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¡Tenía tantas ganas de venir a Cuba!

La afamada actriz brasileña Sonia Braga, invitada al 38 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, accedió a conversar con JR

Autor:

Alejandro A. Madorrán Durán

Conocida internacionalmente por su interpretación en Doña flor y sus dos maridos, y en novelas brasileñas como Gabriela y Dancin Days, la actriz Sonia Braga visita Cuba a propósito de su rol protagónico en la película Aquarius, de Kleber Mendonça Filho, que se presenta en el concurso de largometrajes en esta 38 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Para la diva, quien deseaba conocer la Isla desde los 14 años —según comentó—, el tiempo es un tirano que no le ha permitido disfrutar los filmes del Festival, porque ha privilegiado los muchos deseos que tenía de recorrer las calles de La Habana y de conversar con la gente de esta ciudad.

Como el personaje de Clara que protagoniza Aquarius, ella ha creado nexos de amistad y simpatía con el público del Festival. En la película, la Braga se transforma en una periodista de férrea voluntad que se enfrenta a una poderosa inmobiliaria, para así hablarnos de la sociedad brasileña que en estos momentos vive una gran conmoción política y social, y lucha por mantener los derechos alcanzados en una democracia en peligro de desvanecerse.

—¿Cómo ve Sonia Braga la situación que reina en su país?

—Brasil vive una etapa muy dolorosa, existe una tendencia a la derecha que nos choca mucho, y que ha terminado por dividir nuestro país. Por eso las personas que ven la película han comprendido que para nosotros es importante el diálogo con quienes, por otra parte, no quisieran verla. Es más difícil aceptar esta situación cuando conocemos nuestros derechos, por los cuales hemos luchado tanto.

«Como la democracia en Brasil es relativamente nueva —apenas 20 años—, hay una generación de jóvenes que no conoce por lo que hemos pasado los brasileños durante la dictadura. Para ellos la democracia es algo normal, por eso no comprenden lo que significa perderla».

—¿Fue difícil lograr la caracterización de su personaje?

—Realmente no me fue difícil interpretar a Clara. Las palabras del guion estaban también dentro de mí, tanto así que cuando lo leo me doy cuenta de que Kleber sabía mucho de mí, lo cual evidencia que él sabe interpretar muy bien a las personas.

«Desde el inicio entendí la película y me identifiqué con el personaje porque mi padre murió cuando yo tenía ocho años. A partir de entonces debí mirar la vida por mí misma, y pude observar las desigualdades, los problemas de mi sociedad».

—¿Qué significó para usted interpretar a Clara?

—Hacía 22 años que no protagonizaba una película. Cuando Kleber me habló del papel quise estar bien segura de que podría hacerlo, porque el personaje de Clara, como se puede apreciar en el filme, representa muchos de los deseos de los brasileños, y también como hemos podido comprobar ahora, la película ha causado mucho impacto en nuestro país y fuera de él. Solo después de conversar con la productora y el director fue que finalmente me decidí a interpretar a esa gran mujer.

Lamentablemente, la conversación fue breve, sus admiradores esperaban impacientes para retratarse con la encantadora artista, sin dudas una de las grandes actrices de nuestra región, quien se despide ya del Festival; pero, de seguro, no de Cuba.

«Tenía tantas ganas de venir a Cuba, que pienso que cuando las personas me miran, notan inmediatamente que siento mucho amor por todas ellas. Esta visita es muy importante para mí, porque es como establecer la unión entre mi país y los cubanos».

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