La distinción internacional reconoce que, incluso en condiciones difíciles, es posible sostener una alimentación buena, sana y justa, proteger la biodiversidad y los saberes campesinos, y crear alternativas desde lo local. Autor: Tomada de Facebook Publicado: 14/10/2026 | 12:40 pm
El Premio Ursula Hudson 2026 sobre sostenibilidad y cultura alimentaria concedido a Cuba fue destacado por Armando Rodríguez Batista, titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, quien afirmó que esta distinción contribuye a visibilizar la resiliencia de la isla en materia de alimentación sostenible.
Desde su perfil de Facebook, el ministro recordó que el reconocimiento se entregó durante la Asamblea de Participantes de Terra Madre Salone del Gusto, celebrada en Turín, Italia, el pasado 27 de septiembre. El galardón fue recibido por la Red Slow Food en Cuba y fue creado en 2021 por Slow Food Alemania en memoria de Ursula Hudson, presidenta histórica del movimiento en ese país, según informó la Oficina para América Latina y el Caribe de la organización.
En representación de la red cubana recibieron el premio la Dra. Leidy Casimiro, consejera internacional de Slow Food para el Caribe, y Amalia Leonor Salazar Ruz, integrante de la dirección de Slow Food Cuba, acompañadas por Aurelia Castellanos, de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA).
Los organizadores precisaron que el paraguas institucional de Slow Food Cuba es precisamente la ACPA, vínculo que sucede a una etapa anterior con Cubasolar. Se trata de una organización no gubernamental fundada en 1974 que agrupa a más de 30 mil socios individuales y tres mil institucionales, entre productores privados, cooperativos y estatales, científicos, docentes y otras instituciones, con el objetivo de contribuir al desarrollo humano y técnico-productivo sostenible en la esfera de la producción e industria animal.
Las Fincas Slow Food constituyen la base del programa, nacido en la Finca del Medio, en Sancti Spíritus, y expandido luego como iniciativa internacional. En Cuba funcionan 14 comunidades y 40 fincas catalogadas, con trabajo sistemático en la mayoría de ellas.
Cada finca opera como laboratorio de semillas, escuela de cría y cultivo diversificado, espacio de autosuficiencia energética y nodo de solidaridad, donde la alimentación se produce y se defiende como un derecho.
Otros programas de impacto, como Mercados de la Tierra, Arca del Gusto y Alianza de Cocineros, complementan la red cubana, acercando a productores y consumidores, protegiendo variedades en riesgo y promoviendo prácticas sostenibles.
La distinción internacional reconoce que, incluso en condiciones difíciles, es posible sostener una alimentación buena, sana y justa, proteger la biodiversidad y los saberes campesinos, y crear alternativas desde lo local.
