Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Cacicazgo a caballo

Los Indios de Guantánamo incorporaron a su staff al consagrado entrenador granmense Marcos Fonseca, en pos de mejorar las actuaciones de sus serpentineros  

 

Autor:

Nelson Rodríguez Roque

HOLGUÍN.— El tope entre Cachorros de Holguín e Indios de Guantánamo sucedía igual que cualquier otro previo a las Series Nacionales, con jugadores enfrentándose o haciendo swines y trotando. A media tarde, uno de los lanzadores del Guaso necesitó instrucciones y se vio cruzar raudo hasta la lomita al entrenador de pitcheo granmense Marcos Fonseca.

Al veterano de 22 temporadas como preparador y par de campeonatos en rol de mentor, siempre en su provincia, lo contactaron desde el Alto Oriente, donde abundan brazos inexpertos, y hay ganas de revitalizar resultados y salirse de la cola beisbolera.  

Desconectado de nuestro deporte nacional no estaba Fonseca, quien labora en la Academia Provincial en Granma: «El mentor Agustín Lescaille me preguntó por mi disposición de ayudarlos. Se realizaron las coordinaciones y me sumé, para aportarles y aprender. En el país, hay entrenadores que en distintos momentos se han trasladado a otras provincias a cooperar. Es algo positivo, porque se incorporan lecciones al añadirte a otro colectivo».

De sus años como colaborador en Nicaragua, Italia y Brasil o coach de pitcheo en entrenamientos de la selección nacional femenina le habla a JR el nuevo integrante del cacicazgo, cuyos consejos formaron o perfeccionaron a serpentineros de la talla de Ernesto Guevara Ramos, Manuel «La Pistola» Vega, Alberto Soto, Lázaro Blanco, entre otros.

«He encontrado –explica– lanzadores de 20 ó 21 años, con talento y velocidad en sus envíos, que, si se mantienen unidos como grupo, en poco tiempo crecerán en su desempeño. Como pítchers jóvenes deben mejorar su repertorio, y en base a esto se trabaja su mecánica, en función de que adquieran mayor control, arma fundamental. Otro aspecto llamativo es el somatotipo, el cual resalta por una buena talla, fundamentalmente. Pensamos que podemos obtener resultados con ellos».

En territorio «Alazán» ha trabajado mucho, por ello se regocija de sus encuentros con exalumnos: «Todavía conversamos y nos agradecemos mutuamente. De estos recuerdo la gran dedicación, porque eran atletas de calidad, que se integraban de manera total a un conjunto y algunos ascendieron a equipos Cuba».

Gusta Fonseca de insistir en la mecánica de pitcheo; se califica como un convencido de que sin un dominio de esta el lanzador no puede transmitir su energía a la pelota con eficiencia y menor gasto físico. Además, a su juicio, una ejecución correcta de dicha acción repercute en el comando.

«A cada pítcher le urge tirar bastante –reflexiona–, pues se ha demostrado que se fortalecen los brazos, pero siempre valorando la tolerancia individual, dada la variedad de características. Todos no asimilan el mismo volumen, así que en ese sentido debe planificarse también un alistamiento cíclico».

«Nuestro principal lanzador es Frank Navarro, y después contamos con Enyer Fernández, Daniel Blanco (proveniente de Granma) y Pablo Salgado, que también puede abrir, y tenemos cerradores como Alexánder Valiente. Permaneceré el tiempo necesario en Guantánamo, que espero se prolongue», manifiesta en el receso de un doble juego de pretemporada, desde la cual Agustín Lescaille y los suyos quieren enviar señales de humo optimistas.

 

   

 

 

 

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