El procedimiento actual es similar al aplicado durante la pandemia de la Covid-19, cuando se requerían autorizaciones para circular entre provincias. Autor: Adán Iglesias Publicado: 08/07/2026 | 01:34 pm
El recrudecimiento del cerco petrolero contra Cuba ha terminado por estrangular el ya debilitado sistema estatal de transporte nacional e interprovincial, forzando una drástica reducción en sus habituales salidas.
Ante una disponibilidad de combustible que apenas permite cubrir las rutas esenciales, se han activado comisiones locales —como la que opera en el área de Avenida 26 y Zoológico, en La Habana, así como en el resto de las cabeceras provinciales y algunas municipales— para optimizar la deprimida oferta.
Bajo la óptica oficial, estos grupos de trabajo se constituyen como una medida de emergencia orientada a evaluar cada caso de forma particular. El propósito es asegurar la organización, transparencia y equidad en el proceso, evitando el acaparamiento de los limitados cupos y priorizando a quienes enfrentan las urgencias más inaplazables de la vida.
Un modelo de asignación por urgencia
Con las rutas reducidas a menos de la mitad de su capacidad habitual, el Ministerio de Transporte suspendió desde mediados de junio los canales tradicionales de reserva para dar paso a un modelo de asignación según el tipo de urgencia y necesidad del viajero.
El procedimiento actual es similar al aplicado durante la pandemia de la Covid-19, cuando se requerían autorizaciones para circular entre provincias. La diferencia es que, en la actualidad, la movilidad no está limitada: todas las personas que deseen viajar en medios alternativos pueden hacerlo libremente, sin restricciones.
Cada provincia cuenta con su propio grupo de trabajo para asignar las capacidades. Rafaela Rivero Rodríguez, jefa de Pasaje de la Dirección General de Transporte de La Habana y al frente de la comisión capitalina, aclaró que su equipo asigna 37 capacidades por cada ómnibus. El resto de los asientos se reserva para capacidades administrativas, de empleados y otros compromisos.
La gestión de este grupo no se limita al transporte por carretera, sino que la comisión también asume la compleja tarea de procesar y coordinar las solicitudes para la transportación ferroviaria de los trenes nacionales, así como el servicio marítimo que conecta con Nueva Gerona.
A través de este entramado multimodal, las rutas más demandadas desde la capital son Santiago de Cuba y Guantánamo. En total, detalla Rivero, se registra una afluencia diaria de entre 200 y 300 personas que acuden a solicitar un autorizo de compra, lográndose una respuesta positiva cercana al 90 por ciento de aprobación.
Escala de prioridades para el abordaje
A la hora de evaluar quién viaja, la comisión aplica una estricta escala de prioridades humanitarias y legales en su flujo de trabajo cotidiano. En primer lugar, se examinan con máxima rigurosidad y rapidez las altas médicas, debido a que la mayoría de los solicitantes vienen directo del hospital hacia la terminal. Seguidamente, se evalúan los turnos médicos y la situación de los reclusos de pase; estos últimos cuentan con una fecha obligatoria de ingreso al penal que no debe ser violada bajo ninguna circunstancia.
En un orden posterior se sitúa el fallecimiento de familiares en primer grado de consanguinidad, caso para el cual se realizan verificaciones en la provincia de destino, ya sea en funerarias, hospitales u otros lugares. Luego se procesa a los impedidos físicos, a quienes se prioriza por el motivo impostergable de su viaje y no por su condición de discapacidad en sí, para concluir con la evaluación del personal que, por diversos motivos se halla en la capital, y solicita retorno a su provincia de origen.
Respecto a las normativas, la funcionaria aclaró que los certificados médicos deben venir obligatoriamente con el cuño de admisión, el de alta y el del director del hospital. Además, si una persona nombra a un representante para realizar la solicitud, es imprescindible portar el documento de identidad del interesado y cualquier prueba que valide el motivo del viaje.
De existir inconformidad con el fallo de la comisión, los afectados pueden dirigir su queja por escrito a la jefatura del grupo de trabajo para reevaluar su caso.
Disciplina, flexibilidades y cuellos de botella
Ante este riguroso filtro, la flexibilidad para quienes presentan necesidades impostergables que no aparecen tipificadas en la lista oficial recae directamente en el andén.
En las terminales de ómnibus, ferrocarriles y el servicio marítimo opera un grupo de inspectores de última hora. De haber capacidades disponibles, estos realizan el completamiento de los medios de transporte con pasajeros que presenten situaciones imprevistas comprobables.
Yaidel Ayllón Torres, inspector estatal de la Dirección General de Transporte de La Habana, opina que la disciplina mostrada por la población ha sido buena y muchos comprenden la necesidad de este sistema. Sin embargo, reconoce que otros ciudadanos no lo asimilan y buscan sobreponer necesidades personales que carecen del nivel de urgencia estipulado por el Ministerio de Transporte.
El inspector señala además que persisten situaciones como falsear la información en la solicitud, presentarse sin el carnet de identidad —sin el cual es imposible ser atendido— o acudir fuera de término. Sobre esto último, recordó que la petición debe tramitarse con siete días de antelación al viaje, salvo hechos imprevistos.
El sentir del viajero
El panorama de contingencia añade tensión en la Terminal de Nuevo Vedado. Entre las opiniones de los viajeros recogidas por Juventud Rebelde, trascendió que no pocos ciudadanos acuden al lugar desde las 4:00 de la mañana con la esperanza de ser atendidos rápido y asegurar un pasaje. Para muchos, este sacrificio es el único camino viable para no enfrentarse a los excesivos precios del transporte privado, cuyas tarifas superan los 20.000 pesos hacia las provincias orientales.
A esta realidad se suman las insatisfacciones por los prolongados tiempos de espera, un retraso en parte comprensible si se tiene en cuenta que La Habana es el nodo central que articula las conexiones con las restantes 14 provincias y el municipio especial de la Isla de la Juventud.
Otra de las inquietudes más reiteradas es la imposibilidad de gestionar el pasaje de regreso desde la propia comisión capitalina, lo que obliga a los viajeros a enfrentar el mismo trámite burocrático en su provincia de destino al momento de retornar.
Administrar la escasez nunca será una tarea grata ni exenta de incomprensiones. La etapa estival es el momento que muchos esperan para reunirse con sus seres queridos, y la actual crisis ha truncado gran parte de esos planes. Aunque las autoridades están llamadas a buscar alternativas que permitan un pronto retorno a los flujos habituales de movilidad, en la compleja encrucijada que vive hoy el transporte estatal, la labor de estos grupos de trabajo emerge como un filtro doloroso pero imprescindible.
