Lo que aún no cuentan los libros de Historia

Estructuras rituales, túmulos funerarios, fosas, tumbas y magníficas obras escultóricas, desconocidas hasta hoy, emergen gracias al empeño de arqueólogos de todo el mundo, que se esfuerzan en descifrar los misterios de nuestro origen

Autor:

Patricia Cáceres

Mucho se ha especulado sobre el origen de Stonehenge, en Reino Unido, ese mítico conjunto monumental formado por dos círculos de piedras concéntricas y colosales, rodeado por una profunda zanja. Las teorías versan sobre un observatorio astronómico, lugar de sanación, calendario prehistórico, marcador para las líneas de energía en el suelo e, incluso, una obra alienígena.

Pero un estudio conjunto realizado durante cuatro años por investigadores de la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, y del Instituto Ludwig Boltzmann de Prospección Arqueológica y Arqueología Virtual, en Alemania, parece estar más cerca de la comprensión de este yacimiento neolítico.

Mediante técnicas avanzadas de prospección no invasivas, que incluyeron un magnetómetro, un radar de penetración terrestre y un escáner láser de 3D, los científicos conformaron un mapa tridimensional de 12 kilómetros cuadrados donde se hallaron numerosas estructuras nuevas, aportando más luz sobre el lugar y su evolución después de que empezara a construirse.

«El desarrollo de métodos no invasivos para documentar nuestra herencia cultural es uno de los grandes retos de nuestro tiempo y solo puede lograrse adaptando la última tecnología como georradares y magnetómetros de alta resolución», aseveró Wolfgang Neubauer, director del Instituto alemán.

Lo que se consideraba un solitario grupo de piedras es en realidad el centro de una vasta red de monumentos religiosos, utilizados en rituales que involucraban a los muertos. Así lo explicaron los autores de la investigación, durante el Festival Británico de Ciencia de Birmingham, en el cual resaltaron que se trata de la mayor indagación geofísica jamás emprendida en el sitio.

Según reflejó Europa Press, han emergido 17 monumentos rituales de su tipo de la época de máximo desarrollo de Stonehenge, que hasta ahora eran desconocidos por los arqueólogos. También se han encontrado decenas de túmulos funerarios y cerca de 20 enigmáticas fosas rituales.

Entre los hallazgos más destacados, está un edificio de más de 30 metros de largo, posiblemente hecho de pilares de madera, a una distancia de unos dos kilómetros del centro de Stonehenge. Se calcula que fue construido en el 2400 antes de Cristo y, según informa el Daily Mail, se cree que fue el lugar de rituales complejos, que incluían la eliminación de la carne y las extremidades de los cadáveres.

También se identificó al noreste de Stonehenge una enorme estructura de casi 500 metros de ancho. Se trata de una fila de 70 grandes piedras o postes, de unos tres metros de altura y 1,5 metros de ancho cada uno, que se alineaban a lo largo de la frontera sur del territorio explorado.

Igualmente han descubierto que bajo Stonehenge se encuentra una construcción de madera y piedra de 33 metros que puede tener una antigüedad aproximada de 6 000 años, presumiblemente utilizada para hacer rituales y sepulturas.

Pero, al decir de la publicación digital Russia Today, el resultado probablemente más importante es el estudio del «superhenge» Durrington Walls, que es el monumento de tipo hedge más grande del mundo, el cual se sitúa a unos tres kilómetros de Stonehenge.

Los arqueólogos descubrieron que desde el principio tenía forma de letra C, pero luego obtuvo una forma circular. Su circunferencia es de más de 1,5 kilómetros, compuesta por 60 piedras de hasta tres metros de altura y 1,5 metros de ancho, explicó la publicación rusa.

«Hasta ahora no teníamos idea de que estas piedras estaban ahí», afirmó el director del proyecto Vince Gaffney, de la Universidad de Birmingham, citado por el diario Independent. Ahora las piedras están caídas y cubiertas por el suelo, pero en algún momento de su historia pudieron estar en pie como las piedras de Stonehenge.

Del mismo modo, se han encontrado fosas masivas, algunas de las cuales parecen formar enlaces astronómicos y solares con Stonehenge.

«Esto cambia radicalmente la visión de Stonehenge. En el pasado hemos tenido esta idea de que Stonehenge estaba de pie en un espléndido aislamiento, pero no es así, es absolutamente enorme», subrayó Gaffney.

La mayor parte del terreno que rodea a Stonehenge nunca había sido estudiado de esta forma, y según explicó Gaffney, había una pregunta que permanecía sin respuesta: ¿era realmente un lugar excluido, al que solo venían personas especiales? El nuevo mapa tridimensional muestra que no, dijo.

La tumba de ¿Alejandro Magno?

Por estos días han crecido las expectativas en torno a una gigantesca tumba macedonia, del período de Alejandro Magno (356-232 a.C.), hallada en el yacimiento de Anfípolis, en el norte de Grecia.

Ello se debe al descubrimiento de dos cariátides, dos estatuas de mujer de mármol que funcionaron como columnas o pilastras, lo cual refuerza la tesis de que la tumba pudo pertenecer a una importante personalidad de la jerarquía del Reino de Macedonia del siglo IV a. C.

Según relata el sitio www.eldiariodecordoba.es, las dos cariátides se encontraban en una segunda cámara de entrada a la tumba y amenazaban con el brazo ya que, en opinión de los arqueólogos, su función era infundir temor a posibles saqueadores.

«El brazo izquierdo de una y el derecho de la otra están levantados en un gesto simbólico para negar entrada a la tumba», dijo el Ministerio de Cultura en un comunicado citado por AFP.

En las fotos difundidas por el Ministerio se aprecian dos estatuas que salen de la tierra a la mitad del busto, vestidas con túnicas de mangas y con los bucles de cabello que caen sobre sus hombros.

El tamaño del túmulo y la calidad de las esculturas indican la alta jerarquía de la persona enterrada en el lugar. Hasta el momento se han desenterrado dos espectaculares esfinges de tres metros de alto, un león esculpido de cinco metros y un mosaico, pero lo más llamativo fueron las especulaciones sobre si podía tratarse de la tumba del mismísimo emperador Alejandro el Grande.

No obstante, el diario El Mundo destacó que la mayoría de los expertos griegos han negado la posibilidad de que se trate del último descanso del mítico emperador que conquistó Persia, Egipto y Mesopotamia, ya que se estima que fue enterrado en Egipto en el 322 a.C.; aunque ninguna excavación haya llegado a confirmarlo  nunca.

Las hipótesis también apuntan a Roxana, la esposa de Alejandro, su madre Olimpia o uno de sus generales.

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