubiera cometido algún delito que ameritara el ensañamiento de las autoridades estadounidenses, su dolor sería distinto. Estaría ahí, clavado en su pecho, a fin de cuentas quién quiere tener a su hijo castigado, pero no llevaría la carga de impotencia extra que supone saberlo condenado y preso por haber salvado de la muerte a otras personas, por hacer el bien, por ser cubano.

A pesar de tanta injusticia, de lo que ha sido el laberinto judicial del caso de los Cinco antiterroristas, detenidos en Estados Unidos desde el 12 de septiembre de 1998, Antonio siempre tiene un verso revoloteando en su mente, siempre la paleta de colores en ristre para hacer útiles sus horas. Tony, como cariñosamente le llaman, aun en la distancia, ha logrado estar cerca de sus hijos, ha participado en su educación y ha estado presente de mil maneras para ofrecerles un buen consejo.

Tonito y Gabriel, que siempre le han necesitado, saben que en medio de la injusticia tienen un padre de oro y un ejemplo a seguir. Un padre que ha repasado sus materias en la cárcel para luego, en las visitas, estudiar con ellos, aclararles dudas, hacerles sentir que no importa cuáles sean las circunstancias, él está cerca, al pie de sus necesidades. Para ellos le han brotado entrañables poemas, dibujos, largas cartas en las que intenta ponerse al día con esos dos seres esenciales. Tony, un artista, otro que impidió no pocos atentados contra Cuba planeados en la década del 90.

Mirta tiene ganas de hacer la comida que más le gusta a su hijo, añora saber que duerme en la casa, que tendrá su beso mañanero. Sueña con vivir una reunión familiar en la que estén todos, con que Tony no se pierda nada más de la vida de sus dos hijos, a pesar de haber logrado con ellos una relación envidiable. Mirta quiere escuchar su voz sin que medie el teléfono, sin la tiranía de los minutos que se agotan. No quiere morirse sin que se haga justicia, sin que tanto él como sus compañeros, a quienes se les privó del derecho del debido proceso, regresen a casa.

Antonio Guerrero cumple 19 años de prisión y aún después tendría que permanecer cinco años de libertad supervisada. Antes de la resentencia llevaba a sus espaldas una cadena perpetua más diez años de prisión. Desde los 40 años lo han obligado a vivir entre rejas. A pesar de todo ha sido capaz de hacer poesía, de dejar el alma en acuarelas, retratos, pinturas que revelan la naturaleza de un hombre que no debería estar preso. En 2013 cumplió 55 años.

Nota: Tony: así es presentado Antonio Guerrero a los lectores del libro Retrato de una ausencia, recientemente salido de la imprenta, y de la autoría de los periodistas Nyliam Vázquez García y Oliver Zamora. No importa cuánto tiempo pase, estas seguirán siendo las esencias de ese ser humano que permanece injustamente en prisión. Sin embargo, hoy la última línea es otra. Tony ha cumplido hoy 56 años.

* También en el momento en el que fue concebido este libro, Tony llevaba un año menos en prisión. Hoy pesan sobre sí 16.

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