Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Una gallega entre jóvenes

Luisa, La Gallega después de 25 años de trabajo, entregada en cuerpo y alma a la Unión de Jóvenes Comunistas, a sus 61 años, retorna al lado de la juventud para apoyar la recogida del café

Autor:

Lisván Lescaille Durand

YATERAS, Guantánamo.— De ella se puede decir, sin temor a juzgarla precipitadamente, que «no tiene pelos en la lengua». No sé si por decir la verdad a contrapelo del criterio de otros, o por defender sus razonamientos con denuedo. Mi certeza es que habla sin parar.

Pero si tanta fuerza de parlamentos tiene La Gallega locuaz que conocí en medio de un cafetal en Yateras, más vigor denotan sus brazos para el oficio de recoger café, actividad que no dejó de realizar mientras me contaba su vida y milagros.

Dijo que se había jubilado después de 25 años de trabajo, entregada en cuerpo y alma a la Unión de Jóvenes Comunistas como trabajadora de servicio, pero que sintió que nuevamente la patria la necesitaba, y no lo pensó mucho.

Y el mejor debut, según sus alegatos, no podía ser otro que estar, a sus 61 años, al lado de «los pepillos de la UJC, no preparando la comida en el Comité Municipal de Yateras sino en pleno cafetal».

Afirma La Gallega que es la primera vez que se subleva contra una decisión de sus jefes mas lo siente necesario. «Aquí soy más útil, junto a estos muchachones, alegres, y profundos como los imaginó el Che y los conoce Fidel».

A ella, que se identifica, con el carisma de los jóvenes, no la saca de paso ningún bromista de ocasión: «Ese es mío y nadie me lo toca», dice, en alusión a su saco repleto de café, y cuando el «jodedor» de turno se entusiasma con el doble sentido de la frase, La Gallega replica elegante: «... mi saco, por supuesto...»

En instantes esta mujer afable, humilde y agradecida, sobre todo, desgrana su vida como integrante de la Columna Juvenil del Centenario, alumna en la escuela Ana Betancourt, trabajadora agrícola, o como hija de pobres, que tiene un hermano mellizo (Luis Velázquez Rodríguez) a quien, cuenta, le otorgaron el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

Así de sencillo, la vida se te alegra cuando conversas, o mejor dicho, cuando escuchas a Luisa, La Gallega, ahora que retornó a su espacio entre pepillos para aportar más a la causa.

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