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Una música que conecta con la juventud (+ Fotos)

A sus 26 años, Wilfredo Alejandro Sosa Espinosa se ha convertido en una sensación musical en Cuba con su proyecto Mamá estoy brillando. En entrevista con Juventud Rebelde, el artista habla de sus inicios durante la pandemia de COVID-19, su estilo sin género definido y sus sueños de trascender fronteras con una música hecha desde el corazón 

Autor:

Hugo García

 

MATANZAS.— Si mencionamos el nombre de Wilfredo Alejandro Sosa Espinosa, seguro pocos sabrán de quién se trata. Sin embargo, al aludir el proyecto Mamá estoy brillando, todo cambia: enseguida las miradas buscan al joven músico convertido recientemente en sensación en esta Isla.

Aunque ha estado otras veces en Matanzas, cantar en el Teatro Sauto (Monumento Nacional) siempre es una ilusión para cualquier artista. Detrás del escenario, donde estuvo ensayando para su concierto hace ya unas semanas, conversamos con este artista de 26 años de edad, residente en el Vedado habanero, quien cuenta con miles de seguidores en Instagram y Youtube.

Wilfredo Alejandro Sosa Espinosa siente que el mensaje de Mamá estoy brillando tiene que escucharlo el mundo entero. Foto: Ernesto Cruz

«Comencé en la música alrededor de 2020. Antes siempre me gustó esto, pero, si te digo la verdad, simplemente era un tiempo de mucho aburrimiento en la casa: no tenía nada qué hacer y me embullé primero como productor de canciones en la computadora.

«Así empecé, por entretenimiento para pasar el tiempo durante la cuarentena de la COVID-19. Pero, aunque todo nació como un hobby, la cosa se puso seria y empecé a sacar canciones. Imagínate que yo no sabía ni rapear, ni cantar, ni hacer nada relacionado con ese mundo porque nunca fue mi sueño. De niño sí quería ser artista y hacía magia; me gustaban otras cosas, pero ser cantante no era mi prioridad, ni mi ilusión».

—¿Eso te favoreció para dominar el escenario?

—Estaba empezando en la universidad, pero desde que me conecté con la música dejé la escuela y le dije a mi mamá que esto era lo que me gustaba hacer.

—¿Cómo recuerdas las primeras composiciones?

—Yo mismo hago la música, grabo, mezclo, escribo la canción… todo. Nunca me dio pena enseñar mis primeras canciones: sabía que eran malas, pero así mismo las subía a las redes, sin temor de que la gente opinara mal. Eso me sirvió, porque acumulé más de cien canciones y eso me dio práctica para consolidar una pequeña trayectoria.

—¿Tu repertorio en concierto incluye piezas de otras agrupaciones?

—No, solo interpreto mis creaciones. Veo la música como un medio de expresión. Entonces, a mí lo que me gusta es decir lo que siento; necesito hablar de lo mío, de lo que tengo dentro.

—¿Piensas cambiarle el nombre al grupo?

—El nombre es de las cosas que más orgullo me dan porque tiene un mensaje bonito. Nació de una frase que leí un día: «Esta noche hay algo más que estrellas, estoy brillando, mamá». Le di una vuelta y usé Mamá estoy brillando.

«Siento que es de las cosas que más me ha ayudado a nivel de marketing porque mucha gente se me acerca o conoce mi obra porque se pregunta qué significa ese nombre, qué música hago, si es un grupo, un disco… No pienso cambiarlo, aunque la gente me conoce también como Will.

—¿Qué dice tu mamá sobre eso?

—Al principio ella pensaba que yo estaba jugando en la computadora porque permanecí sin salir del cuarto casi toda la cuarentena. En realidad, estaba produciendo música, aprendiendo… Hasta que fue por primera vez a un concierto mío y al ver unas 300 personas en el público le dio por exclamar: «¡Pero toda esta gente vino a verte a ti!» Ahora se siente súper orgullosa.

«En el arte, todo lo que te cause algún sentimiento es bueno. Malo es lo que no te produzca nada. Ese nombre lo escuchas y es imposible que pase desapercibido».

—¿Cuál consideras tus tres números que más han impactado?

—Sin dudas, la canción titulada La época del amor, con la que más conecté con el público a nivel nacional. Mucha gente me conocía por esa canción y eso fue una locura. Hace poco saqué Guadalupe, que se está convirtiendo en un fenómeno musical en las redes porque es del verano y a la gente le gusta. La otra es Will te amo. Tengo muchas… nunca he sido el artista más pegado, pero el público se conecta con mis canciones y eso se agradece.

—¿Tus letras priorizan el tema del amor?

—Si hay algo que odio es hacer lo mismo todo el tiempo porque me aburre. Por eso siempre busco escribir de sentimientos nuevos. La gente que me sigue sabe que tengo como seudónimo El cuenta cuentos, porque me dedico a contar historias entretenidas, más que de amor…

—¿En qué género podemos clasificarte?

—Mi música no se caracteriza por un género específico.

—¿Escribes para un grupo etario o para todos?

—Nunca escribo pensando en a quién le gustará. Simplemente me expreso, digo lo que tengo dentro… A lo mejor conecta con personas jóvenes, porque soy joven. Nunca me ha gustado la vulgaridad. En cierto sentido (obvio que no soy un santo), mis letras tienen su picardía, pero sin ser vulgares. Por eso me sorprende a veces que un texto mío tenga éxito en este momento cultural que vivimos, en que muchos jóvenes se conectan con otro tipo de canciones.

—¿Cómo han sido tus giras por el país?

—El año pasado hice alrededor de 200 conciertos y me presenté en casi todas las provincias, menos en Granma y Las Tunas. En Matanzas estuve antes en el complejo cultural Entrepuentes. Esta es mi provincia favorita: en la ciudad y en Varadero el público me acoge de manera espectacular.

«Esas giras propiciaron que mucha más gente conociera mi obra. Fueron muchas horas en el escenario y en ensayos, y reuní muchas experiencias. No soy el gran cantante ni el gran rapero, pero lo que hago es con el corazón y eso conecta con las personas».

Mamá Estoy Brillando conectó con la juventud en el Teatro Sauto. Fotos: Ernesto Cruz

—¿Cómo logras arrastrar a tanto público joven?

—A veces le digo al público en mis conciertos que no sé por qué me descargan… Realmente no sé: es una cosa que me llama la atención. Tal vez porque soy una persona muy espiritual y creo que es como un mensaje divino que tengo que trasmitir. Dios me puso aquí y quiso que conectara con esas personas que tenían que escuchar mi música.

—Hay grupos que cambian con el paso del tiempo y el éxito en el mercado…

-Todo depende de lo que se quiera trasmitir. Hoy somos un grupo de pequeño formato, muy unido: solo un DJ, una voz acompañante y un guitarrista-pianista. Por ahora, la música que compongo siento que no necesita más. Quizás el día de mañana hago otro tipo de música y estaría abierto a eso.

—¿Tienes seguidores fuera de Cuba?

—Cubanos que viven en otros países y en las redes conectan con mi música. Me gustaría tener más… Uno de mis objetivos es que mi música la conozcan personas de otros países, pero todavía no hemos cruzado el charco.

—¿Cómo sueñas el grupo?

—Ya lo que nos queda para brillar mundialmente es poco. Todos los miembros del grupo tienen una estrella. No somos grandes músicos ni grandes cantantes, pero lo que hacemos es de corazón y siento que eso es lo que vale. Nuestro mensaje tiene que escucharlo el mundo entero.

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