El colectivo docente de la escuela primaria Frank País García, junto al esfuerzo también de muchos padres, convierte cada clase en una oportunidad para fomentar valores en los alumnos Autor: Lía Hernández Pagés Publicado: 02/11/2026 | 02:31 pm
En el aula todo comenzó temprano, envuelto en el bullicio y la desbordante alegría de los que saben querer. Esta vez el encuentro no se realizó en la sede de Juventud Rebelde, pero estuvimos presentes junto a alumnos, padres y profesores de la escuela primaria Frank País García, dispuestos a realizar una jornada distinta.
Entre cuentos y canciones, la profesora Tania dio inicio a una clase demostrativa que transmitió los saberes mediante el trabajo en equipo y juegos interactivos.
Las voces de los pequeños que coreaban al unísono parecían un llamado a preservar la esperanza, en tiempos en que las sanciones de un castigo colectivo intentan borrar el brillo de los rostros infantiles. Esa fuerza y vivacidad se trasladó a la maestra, quien comenzó la lección con una historia única que cautivó a los alumnos.
De pronto, los pupitres y las mesas se convirtieron en una visita imaginaria hacia un zoológico lejano, y aunque la realidad dificulte la materialización de estos viajes, las carencias no detienen la creatividad y los sueños. Luego, el recorrido grupal se convirtió en un paseo hacia el mundo de los problemas estadísticos y los gráficos de barra.
En cualquier año de vida, la asignatura de Matemática supone un gran reto para estudiantes y docentes. Sin embargo, el encuentro se transformó en una fiesta, donde el ocio abrió las puertas hacia un nuevo aprendizaje.
Ningún estudiante o padre quedó sin una tarea. Cada adulto lideraba a un grupo diferente de niños, haciendo de la competencia un espacio para fortalecer los vínculos entre familia y escuela.
«En edades entre seis y ocho años las actividades lúdicas juegan un papel fundamental, porque a través de ellas se sienten más motivados y reciben un estímulo visual. Esto les permite favorecer el conteo y el cálculo, conforme a los contenidos de su grado», aseguró la máster en Ciencias Pedagógicas Tania Alfonso Valdés.
La idea surgió de manera fortuita, en una de las tantas clases de la profesora guía del grupo Segundo B, Lisette Rodríguez Paz. Un encuentro ameno con sus alumnos y una colega la hizo crear el proyecto Juntas todas, una iniciativa en la que la experticia de los maestros más avezados se pone al servicio de los educadores más jóvenes.
«Nuestro objetivo es elevar la calidad de las conferencias del docente y con ellas, mejorar la enseñanza que se imparte a los alumnos. Tenemos profesores de enorme sabiduría y sus conocimientos pueden tributar a la formación de los jóvenes que comienzan la carrera», añadió.
Aunque esta propuesta se encuentra todavía en ciernes, las maestras se proponen extenderla hacia otras aulas, para que el carácter horizontal y creativo de estas presentaciones modelo sirvan de ejemplo a maestros jóvenes como Michel Muñoz Ortiz, quien a sus 22 años empieza su camino en el arte de transmitir saberes.
«Para quienes estamos iniciándonos en el magisterio, este proyecto nos sirve como base, pues nos permite incluir conocimientos y actividades complementarias que luego tributen a nuestro método de enseñanza», expresó.
Esta iniciativa se integra a las actividades que actualmente desarrolla la escuela primaria Frank País García, tanto en la comunidad como en la Redacción periodística de Juventud Rebelde.
«Tenemos una fuerte alianza con las familias y el barrio. Desde la institución, realizamos un proyecto diferente en cada una de las aulas. En algunos, se potencia la enseñanza de la educación plástica; en otros, el idioma inglés, la gastronomía e incluso la medicina, de conjunto con cirujanos del hospital Miguel Enrique Cabrera», aseguró la directora María Díaz Rosendo.
Cada resultado de la escuela evidencia el esfuerzo y la consagración de un colectivo docente que apuesta por la esperanza y el futuro, aunque la realidad objetiva se nos torne muy adversa. Detrás de cada maestro, hay un ser humano con preocupaciones y tristezas que ha elegido la entrega en lugar de la desidia.
Con su hacer, los profesores siguen trazando el camino hacia el futuro y convirtiendo a su escuela en un espacio de vínculo, horizontalidad y aprendizaje, donde cada clase sea, como deseara José Martí, una obra de amor infinito.



En edades tempranas el juego es la mejor forma de transmitir saberes. Foto: Lía Hernández Pagés.

Los alumnos del grupo 2do. B junto a la profesora Tania Alfonso Valdés, quien impartió la primera clase demostrativa del proyecto. Foto: Lía Hernández Pagés.
La maestra Lisette Rodríguez (a la izquierda), una de las integrantes del proyecto Todas juntas y educadora principal del grupo 2do. B.Foto: Lía Hernández Pagés.

Una de las mayores contribuciones del nuevo proyecto será la integración de maestros de amplia experiencia con noveles educadores. Foto: Lía Hernández Pagés.
