Economía a costa de la gente

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Ha sido certera la aseveración de la rectora del campus de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Carmen Haydée Rivera Vega: los reclamos de sus muchachos incluyen «cuestiones de país», y «son urgentes».

Cuarenta días lleva en paro su alumnado contra una medida que no obedece al antojo del rectorado y cuya magnitud la titular comprende; pero ella insiste en que los estudiantes deben obedecer…

Sin embargo, los muchachos se han mantenido hasta ahora en «sus 13» y, aunque quizá no lo sepan, con su huelga contra el recorte presupuestario de que será objeto la Universidad, están llamando la atención sobre la manera en que las autoridades federales (léase estadounidenses, por aquello de que Puerto Rico es un «Estado libre Asociado»), quieren traspasar al pueblo boricua —como en muchas partes— una deuda contraída a sus espaldas.

No muy lejos, los docentes de las universidades públicas argentinas están en paro desde ayer, medida que acompañan no pocos alumnos, y que también tiene que ver con los escasos presupuestos entregados a la educación superior argentina, entre otras demandas… Se trata de lo que un analista local ha llamado «el desfinanciamiento universitario» que se inició con el Gobierno de Macri.

Aunque sean dos casos diferentes, tienen evidentes puntos de contacto. Tanto en la isla caribeña como en el país conosureño, se le quita dinero a la educación en función de estrategias macroeconómicas basadas en la lógica del mercado, que priorizan el índice macro y no como debía ser, tal cual alertaba hace unos días en La Habana el presidente y laureado economista ecuatoriano Rafael Correa: que la economía esté en función de la gente.

Y he ahí cómo en Argentina se recorta otra vez la educación —entre otros rubros sociales— para que los números de la economía crezcan; y en Puerto Rico se mutila esa partida para que el país pague la deuda.

El tijeretazo brutal en los gastos sociales puertorriqueños fue denunciado ya el Primero de Mayo con un paro nacional. Pero los muchachos de Río Piedras han mantenido el reclamo en alto.

Sin embargo, su demanda es apenas la punta de un tremendo iceberg que congela las almas de muchos puertorriqueños. Los 500 millones de dólares que se le van a quitar a la Universidad se suman a los 27 000 estudiantes —desde párvulos de jardines de la infancia hasta bachilleres— que habrá que reubicar porque cerrarán 184 escuelas, lo que debe reportar, según los fríos cálculos de la burocracia economicista, un ahorro de 7,7 millones de dólares anuales… solo en el pago de servicios de agua y luz.

No es eso lo único contemplado en reformas que el Movimiento Socialista de Trabajadores (MST) de Puerto Rico ha calificado como actos de «violencia de Estado». Forman parte del paquete, además, cientos de despidos a cuenta de la reforma laboral, recortes de salarios, derogación de convenios colectivos y la amenaza constante, dijo el MST, del desmantelamiento de los sistemas de retiro.

El dictamen de la denominada Junta de Control Fiscal impuesta por Washington para eso —para controlar— es tajante. Según trascendidos, el ente ha instruido que el diez por ciento del presupuesto nacional habrá que quitárselo al gasto social, como parte de un plan de ajuste fiscal que se extenderá por ¡diez años!, para pagar una deuda que asciende a la friolera de 69 mil millones de dólares.

Muchos puertorriqueños no entienden que se les pase a ellos la cuenta, y están pidiendo a Estados Unidos que la deuda se audite.

En ese contexto, el clamor de los universitarios —que ya han protagonizado capítulos sonados y dramáticos durante las huelgas de los años 2010 y 2011— podría cesar este jueves… o regarse como pólvora.

Para ese día se ha ordenado que los portones de las aulas abran, pero los estudiantes alegan que la decisión final la tomarán ellos en asamblea general, precisamente, este miércoles.

No se descarta la represión si no se levanta el paro, toda vez que líderes sindicales han denunciado «un ambiente de criminalización, persecución y hostigamiento» que busca desestimular a quienes protestan y «descabezar al movimiento estudiantil».

O puede que la protesta halle nuevos adeptos, pues líderes universitarios citados por el periódico boricua El Nuevo Día han llamado «a todos los sectores en lucha» a darse cita en los portones del recinto de Río Piedras y a defenderlos, si finalmente ellos deciden mantener la huelga.

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