Acuse de recibo
Cansada de tocar puertas y sin solución a su problema habitacional, Denia de la Caridad Rondón Méndez, residente en el municipio capitalino de Cerro, contó aquí el 11 de noviembre pasado que en la madrugada del 21 de junio de 2024 se desprendió una pared de su domicilio y cayó sobre la vivienda de la planta de abajo, lo que ocasionó la muerte a la vecina e hirió a familiares de esta.
De inmediato, añadía, acudieron allí la Policía, los Bomberos y una representación de la Dirección Municipal de la Vivienda (DMV). Y se dictaminó tumbar toda la cubierta de la casa de Denia y proceder a situar tejas.
La brigada que asumió los trabajos instaló una parte de las tejas y quedaron pendientes otras 22. El jefe de la obra siempre le decía a Denia que estaban esperando el dinero que la DMV debía pagarles.
Así pasó el tiempo y no se solucionó el asunto. Denia fue a la DMV y le plantearon entonces que su casa estaba para demoler, que no se contaba con el presupuesto de las tejas y ya no se iba a hacer nada más allí.
«Yo tengo dos niños, decía, y estoy durmiendo donde me coge la noche. He ido en reiteradas ocasiones a la Vivienda, y nadie me resuelve ni me dan una respuesta satisfactoria. Le escribo mil veces al técnico y al jefe de obra para los escombros que dejaron en mi casa y para ver cuándo se va a volver a empezar la casa. Pero nada. Han sido mil excusas y mil cosas dichas que jamás han cumplido realmente.
«Vivo en malas condiciones. No tengo dónde estar. Soy madre soltera con una niña de 12 años y un niño de un año. Ellos se encuentran en casa de sus respectivos padres para evitar cualquier accidente y tragedia. Yo, con algunos vecinos y amistades, he ido botando escombros. Pude poner algo de electricidad en mi casa, solamente en la sala.
«El balcón se encuentra en malas condiciones y lo dejaron lleno de escombros. El cuarto de donde se desprendió la pared está en pésimo estado igualmente. Y siguen las lluvias y el mal tiempo, con la posibilidad de que se registre otro derrumbe. Mi vida peligra, pero de aquí no me muevo hasta que no solucionen el arreglo de esta casa como debieron de terminarla. A ver si acabo de resolver dicha situación para lograr vivir decentemente y sin peligro, y tener otra vez a mis hijos conmigo, que llevo tiempo sin ellos», decía.
Denia señala que la fuerza constructiva, la cual fue contratada por la DMV, era una mipyme.
Con más de 60 días de atraso, cuando la Ley 167 prescribe la obligación de responder en 30 días hábiles, lo hace Yurais Álvarez Morales, directora provincial de la Vivienda en La Habana. E informa que para esclarecer el caso, se visitó a Denia, quien afirmó que una vez concluidos los trabajos de demolición en la cubierta de toda la casa y en las paredes interiores, comenzaron a colocar tejas de zinc en áreas de la sala y de uno de los cuartos, y atendieron algunas rajaduras, pero dejaron la reparación inconclusa.
Precisa que debido a que la obra no se trabajó con la calidad requerida, se entrevistaron con la Directora Municipal de la Vivienda, quien dijo que ese inmueble no está concluido por
acciones constructivas que están previstas a ejecutar. Y agregó que el presupuesto asignado no alcanzó, y portal motivo la obra pasó para 2026.
«Teniendo en cuenta la mala calidad con que se trabajó en ese inmueble por parte de la mipyme Sesión SURL, se le indicó a la Directora de la Vivienda Municipal realizar reclamación comercial a la entidad contratada y retomar los trabajos inconclusos, realizando una revisión exhaustiva del inmueble».
Señala que la queja se considera «con razón», y asegura que tramitarán con las instancias del territorio: Gobierno local y Dirección Municipal de la Vivienda, para que el caso sea resuelto de una vez por todas.
Aunque bastante morosa, se agradece la respuesta, no sin antes señalar cuánta incertidumbre y desentendimiento sufrió la afectada, sin que la DMV atendiera su caso. Y para colmo, no se precisa en esta respuesta qué medidas se adoptaron con quienes, inversionistas de la obra al fin por parte de la DMV, no velaron por el rigor, la calidad y la terminación de lo sufrir contratado.
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