La errónea práctica del bota y compra (II y final)

La mala utilización de los recursos computacionales también se extiende al mundo del software, donde las soluciones criollas aún deben desarrollarse mucho más

Autor:

Amaury E. del Valle

Tras la publicación de la primera parte de este trabajo la semana pasada, innumerables han sido los lectores que por una u otra vía, pero especialmente por la página web de Juventud Rebelde (www.juventudrebelde.cu), se han comunicado con nosotros para darnos a conocer sus opiniones.

Resulta curioso constatar que, como explicábamos anteriormente, la práctica del bota y compra, así como la falta de mantenimiento en los equipos computacionales e incluso en las redes eléctricas que los alimentan, es un fenómeno muy extendido.

Otra arista curiosa surgida al calor del debate provocado por el trabajo ha sido la del software y sistemas operativos que se utilizan en Cuba, especialmente ante el inexplicable lento avance de los sistemas basados en código abierto, un programa del país que no camina con la premura que se presupone debería tener.

Algunos lectores también se muestran alarmados por la falta de talleres, piezas y repuestos, e incluso por el destino de equipos que puedan estar obsoletos para un uso más sofisticado que sus prestaciones, pero que bien pudieran servir en otros espacios donde se precisen menos requerimientos.

Opiniones diversas

«No es menos cierto que a pesar del bloqueo y la situación económica, algunas instituciones han dejado perder equipos solo por la burocracia que existe aun latente en algunas partes de Cuba», aseguraba en nuestra página web la lectora Yudennis Méndez.

«Debemos saber que el bota y compra no es un estilo para los cubanos; debemos cuidar lo que tenemos y optimizar los recursos que el Estado con tanto esfuerzo pone a nuestra disposición», añadía.

Mientras, otro lector identificado como SWL reflexionaba sobre lo que podría ahorrarse el país eliminando el sistema operativo Windows de sus equipos, e instalando otros basados en GNU/Linux.

También Dave explicaba que en Cuba desde hace algún tiempo se han estado creando sistemas operativos de código abierto o libre, pero señalaba que la migración no debe ser solo de palabra, pues de lo contrario «estaremos expuestos a lo que quieran hacer los piratas a nuestra información, porque incluso con los antivirus no estamos totalmente protegidos».

Otro cibernauta, bajo el sobrenombre de Win, opinaba en cambio que en su entidad «se trabaja con periféricos especiales como lectores de código de barra y otros, cuyos drivers/controladores no existen para Linux».

«Nova y otros sistemas operativos libres no tienen competencia en el mercado para aspectos empresariales, diversidad y calidad de software profesional, y para actividades de entretenimiento (multimedia, videojuegos). Le queda un largo camino por recorrer para empatarse con los que lideran el mundo del software», apuntaba.

Igualmente el usuario identificado como Reflex de cierta forma «reflexionaba» en que si tenemos programadores e inteligencia de sobra, por qué no pensar en vez de depender del software ajeno, en desarrollar el propio, pues «virarse de espaldas al desarrollo es darle la cara a la extinción como país y como pueblo inteligente y socialista que busca avanzar con nuestra Revolución».

Leonardo, desde su intervención en el foro digital de JR, al mencionar la lentitud de la migración hacia el software libre, a pesar de estar planteada incluso como interés estatal y con metas a corto plazo, aseguraba que la clave para ello está en educar a las personas sobre sus ventajas y no en imponérselas.

«Se debería realizar una “campaña” de promoción hacia el software libre», apuntaba.

La lenta migración

Hace un par de años, durante un importante evento sobre informática que se realizaba en el país, fue presentado públicamente el sistema operativo cubano Nova, basado en GNU/Linux, el cual se presupone sea una de las bases fundamentales para la migración al software libre, plasmada como interés fundamental del Estado cubano.

El proceso, no obstante, no avanza con la rapidez requerida, habida cuenta de que, además de resolver cuestiones muy importantes como la necesaria independencia tecnológica, garantizaría además una mayor seguridad informática, especialmente ante el ataque a programas maliciosos.

A nivel de administradores de red y otros informáticos, Nova es quizá más conocido, pero cuando uno va al usuario común, e incluso pregunta por él a quienes se adentran en el mundo de la computación, apenas tienen noticias sobre este sistema operativo. Incluso, poco o casi nada se ha publicado sobre el mismo, más allá de algunas noticias esporádicas.

Sin embargo, esta no es la única iniciativa de migración que se ejecuta en el país, y además existen experiencias muy válidas, como la desarrollada por la Aduana General de la República de Cuba, que demuestran la validez de este proceso cuando está bien pensado, organizado y ejecutado.

De hecho lo más curioso es que hasta las computadoras que se venden en la red de tiendas recaudadoras de divisas, ya vienen con un sistema Windows instalado, cuando pudiera ser una buena manera de acercar al usuario a sistemas de código abierto, previa instrucción y ayuda para ello.

Otro tanto sucede con los programas informáticos de factura cubana, desde un antivirus hasta multimedias de todo tipo, que solo se encuentran esporádicamente en el mercado, y muchas veces con altos precios en divisas, lo cual las vuelve prácticamente inalcanzables, mientras pululan los paquetes de programas distribuidos en memorias flash, muchas veces contentivos de copias piratas sin respeto a los derechos de autor.

¿Dónde está la tienda del software cubano? ¿Será que es muy difícil reunir en algún lugar las innumerables multimedias de todo tipo realizadas por disímiles empresas e instituciones cubanas y ponerlas a disposición del público con una oferta económicamente atractiva?

Factura nacional

En el XIII Congreso Internacional INFO 2014, que esta semana se celebra en el Palacio de Convenciones de La Habana, los Joven Club de Computación y Electrónica han presentado los cinco primeros videojuegos diseñados y facturados totalmente en Cuba.

Beisbolito, Gesta Final, Comando Pintura, Boombox y A Jugar están destinados fundamentalmente al público infantil, aunque algunos, como Gesta Final, inspirado en la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra contra la dictadura de Fulgencio Batista, también buscan inculcar conocimientos sobre la historia de Cuba.

Se trata de un primer paso muy prometedor, que no debería perder su impulso, pues cuando de computación e informática se trata, no solo hablamos de equipos como tales, sino de las prestaciones que tengan estos y de los usos que podamos darles, incluso para el conocimiento y el entretenimiento.

Hasta ese ámbito llega también la errónea práctica del bota y compra, pues al no tener opciones del patio, casi no queda más remedio que optar por las foráneas; y lo mismo sucede cuando de computadoras se trata, ya que estas, ante la falta de sistemas operativos adaptados a las verdaderas necesidades de cada entidad, persona e incluso a las condiciones del país, terminan requiriendo muchas más prestaciones que las verdaderamente necesarias.

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