Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Un día cumbre para redoblar la lucha

El 13 de marzo de 1957 el líder estudiantil José Antonio Echeverría tomó sagaz el micrófono de la histórica emisora Radio Reloj para difundir un contundente «¡Pueblo de Cuba...!

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

El 13 de marzo de 1957 en el entonces edificio de la CMQ, el líder estudiantil José Antonio Echeverría tomó sagaz el micrófono de la histórica emisora Radio Reloj y con un contundente «¡Pueblo de Cuba...!», comenzó a iluminar en sus palabras breves, pero sentidas, el camino soñado de libertad para Cuba.

Minutos antes de la alocución, sobre las paredes del Palacio Presidencial impactaban ya, una tras otra, las balas rebeldes contra la dictadura de Fulgencio Batista. Eran los jóvenes del Directorio Revolucionario y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) quienes, en la propia madriguera del opresor, habían ido a «ajustarle cuentas». Cada paso estaba cronometrado simultáneamente, pero algún trazo del destino pospuso el definitivo triunfo de la acción armada.

El asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj jamás podrán ser vistos en la historia nacional como reveces, porque con ellos se abrían también, hace 67 años, las cortinas de esperanzas para todo un pueblo. En la Sierra Maestra iban emergiendo entonces los sueños barbudos, de justicia, mientras que frente a los ojos del tirano, la juventud de la estirpe de José Antonio Echeverría daba el 13 de marzo una lección encumbrada de valor y coraje.

Ni la muerte mezquina que sorprendió al líder de la FEU y promotor de la acción armada, quien fuera acribillado a balazos en una de las calles laterales a la Universidad de La Habana luego de salir de la emisora Radio Reloj, pudo silenciar el ideal de combate permanente. En su testamento político lo dejaba claro: «Nuestro compromiso con el pueblo de Cuba quedó fijado en la carta de México, que unió a la juventud en una conducta y una acción […]. Creemos que ha llegado el momento de cumplirlo».

Aquella generación no solo cumplió, sino que marcó el camino necesario, el impostergable de este país. «Si caemos, dijo José Antonio Echeverría, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque, tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo. Pero es la acción del pueblo la que será decisiva para alcanzarlo».

Tan preclaras fueron las palabras del líder estudiantil que así sucedería varios meses después, cuando el 1ro. de enero de 1959 se levantó victoriosa, también sobre la sangre limpia de esos héroes jóvenes del 13 de marzo, la Revolución Cubana. El Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, expresó que esa fecha significa un día cumbre, un día luminoso en la vida de nuestro país, y que al recordarla se redobla el ímpetu y la lucha.

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