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Anabel no tiene miedo escénico

Treto de la Paz está en el apogeo de sus 22 años e inmensa en el tramo final de su carrera de Medicina, por la que sintió una profunda vocación desde la infancia. Lo que significa para ella ser diputada lo resume con una brevedad profunda: «Un honor inmenso»

Autor:

Nelson García Santos

Santa Clara, Villa Clara.— A la diputada Anabel Treto de la Paz, las palabras le surgen con facilidad, mientras su rostro tierno muestra esos matices incontenibles que develan todo lo que siente.

La aprecio contenta y con ansias de sumarse a este nuevo desafío que representa para ella ser diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular, adonde llegará, ¡eso sí!, con una experiencia de saber interactuar con las personas y acostumbrada a aguzar el oído para escuchar bien sus inquietudes, problemas o aspiraciones.

Treto de la Paz está en el apogeo de sus 22 años e inmensa en el tramo final de su carrera de Medicina, por la que sintió una profunda vocación desde la infancia. Lo que significa para ella ser diputada lo resume con una brevedad profunda: «Un honor inmenso y un compromiso que requiere entrega plena y activa». Y calla de súbito como repasando en la memoria cada palabra dicha.

Al retomar el diálogo aclara que tiene que ser de ese modo para poder llevar al Parlamento el pensamiento de la juventud, sus problemas, sus motivaciones, y discernir sobre cómo pueden ser aun mayores protagonistas de nuestro proyecto social, en especial, desde su propia comunidad.

Sé que no será fácil llevar mis obligaciones como estudiante y las tareas como diputada, que requiere también del intercambio con la población. Pero ello es posible. Es, además, el modo de ser consecuente con las organizaciones estudiantiles que me propusieron y los electores.

Le recuerdo que ella tiene cierto entrenamiento en ese arduo desempeño de asumir más de una tarea a la vez que exige sacrificio y dedicación. Empezó como pionera a compartir responsabilidades de dirección y estudiante, siguió en la FEEM hasta llegar a presidenta provincial y después en la Federación Estudiantil Universitaria, donde se desempeña actualmente como presidenta en la Universidad de Ciencias Médicas Serafín Ruiz de Zárate, de esta ciudad.

Esa trayectoria está acompañada de un aval reconocido de buena estudiante, con distinciones y reconocimientos como el de vanguardia integral de la FEU por tres cursos y de militante destacada de la UJC.

La Medicina ayuda a ser una persona buena, por esa función innata que le corresponde de ayudar y preocuparse por los demás. Emociona ver esa sonrisa de gratitud cuando se reponen de una enfermedad.

Nunca pensé ser diputada. Ahora me corresponde consagrarme también a ese empeño. El tiempo de dirigente estudiantil ha sido una escuela para aprender a interactuar, comprender y buscar soluciones a los problemas. Tampoco tengo miedo escénico y, muchísimo menos, cuando se trata de defender a la Revolución y luchar porque cada día tenga más esplendor.

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