La dignidad de Cuba se sustenta en su resistencia ante los desafíos, bajo el ejemplo de sus héroes. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 04/04/2026 | 09:34 pm
EL periodista de la conservadora Fox News, con el secretario de Estado Marco Rubio delante, no perdió la oportunidad dándole pie para que hablara de lo que traman… «Y si puede ponernos al día sobre Cuba, cuya caída parece algo inminente»…
Se trata de una siembra de falsas ideas sobre Cuba, su Gobierno, su sistema político y económico que catalogan de «fallido» y «colapsado», con el fin de que la fruta que durante 67 años han estado vapuleando para que «madure», caiga en su regazo. Lo intentan desde que el 23 de diciembre de 1958, el jefe de la CIA, Allen Dulles, dijo categórico: «Debemos impedir la victoria de Castro», y el presidente Dwight Eisenhower reveló que ya tenían en camino «operaciones encubiertas».
Tempranamente pusieron en vigor la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, luego formalizaron el bloqueo, lo recrudecieron con medidas, agredieron con cualquier arma, y lo han llevado a un grado extremo de asfixia con el actual cerco petrolero, para lograr un clímax donde aspiran a que el descontento se traduzca en una revuelta popular, confiados en la manipulación de una guerra mediática in crescendo donde no sean ellos los culpables de nuestras graves carencias.
Confían en la efectividad de la ficción que vienen contando un día tras otro: la culpa es de un sistema que no funciona, unas autoridades incompetentes y la falta de libertad.
Marco Rubio lo declaró en enero ante el Senado. Trump desde Miami amenazó: «Construí estas grandes Fuerzas Armadas. Dije: “Nunca tendrán que usarlas”, pero a veces hay que usarlas», «Y Cuba es la siguiente, por cierto, pero finjan que no dije eso… medios, por favor ignoren esa declaración. Muchas gracias. Cuba es la siguiente».
Fox News obtuvo esta respuesta de Rubio: El caso de Cuba es realmente trágico. Cuba tiene un modelo económico que no funcionaría en ningún lugar del mundo. No tienen un modelo económico. En Cuba no hay economía. Literalmente, no hay economía.
«Así que creo que Cuba necesita dos cosas: reformas económicas y reformas políticas. No se puede arreglar su economía si no se cambia su sistema de gobierno. Están en serios apuros, de eso no hay duda, y tendremos más noticias al respecto muy pronto. También estamos trabajando en ello». Cierta prensa mercenaria lo replica jubilosa.
La crueldad de la pretensión de desmerecer lo hecho y logrado por las capacidades incrementadas del pueblo cubano, sobre todo gracias a dos sistemas públicos, universales y gratuitos, que constituyen prioridad nacional en el presupuesto del Estado y son reconocidos por instancias internacionales: la salud pública y la educación, no pueden ser borrados por las mentiras, ni por las torceduras de brazo a países de esta América Nuestra cuyos pueblos conocieron de las atenciones de la medicina y de los maestros cubanos.
Desde los cuatro puntos cardinales llega la solidaridad porque también la han recibido en su momento, valga citar apenas la Escuela Latinoamericana de Medicina, la Operación Milagro, las Brigadas Médicas Henry Reeve…
No somos un Estado «fallido», ni un sistema «colapsado»; tampoco un pueblo pusilánime y propicio al engaño cuando más que resistentes, nos empinamos con el trabajo creativo frente a todas las dificultades, las que provienen de deficiencias propias, porque nada ni nadie es perfecto en este mundo, y, sobre todo, frente a las impuestas por el colosal bloqueo.
Y si decide usar su poderoso ejército —que por cierto, parece tener ciertas dificultades contra Irán—, a nosotros también se nos da muy bien eso de resistir y combatir con dignidad plena por la libertad, la soberanía, la independencia, y con buena puntería, como la empleada cuando un disparo de Fidel desde un SAU-100 dejó encallado al Houston frente a la costa de Playa Girón, en otro abril de gloria.
