Concierto de Bad Bunny Autor: Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana Publicado: 10/02/2026 | 09:21 am
Cuando el arte cumple a cabalidad su función social, esa que traspasa el mero hecho de entretener y divertir, el mensaje es claro, contundente e imperecedero. Ayer se celebró la 60 edición del Super Bowl, el partido final del campeonato de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL). Sin embargo, se podría decir que, por primera vez, tuvo lugar el Súper Tazón, dicho así, en perfecto español.
Aunque el principal objetivo de este evento es el hecho deportivo, lo cierto es que, desde hace más de tres décadas, el «Half Time» o «Medio Tiempo» del Super Bowl, concentra todas las miradas y atención mediática, ya que se ha convertido en un acontecimiento de la industria del entretenimiento, donde el o los artistas invitados de primer nivel, realizan un despliegue de talento y tecnología, intentando, cada vez más, aprovechar la oportunidad, el alcance mediático y visibilidad que tiene este momento para transmitir un mensaje cultural potente.
En el día de ayer -por primera vez en la historia- un artista latino, nacido fuera de los Estados Unidos1 fue el anfitrión y figura principal del «Medio Tiempo», cantando completamente en español. Este hecho cobra mayor relevancia debido a que, en los tiempos actuales, el gobierno estadounidense ha puesto en marcha una política hostil contra el inmigrante en general, y la comunidad latina que reside en EE.UU en particular, socavando la integridad física del inmigrante, denigrando nuestra cultura e intentando establecer una supremacía blanca norteamericana a cualquier coste.
En medio de estas circunstancias sociales, históricas y políticas aparece en escena Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido artísticamente como Bad Bunny, un exponente boricua de la música urbana contemporánea que decidió, a cuenta y riesgo, utilizar su actuación en el Medio Tiempo del Súper Tazón, para cantarle a Puerto Rico, a Latinoamérica toda, a nuestra cultura e identidad; para hacer una declaración de principios contra la política antinmigrante, y devolverle la dignidad, el orgullo y la esperanza a toda una comunidad que hoy paga un alto precio por ser hispanohablante, descendiente de pueblos indígenas, africanos y españoles, por su resiliencia y alegría. De esta actuación de Benito en el Medio Tiempo, podemos reflexionar sobre muchas cuestiones.

Foto: Tomada del sitio web del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana
En primer lugar, hablemos de lo que fue el show ofrecido por él, la cantante estadounidense Lady Gaga, el «astro boricua» Ricky Martin y todo el equipo de músicos, bailarines, figurantes y personal técnico que lo acompañó. Ayer presenciamos un espectáculo artístico de primer nivel, en el que cada palabra, cada tema seleccionado, cada elemento y movimiento puesto en escena, respondían a reivindicar y poner en valor la cultura latina. En medio del que pudiera ser cualquier campo de Puerto Rico o Cuba, con la «casita» en el centro -elemento escenográfico empleado por Bad Bunny como recurso de identidad durante su Residencia en la Isla del encanto-, asistimos a una fiesta de barrio al más puro estilo boricua y latino. Personajes comunes, obreros, niños, ancianos, llenaron de color y protagonizaron el espectáculo. Un partido de dominó, una celebración familiar, una boda, linieros trabajando en postes de electricidad, todas escenas comunes de la vida cotidiana en nuestros países desempolvaron los más queridos recuerdos y añoranzas de todo el que está lejos de su hogar y de su gente.
«Que rico es ser latino, hoy se bebe» fue la primera frase que escuchamos como antesala de la celebración a la cultura de nuestro continente. Abriendo la lista de temas, Bad Bunny se presenta interpretando «Tití me preguntó» para luego continuar con una serie de éxitos como «Yo perreo sola» (su canto al empoderamiento femenino), «Safaera», «Party», «Voy a llevarte pa PR», «Mónaco», «Baile inolvidable», «Nueva Yol», «Lo que le pasó a Hawai», «El apagón», «Café con ron» y «DTMF». Durante el recorrido musical, Benito hizo un guiño a grandes exponentes de la música urbana puertorriqueña como Tego Calderón, Daddy Yankee y Don Omar, rindiendo tributo a esas figuras que han labrado el camino para la comunidad latina en la industria del entretenimiento a nivel internacional.
Como invitada y protagonizando un momento especial nos sorprende una hermosa Lady Gaga, pudiéramos decir «latinizada», interpretando de manera espectacular su último gran éxito «Die with a smile», pero esta vez en versión salsa. Luciendo un vestido azul del color de la bandera puertorriqueña que luego alzaría Benito, y portando como único accesorio una flor de maga, flor nacional de Puerto Rico. Desde lo alto, en una pantalla, el sapo concho símbolo de la resistencia boricua observa y celebra el espectáculo.

Foto: Tomada del sitio web del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana
Como segundo momento especial, e interpretando «Lo que le pasó a Hawai» una de las canciones más significativas por denunciar la ocupación estadounidense de este territorio, del álbum Debí tirar más fotos, aparece su compatriota Ricky Martin, uno de los artistas latinos más reconocidos y consolidados dentro de la industria. Aquí, además del guiño a la portada el álbum, el cuatro, instrumento insignia de la música de Puerto Rico y cordófono representativo de la música latina se erige como protagonista.
Para completar los simbolismos, cada frase dicha por Benito, mayoritariamente en español, tuvo un significado especial. Alocuciones como «Bienvenido a la fiesta más grande en el mundo entero», «Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio, y si hoy estoy aquí en el Super Bowl 60 es porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas», «Mientras uno esté vivo, uno debe amar lo más que pueda», transmitieron mensajes de optimismo, amor y esperanza. En cambio, el momento en el que pronuncia la frase icónica de los presidentes y mandatarios estadounidense «God bless America», seguida por la mención a cada una de las naciones que forman parte del continente americano, fue un recordatorio de que América es mucho más que los EE. UU, fue un mensaje de unión, de diversidad, de autorreconocimiento. y de resignificación de lo que se entiende por «ser americano».

Foto: Tomada del sitio web del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana
Ahora bien, la presentación de Bad Bunny en el Medio Tiempo del Súper Tazón, su significado para la comunidad latina y el orgullo que sentí (sentimos) al verlo, me lleva, inevitablemente, a reflexionar mucho más allá de lo sucedido en esos casi 15 minutos de espectáculo.
En la historia cultural de nuestro continente muchos son los ejemplos de figuras que, con su obra y creación, se han convertido en la voz y rostro de todos los pueblos de América Latina, poniendo muy en alto nuestra identidad e imaginario colectivo como tierra de grandes hombres y mujeres, trabajadores, abnegados, dignos y resilientes. Lamentablemente, no todos los tiempos han permitido una socialización tan grande de sus hazañas, o en muchos casos, no hemos sido totalmente conscientes de lo que ellos, con su sacrificio y sus logros han significado para la puesta en valor de la dignidad del latinoamericano.
No puedo evitar pensar, buscando en la historia contemporánea de Cuba, en la más reciente gira de Silvio Rodríguez por varios países de Latinoamérica, llenando estadios de multitudes enardecidas por el mensaje de amor y belleza, por las ideas firmes de igualdad social, de unidad y de aprendizaje sobre la que se erige su obra, por el gran sentir latinoamericanista que poseen. O un Mijaín López, el «Gigante de Herradura» consagrándose como Penta Campeón Olímpico en lucha libre, un cubano de pies a cabeza que nos hizo temblar de orgullo y dignidad.

Foto: Tomada del sitio web del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana
Tal vez Benito y su Súper Tazón, vinieron a enseñarnos, además, a valorar lo propio, a enorgullecernos por lo que tenemos y por aquellos que, desde esta isla bañada por las aguas del Mar Caribe, también devienen faros de dignidad y símbolos de la cultura latina.
Yo, particularmente, siempre he simpatizado con la propuesta artística de Bad Bunny, incluso con aquella que resultaba agresiva a los oídos de muchos. Tal vez porque, como hija de estos tiempos, comprendo que cada época viene acompañada de un sonido propio, que llega sin pedir permiso, y se imponen -nos guste o no- como la banda sonora contemporánea. Hoy, me declaro admiradora de Benito, de su ser consecuente y responsable ante los tiempos tan complejos y confusos en los que vivimos, de su compromiso con su cultura y con la Patria Grande, con su idiosincrasia y su público. Hoy le agradezco por invitarnos a revisitar y reflexionar sobre cada uno de esos momentos en los que otros tantos antes que él, -cubanos muchos-, han puesto bien en alto la cultura, el valor y la identidad de este continente. Hoy, una vez más, me lleno de orgullo al decir…Acho, ¡ser latino es otra cosa!
1 Aunque Puerto Rico es un estado libre asociado de EE.UU, y aunque los puertorriqueños nacen con ciudadanía estadounidense, sus habitantes defienden la nacionalidad e idiosincrasia puertorriqueña en primer lugar.
(Tomado del sitio web del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana)
