Donald Trump «prometió entregar» una cuantiosa suma de dólares a cada adulto estadounidense si el Partido Republicano gana en las elecciones de medio término Autor: France 24 Publicado: 14/09/2026 | 12:41 pm
Tras haber gastado billones en guerras en Oriente Medio y cientos de miles de millones en Ucrania, los estadounidenses —hablo del pueblo común— ya han desembolsado la pasmosa cifra de 100 000 millones de dólares, solo en la subida de precios de los energéticos, debido a la guerra contra Irán, iniciada por el presidente Donald Trump, quien les hizo la mentirosa promesa en su discurso de victoria electoral de noviembre de 2024: «No voy a empezar una guerra. Voy a detener las guerras» y con ello llevar la mayor de las bonanzas para Estados Unidos durante su mandato.
Pero la inflación va ganando terreno en EE. UU., donde crecen los problemas internos motivados por la instauración, paso a paso, de un régimen de corte fascista, la persecución despiadada de los inmigrantes, el recrudecimiento del racismo y la xenofobia, las políticas macartistas del anticomunismo, los sentimientos antimusulmanes y otros temas de polarización de la sociedad gracias al fanatismo Maga (Make America Great Again) impulsado por Trump.
El crudo Brent ya supera los 100 dólares por barril mientras se intensifican los intercambios de ataques en el Oriente Medio, y una y otra vez las acciones bélicas provocadoras de Estados Unidos inflaman la situación, porque Irán responde cada una de ellas, en defensa de su territorio y soberanía. La ramificación económica de esa guerra, con sanciones a Irán y a terceros que negocien con Teherán, favorecen también la escalada de los problemas económicos.
El presidente Trump reconoce que estos costes de los hidrocarburos son elevados al afirmar que los precios del petróleo caerán en picado «cuando GANEMOS la guerra contra Irán». Pero, ¿acaso no hemos ganado ya esa guerra muchas, muchísimas veces?, pueden preguntarse los estadounidenses que han oído más de una vez esos reclamos de «victoria», sin que tengan reflejo en la realidad.
Ahora, el casablanquino se apresura a intentar ganar para los republicanos —y para su seguridad personal, dada las muchas causas legales pendientes—, los comicios de medio tiempo del próximo noviembre, y mantener la mayoría de legisladores de su partido en ambas Cámaras del Congreso, cuando las indagaciones sobre lo que piensan sus conciudadanos sobre su actuación gubernamental no les son nada propicias.
Por eso, esta semana subió al estrado de una inusual Convención nacional del partido Republicano en Dallas, Texas —estas solo tienen lugar en año de elecciones presidenciales para dar a conocer oficialmente y refrendar al candidato a ocupar la Casa Blanca—, y afloraron como siempre los embustes y ofrecimientos embaucadores y hasta insólitos porque ha sido una declaración abierta de fraude mediante la compra de votos, o acaso tiene otra explicación cuando prometió el miércoles entregar 5 000 dólares de «dividendo» a cada adulto estadounidense si su partido mantiene el control del Congreso tras las elecciones de término medio, el próximo tres de noviembre. Como informaba una agencia noticiosa «sin entrar en detalles de en qué consistirá el programa o cómo será hecha esta transferencia».
Sin embargo, acudía a las posibilidades de una de sus armas predilectas cuando aseguró que Estados Unidos está «haciendo una fortuna» a través de los aranceles, así que «Si los republicanos ganan, ustedes ganan con nosotros y van a tener 5 000 dólares».
DW recordaba que no es la primera vez que el presidente republicano promete entregar dinero directamente a los estadounidenses, pues a comienzos de este segundo mandato, el recién nacido entonces y ahora fenecido, Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, en inglés), liderado por Elon Musk, prometió también un «dividendo» a más de 79 millones de hogares, que en definitiva nadie vio; al igual que a comienzos de este 2026, cuando estaba más en caliente su guerra arancelaria, habló de dar cheques por 2 000 dólares a los ciudadanos de clase media y baja, una promesa que tampoco se ha materializado, subrayaba la información de la agencia alemana.
Algunos han sacado cuentas y esos 5 000 dólares significarían repartir 1,3 billones entre 270 millones de personas, y tendría que tener, cuando menos, la aprobación del Congreso, algo que Trump se salta muy a menudo en sus decisiones. Tampoco le importa o tuvo en cuenta que la legislación federal prohíbe directamente pagar u ofrecer dinero por registrarse para votar o por votar. Por cierto, sí hubo una aclaración del Presidente sobre ese cheque: «No queremos que vayan a Canadá a gastar el dinero» y mencionó cerrar ese capital también a China y Alemania.
Sin embargo, la administración trumpiana insiste. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Washington seguiría atacando petroleros iraníes, y tal como sabe hacer por sí solo aunque ahora sea eco de su jefe, miente al decir que es en respuesta a los intentos iraníes de agresión contra buques de guerra estadounidenses, cuando todo sucede a la inversa, a pesar de que tal política estadounidense provoca marejadas globales.
Según medios especializados, los tres principales índices bursátiles de Wall Street —S&P, Dow y Nasdaq— registraron ligeras pérdidas en la semana transcurrida, y las bolsas europeas cayeron a mínimos de una semana, fundamentalmente en los sectores industrial y bancario, todo debido al aumento de los precios del petróleo a consecuencia de la guerra.
EL MAL OLOR DE LA PODREDUMBRE
Por supuesto, las petroleras están ganando y todo aquel que tengan acciones en ellas, y aquí aparece en escena un fétido olor a pudrición cuando se trata del mandatario estadounidense y su familia. CNBC.com ha revelado que las inversiones petroleras de Trump han generado fuertes ganancias millonarias durante la guerra con Irán, porque sus cuentas siguen operando. Todo es simple a la vista pública. Se aprovecha al máximo de su cargo.
Concretamente, en los seis meses transcurridos entre la víspera de la guerra, el 27 de febrero, y el 31 de agosto, sus nueve mayores participaciones en empresas de petróleo y gas (Chevron, ConocoPhillips, Exxon Mobil, Kinder Morgan, Marathon Petroleum, Occidental Petroleum, Phillips 66, Valero Energy y Williams Companies) le generaron ganancias de entre 1,5 y 4,4 millones de dólares aproximadamente, según un análisis de CNBC que según ese medio está basado en su declaración financiera anual, informes corporativos trimestrales y datos de mercado de FactSet.
Esa investigación señala que las cuentas de Trump registraron compras y al menos 23 ventas relacionadas con estas nueve empresas hasta el 29 de junio, fecha más reciente en la que Trump ha divulgado operaciones, aunque acota CNBC que «no halló pruebas de que Trump o sus gestores de inversión operaran basándose en información privilegiada».
Al respecto, hubo aclaración de la Casa Blanca: «Ni el presidente Trump ni ningún miembro de su familia tienen capacidad para dirigir, influir o aportar opiniones sobre cómo se invierte la cartera o cuándo se compran o venden las inversiones», declaró a CNBC el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, quien agregó poniendo un punto final a cualquier teoría: «Todas las decisiones de inversión son tomadas exclusivamente por gestores independientes. No existen conflictos de intereses», pero lo tangible —y multimillonario— es que la Organización Trump tiene activos en esas compañías y muchas más en otros sectores económicos y negocios, incluso de dudosa legalidad, lo que da trigo —o estiércol— para otro artículo periodístico.
CNBC citó a Donald Sherman, presidente y director ejecutivo de Citizens for Responsibility and Ethics in Washington (Ciudadanos por la Responsabilidad y la Ética en Washington), quien fue directo y claro en la preocupación: «Cuando un presidente puede mover un mercado mediante decisiones oficiales y beneficiarse personalmente del resultado, el público se pregunta dónde termina la política nacional y dónde comienzan los intereses financieros privados».
Es evidente que las bonanzas de esta presidencia la está recibiendo en su peculio personal, y en el de sus amigos multimillonarios…
