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Nuevitera de «puro cemento»

La joven Maray Martínez Lago, técnica en Química Industrial, es muy popular en el norteño litoral camagüeyano, por ser elegida delegada directa al 12mo. Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas

Autor:

Yahily Hernández Porto

NUEVITAS, Camagüey.— A Maray Martínez Lago, de tan solo 20 primaveras, sus compañeros la identificaron como una muchacha reservada, tranquila, familiar y sencilla, y muy unida a sus tradiciones santiagueras, aun cuando su familia materna la acogió desde hace una década como su niña amada.

Ella, devenida en nuevitera de «pura cepa» o de «puro cemento», —como se dice en estos bellos lares norteños—, por echar nuevas raíces en el legendario poblado de pescadores, no hay quien la desprenda de su ya entrañable e histórica industria.

«Soy como mi familia, de una fuerte tradición cementera. Desde mis abuelos estamos vinculados con la producción de la fábrica de cemento 26 de julio. Aquí hemos crecido y creado nuestra historia», dijo emocionada Maray, quien por estos días es muy popular en este litoral, tras ser elegida delegada directa al 12mo. congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas por la provincia de Camagüey.

Técnica en Química Industrial, la incansable chica se siente sorprendida por la elección. «Otros compañeros estuvieron en la boleta y todos tenían los méritos para representar a la 26 de Julio y al municipio. Agradezco la confianza que han depositado en mí los trabajadores de la fábrica, lo que me compromete a seguir echando pa’ lante», aseguró, mientras recibía el aplauso de todos los presentes.

Las primeras palabras de Maray, luego de darse a conocer los resultados de la votación, fueron de reconocimiento a sus compañeros de boleta. «Para todos un abrazo y mi felicitación. En esta fábrica, que se levanta desde el cimiento, pero que tampoco ha dejado de funcionar gracias al empeño de muchos, no hay tiempo para el descanso, a pesar de las dificultades, y ese será mi mayor mensaje al congreso de los jóvenes cubanos».

Esta chica, quien asume diariamente el despacho de recursos a cientos de constructores, no repara en afirmar: «No hay tarea que no se pueda cumplir si se hace con el esfuerzo de todos, y esa es mi mayor enseñanza. Soy feliz por formar parte de la gran familia cementera en Nuevitas», aseguró, mientras continuaba en sus labores de almacenera, las cuales demandan hasta más de diez horas ininterrumpidas de consagración diaria.

«Ser mujer entre tantos hombres no es un obstáculo, sino todo lo contrario, un camino para aprender de quienes más saben, ya sean hombres o mujeres. La dedicación y disciplina hacen merecer respeto, y eso es lo que más ha calado en mí. Soy feliz por estar en esta fábrica, donde se me reconoce».

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