Suegros: ¿manzana de la discordia?

La convivencia de las parejas con sus progenitores puede convertirse en una relación de encuentros agradables y de sabios consejos Pregunte sin pena

Autor:

Mayte María Jiménez

La relación o convivencia con los padres de nuestras parejas, los suegros, no pocas veces es considerada como «insoportable» o «aterradora». Incluso varios refranes populares aluden a esta con semejanzas «dolorosas»: Si te diste un golpe fuerte en el codo... ¡Candela!, tremenda suegra tienes.

Sin embargo, convivir con ellos puede convertirse en una relación de encuentros agradables y propuesta de sabios consejos que ayudan a que todos se comuniquen sanamente. Una correspondencia de gestos y atenciones que apelan al respeto mutuo de las diferencias.

A ellos, y en particular a la suegra, no hay por qué verlos como personajes negativos, o como muchos los denominan, «los malos de la película». Por el contrario, algunos terapeutas de pareja coinciden en que estos pueden constituir un punto de equilibrio en la relación, que alivia las tensiones: una «mano» amiga, no solo instrumental, sino también emocional. Alguien que con sabiduría y experiencia podría ayudar en el cuidado y crianza de los futuros nietos.

EVITAR EL CHOQUE

La relación suegros-yerno/nuera requiere marcar sus límites y prioridades desde un inicio, algo que no implica que cada uno sea menos importante o querido. Se trata de buscar acuerdos que beneficien a ambas partes.

En este sentido, los psicólogos aconsejan hablar claro, exponer las expectativas y fijar reglas sobre el modo y tipo de intervenciones que se desean.

En ocasiones la misma pareja es la que frena la posibilidad de marcar el territorio y poner un alto. Por eso desde el primer momento es válido determinar cuestiones como cuánto tiempo pasarán con cada una de las familias, ya sean vacaciones o fechas significativas; qué ayuda económica se recibirá o se destinará y en qué condiciones, o hasta dónde les darán entrada en su vida privada.

DISPUTA DE PODER

Este fenómeno compulsivo contra los suegros tiene lugar en la sociedad desde hace siglos. Su origen en una relación de pareja muchas veces está marcado por una tensión apreciable entre nueras-yernos y los padres del cónyuge, sin aparente explicación.

Sin embargo, ello tiene una causa subyacente, que según los especialistas puede responder a una llamada disputa de poder, dada por el miedo de los progenitores a perder el afecto de sus hijos.

Otro factor es la presencia de críticas mutuas de las familias de origen, situaciones límites que no ayudan en la confrontación de la pareja, y que se desarrollan desde la etapa de noviazgo.

A partir de entonces muchos desean quedar bien con los futuros suegros, y en este proceso tienden a involucrarse demasiado con ellos.

Sucede que para cuando se planea conformar un hogar, es muy difícil establecer una independencia y se desenlazan los conflictos.

Conocer a la familia de la pareja es terminar de conocer a esa compañera o compañero, pues las personas reproducimos costumbres, tradiciones y valores que han sido heredados y permiten comprender algunas actitudes de la otra persona.

Pero en este conocimiento no se puede perder la perspectiva individual de cada pareja, ya sea emocional, familiar o económica.

Según expone el doctor Miguel Ángel Roca Perara, especialista en Psicología, en un artículo publicado en Infomed, en esta interrelación hay que valorar la posición de más de un factor.

Por ejemplo el hijo, denominado sandwich en la literatura especializada, por estar en el centro de dos fuerzas, deviene catalizador de los conflictos directa o indirectamente. Él conoce bien los aspectos críticos y conflictivos de sus padres, asimila que son invasivos en su vida personal, en ocasiones censores implacables, pero al mismo tiempo les destaca su papel de absoluta dedicación y sacrificio. Entonces la balanza se desnivela por una de las dos partes.

Otra protagonista, señala el doctor Roca Perara, es la persona enamorada de ese sujeto hijo. Alguien generalmente con impulso y afán posesivo sobre su pareja, que anhela la independencia, y desea imponer sus criterios. Al colisionar estas fuerzas el impacto resulta ser violento.

SOLUCIÓN ENTRE DOS

Los problemas se deben manejar y resolver entre la pareja. Puede que circunstancialmente funcione tener a la suegra como aliada, pero si al surgir nuevas dificultades ella se atribuye los mismos derechos, podría debilitarse la relación al entrar en una etapa de conflictos.

Se trata de ponerse de acuerdo y evitar que los padres interfieran sobre los espacios que compartirá la pareja. No significa sobreponer a los padres en la relación, o por el contrario, hacer alusiones despectivas que impliquen desconsideración o menosprecio.

Aceptar un apoyo de los familiares de la pareja es parte de la convivencia y relación. Ello implica tener un freno en el abuso de esa ayuda, algo que comúnmente no sucede y que conlleva a nuevos pasajes desagradables.

El respeto es la clave: herramienta indispensable y esencial en la convivencia humana. La relación con los suegros puede vivirse como el descubrimiento de esa nueva familia que decidimos formar, un acercamiento y aprendizaje de nuestra pareja, y de todo aquello que la hizo perfecta para nosotros.

Sabías que...

Las mujeres de alta estatura pueden tener mayor probabilidad de dar a luz gemelos, pues producen una sustancia similar a la insulina, conocida como IGF, que se vincula a la gestación de gemelos, según estudios realizados por instituciones internacionales.

En la investigación fueron comparadas las estaturas de 125 féminas que engendraron gemelos, y 24 que alumbraron trillizos. Quienes concibieron embarazos de más de un bebé tenían una estatura media de dos centímetros más alta que la general.

La IGF es una proteína que libera el hígado en respuesta a las hormonas del crecimiento. Esta aumenta la sensibilidad de los ovarios hacia las hormonas foliares y se incrementa la ovulación.

Estudios relacionados arrojaron también que las mujeres que consumen mayor cantidad de leche de animales como las vacas, tienen cinco veces más posibilidades de dar a luz gemelos, pues en estos animales, al igual que en los humanos, se genera la IGF en respuesta a la hormona de crecimiento.

Además se comprobó que en los países con mayor índice de mujeres de elevada estatura se registran las mayores tasas de nacimientos de gemelos. (M.M.J)

 

 

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