Estaciones amorosas

El amor tiene su propio tiempo, sus propias estaciones y sus razones únicas para ir y venir. Confiar en él enriquece el espíritu y le devuelve el brillo a tus ojos, aun cuando hayas perdido a la persona que te inspiraba amar

Autor:

Dennis Valdés Pilar

Si amas algo déjalo libre.
Si regresa, es tuyo; si no,
nunca lo fue.
Proverbio maya

Sientes amor por alguien que no siente lo mismo por ti, pero no se lo reproches. No hay nada malo contigo, simplemente el amor no eligió descansar en el corazón de esa otra persona.

No te sientas mal por ello, no llores o te mortifiques. Muchos amores no correspondidos, como el tuyo, andan hoy por el mundo, y algún día, sin avisar, alguno de ellos allanará tu corazón. Dice un refrán popular: Cuando te canses de buscar, espera a que te encuentren.

Recuerda que el amor también te puede elegir, pero dejarte influenciar por él es decisión tuya. Vivirlo y expresarlo no se explica con manuales. Defenderlo requiere experiencia y dedicación. Aceptarlo con todos sus misterios demanda paciencia y entrega. Si no te desalientas, si eres digno de su sacrificio, algún día envolverá tu cuerpo con su energía positiva.

Cuando esa fe amorosa entra a tu vida, te cambia por completo. Las esperanzas atesoradas en el pasado chocan al ritmo de tus latidos. No puedes dar marcha atrás, ni se te ocurre: te sientes bien, seguro, resguardado de la soledad y de la angustia.

Por eso dicen que el amor nubla la mente de quien lo hospeda, y es un éxtasis que puedes compartir con tus amistades y familia, porque en lugar de achicarse crece más.

Si lo alimentas bien llega a ser bello… pero en ocasiones se torna peligroso o doloroso, cuando no sabes darle el cauce adecuado a tanta pasión o lo destinas a personas que no aprenden a merecerlo.

Si viene a ti, abrázalo y compártelo con otros. Si elige abandonar tu corazón, o el corazón de quien tú amas, ya no habrá posibilidad de rehacerlo. Puedes jugar con él todo el tiempo que desees, puedes inventar quimeras y acallar las señales de su quiebra, pero no lo puedes sobornar, coaccionar o insistir para que se quede contra su voluntad.

El amor tiene su propio tiempo, sus propias estaciones y sus razones únicas para ir y venir. Confiar en él enriquece el espíritu y le devuelve el brillo a tus ojos, aun cuando hayas perdido a la persona que te inspiraba amar.

Perdonarte y perdonar después de la tormenta puede traer mejores resultados. Creer en ti mismo hace que el miedo se desvanezca y disipa la ira, el rencor y el hiriente pasado… Y si el amor ya no está contigo, alégrate de que haya entrado a tu vida en algún momento.

No te puedes culpar o quebrantar tus ideales porque se haya ido. Con el tiempo regresará, tal vez más fuerte, más estable y maduro, y tú estarás capacitado para asumirlo si decide permanecer a tu lado.

Su néctar será suficiente para revivir lo que has perdido y necesitas recuperar en tu interior, solo que identificarlo no es tan sencillo como a veces creemos, y aventurarse a buscarlo en corazones yermos no es una opción razonable a ninguna edad.

No te alejes un centímetro de su radio de acción y no huyas de ti: eres tan importante como él, porque eres tú quien lo atrae y le da fuerzas. Retenlo lo más fuerte que puedas y entrégalo a otros que carezcan de él.

Tampoco te sientas solo en ningún momento. Valórate, apréciate. Entra en razón, y deja que el amor entre a ti.

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