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Un astro de perseverancia

El pasado miércoles  Noelvis Entenza tiró uno de los mejores juegos de su vida y la Comisión Nacional decidió premiarlo doble, con una invitación para Santiago de Cuba y lo nominó entre los tres candidatos al Jugador de la Semana

Autor:

Norland Rosendo

SANTIAGO DE CUBA.— Sentado en el banco, Noelvis Entenza tiene los ojos clavados en el box donde ha hundido sus spikes hasta en días lluviosos como este sábado, que obligó a reajustes en el programa del fin de semana de las Estrellas de la actual serie del béisbol cubano.

Entenza tuvo que lanzar un juego de cero hits cero carreras para que lo incluyeran en la nómina del equipo de mayores de 25 años que, si el clima lo permite, sostendrá un inédito duelo en este tipo de espectáculos de mediados de temporada.

Su nombre estaba en la propuesta inicial, pero el lunes pasado fue necesaria una votación para decidir entre él y José Pablo Cuesta, que al final ganó el pitcher de Industriales. 

Parecía que Entenza, quien ha tenido retos más grandes en su vida personal y deportiva, tendría que esperar un año más para participar en su quinto partido de luminarias, pese a sus buenos números con los campeones este año.

Sin embargo, el miércoles Entenza tiró uno de los mejores juegos de su vida y la Comisión Nacional decidió premiarlo doble, con una invitación para Santiago de Cuba y lo nominó entre los tres candidatos al Jugador de la Semana.

La última victoria del derecho que nació en Cienfuegos, jugó con Industriales y ahora trabaja con Matanzas, generó mucha polémica, sobre todo en las redes sociales, porque los anotadores de Bayamo cambiaron su apreciación sobre un lance que inicialmente vieron como imparable y después consideraron error del paracortos para que Entenza firmara el cero hit cero carrera número 59 en la historia de la series nacionales.

Mientras la lluvia caía y se alejaban las esperanzas de efectuar las pruebas de habilidades en la grama del Guillermón Moncada, Entenza accedió al diálogo con Juventud Rebelde.

—¿Cuándo pensaste que podías dar el cero hit cero carreras?

—En ningún momento, ni siquiera cuando el juego había avanzado. Estaba enfocado en ganar porque habíamos perdido tres partidos seguidos y el equipo necesitaba una reacción.

«Al final, sucedió. El mérito de un resultado así no es solo de un pitcher, la defensa influye mucho, por eso digo que este cero hit cero carreras no es mío, sino del equipo completo».

—Granma tiene muy buena alineación, ¿de quiénes te cuidaste más?

—De todos, ahí cualquiera te da un buen batazo, pero siempre tuve más cuidado con los primos Santos, son muy hábiles con el bate y cuando están en base las posibilidades de carreras aumentan.

—¿A qué atribuyes la buena temporada que estás teniendo?

—La clave está en una buena preparación física.

—¿Pensaste en algún momento no jugar más béisbol?

—Después que terminé con Industriales, estuve siete meses alejado del terreno, pero Armando Ferrer insistió mucho, me llamaba constantemente y por él volví. Le agradezco que haya confiado en mí. En Matanzas he tenido además muy buenos entrenadores y me siento en un gran momento de mi carrera.

—¿Mejor que cuando estabas con Cienfuegos?

—No, como aquel tiempo no. Entonces yo estaba empezando y tenía otras pretensiones. Tiraba 96 y 97 millas por hora. Ahora no es la misma velocidad, pero he ganado en experiencia.

—Se dice que el año pasado en el último juego de la final contra Camagüey le pediste la bola a Ferrer…

—Tampoco es verdad; él fue quien me la dio, siempre confío en los técnicos y sus decisiones. Sin embargo, sí hay una anécdota muy curiosa, un día antes de comenzar los entrenamientos para la serie 59 le dije: si quieres ser campeón vas a tener que darme la pelota en el juego más importante, y la vida dio vueltas y vueltas y llegó ese momento. Así es el destino…

—Sobre todo, después del play off contra Villa Clara en 2013 cuando jugabas con Cienfuegos, tus duelos contra Freddy Asiel…

—Aquel play off no se va olvidar nunca. Fueron tres juegazos contra Freddy. Algunos entrenadores eran partidarios de una rotación en la que yo no lanzara contra él, pero no me parecía bien e insistía en que sí. Me ganó dos veces. 

—¿Y cómo se llevan tú y él?

—Somos como hermanos.

—¿Piensas en volver al equipo Cuba?

—Uno nunca pierde las aspiraciones, pero no estoy pensando en eso, sino en hacer bien mi trabajo cada vez que salga. 

—Te faltan tres victorias para las cien, ¿sientes presión?

—Para nada, lo mío es que gane el equipo, en eso me enfoco cuando subo al box.

—¿Qué necesita Matanzas para repetir la corona?

—De continuar jugando unidos como hasta ahora, tenemos todo para repetir el título.

—Hay quien dice que la prensa y los aficionados te llevan recio con las críticas, ¿compartes ese criterio?

—No te voy a negar que a veces me pongo bravo con algunas opiniones de periodistas que no conocen las interioridades de determinados hechos o de mi vida, pero no siento rechazo por nadie; hablan mil cosas de mi situación y por ejemplo, yo nunca he estado lesionado, perdí velocidad por otras causas, entre ellas, no siempre he tenido los mejores entrenamientos.

—¿Hay alguna inspiración especial para este repunte en tus resultados?

—Un día llegué a casa y me encontré a mi papá, que está ciego, caminando para tratar de bajar la hinchazón que tenía en los pies, entonces me dije: si él tiene ese optimismo, esa fe en la vida, en mejorar, có mo yo no voy a ser igual. 

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