Pensarlo bien, hacerlo mejor

Planificación no significa eliminar anticonceptivos y esperar el milagro, sino cambiar conscientemente el estilo de vida meses antes de la concepción

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

Amor es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad. Anónimo

Halley y Lara se conocen hace apenas dos meses. El proceso de aceptarse y compartir la misma jaula fue lento, como ocurre con aves de su especie: dos Agapornis roseicollis de brillante color verde y amarillo. Al «formalizar» su unión se convirtieron en pareja para toda la vida (pueden durar hasta 15 años). Por eso las llaman inseparables o aves del amor.

El cariño mutuo lo hacen patente al comer del mismo pozuelo, bañarse juntos, prodigarse caricias con el pico o las alas, dormir acurrucados y dialogar largamente, repitiendo a veces el sonido cariñoso de la pareja. Si uno de los dos muere, el otro cantará su tristeza hasta morir también. Si la suerte sonríe, pronto tendrán descendencia en el nido construido por Octavio, un dueño devenido carpintero y espía feliz de esos juiciosos amantes con alas.

En una conducta heredada o aprendida, el macho agaporni inspecciona el refugio de madera antes de fundar familia: probará su temperatura, solidez, olores, luz, seguridad… Solo después ella lo visitará, y juntos cargarán y desmenuzarán la hierba seca hasta crear todas las condiciones para empollar sus huevos.

Si los seres humanos aprendiéramos de estos animalitos, cada bebé sería bien planificado y nacería con magnífica salud, asevera la neuróloga norteamericana Bárbara Wilson, quien estudia el comportamiento sexual de las aves de compañía desde hace muchos años.

Pero la civilización moderna muestra por momentos la peor conducta en materia de reproducción y uno de los más bajos sentidos del riesgo preconcepcional que cabría esperarse de cualquier especie sobre la faz del planeta.

La mayoría de las personas en edad reproductiva tienen un mínimo de conocimientos sobre la forma de concebir una nueva vida, cómo funcionan los ciclos naturales de la mujer y cuáles son los mecanismos para evitar una gestación… y aun así nos «sorprenden» más de la mitad de los nacimientos a nivel mundial, por no hablar del gran número de abortos provocados cada año, prueba fehaciente de que esas parejas —estables u ocasionales— pensaban en cualquier cosa menos en el fruto de su unión carnal.

Embarazo chatarra

La edad, las costumbres, el estado general de salud, las enfermedades crónicas y hasta el medio ambiente influyen a largo plazo en la fertilidad de las parejas y en la calidad genética del «producto» común.

La planificación familiar es un concepto que lleva décadas de estudio y promoción en nuestro país. La Sociedad Científica Cubana para el Desarrollo de la Familia, SOCUDEF, gestiona servicios y garantiza productos en todas las provincias para potenciar y proteger la fecundidad, especialmente de las mujeres más jóvenes.

Sin embargo, solo uno de cada cinco embarazos que llegan a término en nuestros hospitales fue planeado cuidadosamente. El resto es fruto de la casualidad o de un error en las cuentas del ciclo de ovulación.

Las estadísticas confirman que en Cuba el peligro de abortos espontáneos, partos prematuros o muy trabajosos, cesáreas, bebés con bajo peso, sufrimiento fetal y alteraciones del crecimiento intraútero es mayor para las mujeres obesas (47 por ciento de la población femenina), las diabéticas y las asmáticas descompensadas, las cardiópatas y otras mujeres atrapadas en esas modernas epidemias como la hipertensión, la anemia, las adicciones y las infecciones de transmisión sexual.

Tales causas elevan el riesgo de morbilidad y mortalidad materna y duplican en muchos casos la neonatal. Aun en el caso de que el bebé supere el primer año, puede arrastrar secuelas para toda la vida, como una diabetes mellitus, trastornos cardiovasculares o síndrome metabólico, afirma la máster María Isabel Calero, profesora asistente de Ginecología y Obstetricia.

Por lo general, las mujeres con cardiopatías entienden que en la planificación de su embarazo les va la vida, sobre todo si desde pequeñas reciben una correcta preparación y apoyo familiar y médico, estima el especialista santiaguero Reinaldo López Barroso.

También aumentó en el último quinquenio la asistencia a consultas de riesgo preconcepcional de mujeres diabéticas en edad reproductiva (hoy son más de 40 000 en Cuba), quienes reconocen que un manejo juicioso de su estado metabólico antes y durante la gestación reduce significativamente el riesgo de complicaciones para ellas y sus descendientes, explica el Doctor en Ciencias Lemay Valdés, ginecobstetra cubano de rango internacional.

Pero la mayoría de las mujeres se creen sanas y no suelen cambiar su estilo de vida antes o después del embarazo, error en que incurren sobre todo —y a pesar del bombardeo de mensajes de promoción de salud— las fumadoras y las adictas a la comida chatarra, el alcohol o el café.

Y si negativo resulta llevar una vida sedentaria en los meses previos a la fecundación, también lo es mantener un ritmo estresante de trabajo o una vida trasnochada. Igualmente es muy irresponsable embarazarse sin consejo médico en la pubertad o después de los 40 años, así como ignorar el historial de salud de las familias, especialmente si hay antecedentes de enfermedades hereditarias graves.

Planificación no significa entonces eliminar anticonceptivos y esperar el milagro, sino cambiar conscientemente el estilo de vida meses antes de la concepción para optimizar el estado de salud de ambos padres, elegir el momento y ambiente ideal, crear condiciones socioeconómicas básicas para la etapa de gestación y puerperio, organizar las tareas y horarios con la familia o el centro de trabajo, visitar las consultas de ginecología, genética, endocrinología…

Parece complicado, pero no mucho más que preparar una canastilla bonita, y a eso sí que nos dedicamos con gusto las mujeres —y hasta algunos hombres y los agapornis— con suficiente antelación.

Encuentros

El próximo martes 15 vuelve Frank Padrón con una propuesta para el Cineclub Diferente. El filme norteamericano, del año 2003, se llama Normal y fue ganador de un premio Emmy y candidato a tres Globos de Oro. Están invitados para disfrutarlo y debatirlo a partir de las 8:00 p.m. en el cine capitalino de 23 y 12. Nosotros estaremos desde el lunes en la Isla de la Juventud, visitando centros estudiantiles.

Se suman a Encuentros esta semana mildreyr@infomed.sld.cu; Dany, dainer0133@fcm.cav.sld.cu; darlin@elechol.une.cu; Yoana, secretaria@divepcfg.co.cu; elizabeth@ipk.sld.cu; Ignacio, igonzalezp@est.vc.rimed.cu; Yamelín, gestor.hlg@transtur.cu; saidemis@unimed.gtm.sld.cu; Dairenis, contador@hdeauvil.gca.tur.cu y dos Greisy: gmassanet@estud.ltu.rimed.cu y gmguerra@uclv.edu.cu.

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