Enamórate de la ciencia - En Red

Enamórate de la ciencia

En un mundo tecnológicamente desafiante, los jóvenes suelen sentir cada vez mayor pasión por los misterios de la ciencia. Algunas propuestas demuestran que esta debería saltar cualquier enclaustramiento para alcanzar a sus nuevos conquistadores, dispuestos a divertirse conociendo

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

Las ciencias tienen un mundo infinito de posibilidades para animar y sorprender. Basta observar atentamente el mundo para amarlo y desear entender sus secretos, como sugiere el título que tomamos prestado de un excelente libro del venezolano Armando José Sequera, publicado hace dos años por la editorial Gente Nueva.

También Abril, la editora Ciencia y Técnica, la Pueblo y Educación, y otras casas editoras cubanas apuestan a contagiar de esa pasión científica cada nueva hornada de adolescentes que mañana deberá nutrir los centros de investigación o hacer ciencia desde el surco, la escuela, la cocina...

Más de 40 años de publicaciones nos han nutrido con millares de títulos (nacionales o reediciones de autores foráneos) en los que se atesora todo el saber humano de decenas de siglos, y hasta las predicciones de lo que se sabrá algún día, cuando nuestra especie deje de guerrear y dedique más recursos a explorar el universo.

Algunos textos resultan abstractos, llenos de fórmulas y claves que solo dominan los entendidos en la temática. Otros, igual de serios e instructivos, apuestan por la diversión, las historias curiosas o noveladas, los juegos interactivos y la gráfica explícita para acercarnos a la meta final, que es el Conocimiento, así con mayúscula.

A la familia toca perseguir estas joyas y convocar a sus menores a descubrir el mundo desde ellas; pero también la red nacional de bibliotecas públicas, y las escolares, deben velar porque estos valiosos ejemplares no permanezcan ajenos a la curiosidad infantil y juvenil que, a falta de tan buenas ofertas, se desperdicia en banalidades.

Para generar esa sed de saber es esencial la labor adulta, la gestión de los especialistas, la creación de espacios fijos de reflexión sobre temas científicos y tecnológicos vistos desde su impacto en la vida personal y social.

El éxito de esta gestión lo demuestran la biblioteca provincial Rubén Martínez Villena, ubicada en la Plaza de Armas de La Habana Vieja, y también instituciones municipales tan apartadas de las urbes como las bibliotecas de Moa, en Holguín; Santa Cruz del Sur, en Camagüey, y San Juan y Martínez, en Pinar del Río. Su principal denominador común no es el fondo bibliográfico, sino la gestión humana y la pasión contagiosa de promotores y público asistente.

Festival de la imaginación

Claro que leer no es el único camino para aprender. En la capital, varias entidades se confabulan de modo que la ciencia penetre en la vida infantil y eche raíces en adolescentes y jóvenes. Una de ellas es la Universidad de La Habana.

El pequeño Javier seguro recuerda con agrado aquella mañana en que la visitó durante el Festival de las Ciencias, atrayente alternativa que por segunda ocasión colmó la Plaza Ignacio Agramonte de la colina universitaria.

Ese día no solo conoció El Patio de los Laureles y el Museo Felipe Poey. También aprendió cómo se arma un telescopio y se hace la pólvora; pudo ver un lanzamiento de cohetes impulsados con agua y hasta el vuelo de un artefacto que funciona utilizando el mismo principio de los helicópteros.

Quizá descubrió otro montón de cosas, pero cuando lo entrevistamos llevaba prisa y ánimo de explorador. En un segundo se perdió entre la chiquillada que compartió ese Día de los Niños con jóvenes científicos de diferentes especialidades y, de paso, conoció de primera mano trucos asombrosos, y hasta la clave de algún que otro misterio de esos que solo se ven en los documentales del televisor.

Edwin Pedrero, director de la Cátedra de Cultura Científica de la UH, comentó a JR que la Universidad está haciendo esfuerzos para sistematizar este tipo de festival en sus predios, de manera que el público tenga una idea de cuándo se realizarán cada año:

«En lo adelante preferiremos el período de clases o semanas de receso escolar, para que participen también como ponentes estudiantes de otras enseñanzas», adelantó el experto. Además se trabaja para involucrar a más centros de altos estudios y extender acciones a distintos municipios del país para que otros niños disfruten de tan interesante experiencia en su localidad.

«Será una alternativa recreativa diferente que contribuirá a la divulgación de las ciencias y la necesaria formación vocacional, pero las iniciativas de cada territorio deben satisfacer las necesidades de sus lugareños», opinó Pedrero.

Telescopio con bombín

Atrapar curiosos es el fin de los festivales. Alimentar esa llama es función permanente de otras instituciones donde se promueve el gusto por las ciencias durante todo el año, como el nuevo Planetario instalado en la Plaza Vieja.

Ya tiene un año de trabajo y aún es la novedad en esta Habana colonial. Desde otras provincias organizan excursiones para conocerlo. Caridad Martínez, una holguinera, dice que vendrá al menos cuatro veces: «una por estación, para ver todas las constelaciones y escuchar la plática. Ya vine en invierno y ahora vuelvo en verano, ¡no me voy a quedar con la curiosidad!».

Al decir de Alejandro Jiménez, especialista del Museo Nacional de Historia Natural, astrónomo aficionado y anfitrión de JR en sus visitas al Planetario, este tipo de instalación genera mucha atención en personas de cualquier edad porque nos enseña no solo la composición del Universo en que habitamos sino también el valor de nuestro planeta y la responsabilidad que tenemos de cuidarlo desde cada hogar.

Sin embargo, ha sido de las menos protegidas por las autoridades locales de varias provincias: «El Planetario de Sancti Spíritus es uno de los pocos que aún se mantiene activo, aunque es muy pequeño. Lastimosamente hay equipos en cajones desde hace años porque los locales se deterioraron y aún no se prioriza su reconstrucción.

«Uno de esos artefactos fue donado por una agencia internacional y aún se mantiene con la envoltura original: nunca se usó. Hasta el veterano Planetario que funcionó en el Capitolio por tantos años se conserva casi intacto, listo para asombrar a las nuevas generaciones de cualquier rincón del país, si se decidiera instalarlo de nuevo».

Andar las ciencias

El programa Rutas y Andares para Descubrir en Familia también ofrece opciones a los amantes de las ciencias. Desde el inicio del verano los participantes desandan las instalaciones de la añeja ciudad de manera libre o guiada, según la preferencia de cada quien.

Este programa estará abierto hasta el 31 de agosto. Las entradas tienen carácter familiar (hasta tres adultos y tres niños) y están a la venta en el Museo de la Ciudad, el de Arte Colonial, el Convento de San Francisco de Asís y la Casa Natal de José Martí, en la capital.

Estadísticas del Centro de Información Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad confirman la aceptación que ha tenido la Ruta de la Ciencia. En ella las familias tienen la oportunidad de conocer de cerca el Museo de la Farmacia Habanera, la Casa Alejandro de Humboldt, el Acuarium y el Museo Nacional de Historia Natural.

La ruta de mayor participación hasta el momento ha sido la de los Hallazgos. Esta cuenta con un servicio especializado de interpretación para personas sordas y comprende la visita al Castillo de la Real Fuerza, el Museo de la Pintura Mural, y el de la Arqueología, donde se pueden apreciar los resultados de una ciencia que en pocos años graduará sus primeros especialistas en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, ubicado en el propio casco histórico de la ciudad.

Paralelamente, cada una de esas instituciones mantiene su ciclo habitual de actividades para promover el amor por las ciencias, que incluyen muestras audiovisuales, visitas dirigidas, exposiciones de plástica, cursos de verano, actividades de participación y conversatorios.

Cada una de estas opciones demuestra cuánto puede hacerse por divulgar de forma amena los principios científicos que mueven la civilización moderna. Creer que ese patrimonio es solo para mentes privilegiadas es como tratar de encerrar al genio en la botella cuando se impone multiplicar su poder, sobre todo entre quienes heredarán la enorme responsabilidad de preservarlo mañana.

Lecturas ciencifantásticas

Un sondeo entre adolescentes capitalinos apasionados por las ciencias a quienes le pedimos algunos títulos para sugerir a los lectores arrojó varios tesoros, algunos comprados en las recientes Ferias Internacionales del Libro o heredados de sus padres y abuelas.

Los ancianos de la colección fueron editados en Rusia hace varias décadas, pero aún mantienen su atractivo: Química Recreativa, Psicología Recreativa, Matemáticas Recreativas, Hidrogeología Recreativa, Astronomía Recreativa y Relatos de un naturalista.

De la editorial Gente Nueva proponen Matemáticas Divertidas, Ciencia por doquier, El Sistema Solar, Enamórate de las ciencias, Los monos del XXI, Cuando los grandes inventores eran niños, Y por fin ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? y la saga del italiano Carlos Fabretti Ulrico y la llave de oro, Ulrico y la flecha de cristal, Ulrico y las puertas que hablan, La magia más poderosa, El gran juego, y Malditas Matemáticas.

Aprovecha el verano en la vieja Habana

Planetario de La Habana Vieja: reservaciones a través de los teléfonos 864-9544, 864-9165 y 864-9545, de lunes a viernes entre las 9:30 a.m. y las 3:30 p.m.

Casa Víctor Hugo, lunes y miércoles a las 2:00 p.m. hasta el 25 de agosto: Ciclo de películas basadas en la obra de Julio Verne.

Teatro Acuarium, sábado 21 de agosto: actividades para niños, Ronda de Mamá Guajacona, con la actuación y dirección de Nilda Collado. Como invitado estará el payaso Reguilete.

Casa Alejandro de Humboldt, sábado 21 de agosto: acercamiento al mundo de los medios de transporte. Encuentro con aviadores y otros especialistas. Exposición de maquetas de aviones y propuestas interactivas.

Cursos de verano del Museo Nacional de Historia Natural: del 23 al 27 de agosto, Diversidad de insectos cubanos, impartido por las licenciadas Yaimet Molina y Ormaily Madruga. Del 24 al 26 de agosto: Fósiles Cubanos, impartido por el doctor Reinaldo Rojas Consuegra.

Casa Alejandro de Humboldt, 28 de agosto, 10:00 a.m. Verdades y leyendas del vuelo de Matías Pérez. Conferencia sobre los vuelos aerostáticos en Cuba, a cargo de Rolando Marrón, capitán retirado de la aviación cubana.

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