Desidia

Miguel Cruz SuárezMiguel Cruz Suárez
16 de Marzo del 2017 23:02:06 CDT

Desidia es negligencia, falta de cuidado y de interés. Lo dice el concepto básico que define a esta palabra, En algunas otras partes se dice, ya un poco más etimológicamente, que es un abandono que acaba denotando pereza. Lo cierto es que, de una forma o de otra, su presencia en el entorno social donde nos desempeñamos ha ganado un peligroso y lamentable auge.

No cuesta mucho esfuerzo tropezar con esa actitud en nuestro día a día, incluso muchos de nosotros, una que otra vez, puede que la hayamos tomado del brazo con mayor o menor fuerza, porque la desidia asoma su oreja peluda en muchas partes: en el desgano de quienes deben ser ágiles y eficientes a la hora de atendernos cuando tramitamos algún asunto o cuando compramos una sencilla mercancía, y muestran esa indiferencia dolorosa que les impide el más pequeño de los gestos amables, o la mínima preocupación por dejarnos satisfechos.

La desidia florece en la basura que se amontona frente a un establecimiento de servicio o centro de trabajo, y permanece allí, a la vista de todos, saltada o esquivada, «invisible» y perpetua; la desidia navega en esos salideros de aguas limpias o sucias, que de tanto rodar han labrado ya un cauce y se burlan día y noche de quienes cruzan sobre ellos, mojando de impotencia sus zapatos; la desidia salta de los autos y de los transeúntes junto a la lata vacía, el pote usado y el papel deshecho, que caen sin el menor recato en plena calle para dolor de los que sueñan con una ciudad más limpia y ordenada.

La desidia triunfa sobre los maestros que permanecen impasibles ante el uniforme desaliñado de sus alumnos; y muchísimas personas sufren ante los muebles descuidados y rotos en cualquier salón de espera; ante los baños precarios de los lugares públicos; ante el viejo cartel que anuncia el evento pasado; ante la puerta cerrada del lugar que se debe abrir con respeto a un horario.

La amenaza que esta forma de actuar entraña para nuestro proyecto social es considerable, pues detrás de sus pesadas cortinas ensayan sus actos otros actores negativos que, poco a poco, salen a escena, entre ellos el irrespeto por las normas de convivencia, la insensibilidad, la falta de profesionalidad y la obnubilación de los sentidos ante lo feo, lo sucio y chapucero. La desidia es una aliada insuperable del pesimismo y de los que se contentan con el éxito diminuto de sus propias vidas, pretendiendo que puertas afuera de sus casas la vida es un caos que no merece orden.

Personas e instituciones tenemos grandes responsabilidades en luchar contra esa lacra del comportamiento humano; no debemos ser indiferentes a lo que ocurre, pues acarreamos el riesgo de ver caer en saco vacío una gran parte del esfuerzo que hace el país por salir adelante.

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    1. 1

      jose antonio - 17 de Marzo del 2017 11:50:45 CDT

      Desidia a la ley es tambien lo que han asumido muchos de los taxistas boteros que siguen cobrando 10 pesos por los tramos cortos bien ajustados hace un tiempo a 5 pesos de una forma muy justa. Muchos si le pagas exacto lo justo, se ponen bravos y hasta ofenden a los clientes. si lee pagas con un billete superior, te cobran a razon de los 10 pesos, y otra cosa si le pagas en CUC, toman los cambios a razon de 23 CUP x 1 CUC. Muchos pasajeros que su economia se lo permite, pagan los 10 o acetan el cambio estafado, para evitar mas disgustos. quisiera se publicara esto para ver si tomamos mas conciencia de todos lados o los encargados de velar por estas indisciplinas castiguen severamente a los infractores. muchas gracias. lo peor es que pasajeros

    2. 2

      Mártivarela - 17 de Marzo del 2017 18:00:29 CDT

      Miguel, la desidia es la Tenia saginata de las naciones. Ella se enquista en el musculo de la historia y espera, pacientemente, al nacimiento de una época enferma de anarquía; emponzoñada por un consumismo materialista; y corrompida por el germen patológico de las apariencias. La desidia vive, a sus anchas, en los pueblos que renuncian a la solidaridad, a los valores del alma, al decoro y al agradecimiento. Ella busca colonizar la conciencia del hombre que es víctima del individualismo, la desvergüenza y la mezquindad. La desidia se esconde de la virtud, de la moral y del coraje. Sabe que la luz de la decencia limita su oscuro propósito, al reducir su toxina más venenosa que inocula en el tejido social: la mediocridad. La desidia salta obstáculos, no se detiene, avanza contracorriente para invadir a su hospedero por excelencia: la institución. Es ahí, donde hace más daño: obnubila la inteligencia; borra del cerebro institucional el concepto de cliente; envenena la esperanza del consumidor; alienta el abuso del cargo; y provoca en el funcionarismo superficial, el síndrome del no me importa. La desidia profesional en la Isla tiene fuerza de epidemia. Para contrarrestarla es necesario recurrir a los dos antídotos más poderosos en la faz de la Tierra: la educación y la dignidad.

    3. 3

      Mártivarela - 17 de Marzo del 2017 18:00:51 CDT

      Miguel, la desidia es la Tenia saginata de las naciones. Ella se enquista en el musculo de la historia y espera, pacientemente, al nacimiento de una época enferma de anarquía; emponzoñada por un consumismo materialista; y corrompida por el germen patológico de las apariencias. La desidia vive, a sus anchas, en los pueblos que renuncian a la solidaridad, a los valores del alma, al decoro y al agradecimiento. Ella busca colonizar la conciencia del hombre que es víctima del individualismo, la desvergüenza y la mezquindad. La desidia se esconde de la virtud, de la moral y del coraje. Sabe que la luz de la decencia limita su oscuro propósito, al reducir su toxina más venenosa que inocula en el tejido social: la mediocridad. La desidia salta obstáculos, no se detiene, avanza contracorriente para invadir a su hospedero por excelencia: la institución. Es ahí, donde hace más daño: obnubila la inteligencia; borra del cerebro institucional el concepto de cliente; envenena la esperanza del consumidor; alienta el abuso del cargo; y provoca en el funcionarismo superficial, el síndrome del no me importa. La desidia profesional en la Isla tiene fuerza de epidemia. Para contrarrestarla es necesario recurrir a los dos antídotos más poderosos en la faz de la Tierra: la educación y la dignidad.

    4. 4

      Mártivarela - 17 de Marzo del 2017 22:36:26 CDT

      Miguel, la desidia es la Tenia saginata de las naciones. Ella se enquista en el musculo de la historia y espera, pacientemente, al nacimiento de una época enferma de anarquía; emponzoñada por un consumismo materialista; y corrompida por el germen patológico de las apariencias. La desidia vive, a sus anchas, en los pueblos que renuncian a la solidaridad, a los valores del alma, al decoro y al agradecimiento. Ella busca colonizar la conciencia del hombre que es víctima del individualismo, la desvergüenza y la mezquindad. La desidia se esconde de la virtud, de la moral y del coraje. Sabe que la luz de la decencia limita su oscuro propósito, al reducir su toxina más venenosa que inocula en el tejido social: la mediocridad. La desidia salta obstáculos, no se detiene, avanza contracorriente para invadir a su hospedero por excelencia: la institución. Es ahí, donde hace más daño: obnubila la inteligencia; borra del cerebro institucional el concepto de cliente; envenena la esperanza del consumidor; alienta el abuso del cargo; y provoca en el funcionarismo superficial, el síndrome del no me importa. La desidia profesional tiene fuerza de epidemia. Para contrarrestarla es necesario recurrir a los dos antídotos más poderosos en la faz de la Tierra: la educación y la dignidad.

    5. 5

      Ricardo - 17 de Marzo del 2017 23:59:52 CDT

      Desidia es callar ante lo mal hecho, es permitir delante de nuestra cara que se hagan negocio inescrupulosos a cuenta del cubano de a pie.

    6. 6

      FASV - 20 de Marzo del 2017 6:37:25 CDT

      LA DESIDIA ES EL PERFECTO EJEMPLO DE LA RESPUESTA DE LOS PUEBLOS CUANDO YA HAN PERDIDO LA ESPERANZAS DE QUE SU VIDA MEJORE

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