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Primero Industriales, luego lo demás

Frank Herrera es actualmente uno de los principales lanzadores relevistas de la pelota cubana. Vistiendo el traje de los Leones, aspira a tener otra buena campaña durante la 64ta. Serie Nacional. Sobre sus aspiraciones, roles y sueños inmediatos Juventud Rebelde dialogó con él a solo horas de que comience el mayor espectáculo deportivo del país 

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

Quizá muy pocos equipos hoy, cuando restan apenas unas horas para la arrancada de la 64ta. Serie Nacional de Béisbol, puedan presumir sobre el papel la profundidad en el staff de lanzadores que tienen los Leones de Industriales. Incluso, con algunas ausencias para el inicio de la campaña, los brazos jóvenes y veloces de los serpentineros azules intimidan a cualquier rival en nuestra pelota. 

Solo basta echarle un ojo a parte de su rotación abridora: Pavel Hernández, Andy Vargas y Raymond Figueredo, tres hombres que integraron con protagonismo las últimas selecciones nacionales, para darse cuenta de la fortaleza que poseen los capitalinos desde la misma entrada inicial. 

Aunque mucho se habla del poderío de los serpentineros que inician partidos en la nave que conduce Guillermo Carmona, en el caso de los relevistas —ciertamente— tampoco se quedan atrás.  

Frank Herrera es de esos ejemplos elocuentes y notables dentro de los Leones que, en las últimas temporadas, ha sido un cerrojo perfecto, un lanzador que sube con seguridad a la lomita, ya sea para preservar la más mínima ventaja, o para apuntalar el éxito de su equipo. 

Este año volverá como protagonista en el bullpen azul, siendo un pícher de casi todos los días dentro de un conjunto que llega a esta Serie con
aspiraciones muy claras de luchar por el título nacional, luego de 15 años sin agregarle otra diadema a sus coronas históricas. El propio Frank Herrera reconoce a Juventud Rebelde que son «fuertes candidatos a disputar los puestos cimeros de la temporada», aunque, para ello, «todos tenemos que mantenernos saludables y empujando en la misma dirección». 

Y es que más allá de las individualidades, el equipo posee una mezcla interesante de jóvenes peloteros con veteranos. «Lo que me gusta del equipo actual es la competencia que existe entre los titulares y los que no juegan. Hay varios muchachos que partirán desde la banca, con mucho nivel, versatilidad y, sobre todo, deseos de jugar», asegura. 

¿Acomodador o cerrador?

Para el voluntarioso diestro que sale como un bólido en cada oportunidad hacia la «colina de los suspiros» y, como tónica, casi siempre cumple su rol, este será, tal vez, el campeonato más difícil de su carrera en cuanto al aspecto físico se refiere. 

El reto, según dice, radica en mantener con Industriales una forma óptima durante la campaña que se avecina, pues viene de haber lanzado cerca de 80 innings en la Liga de Italia como abridor. «Te puedo decir que estoy entrenando para que el cansancio aparezca lo más tarde posible», comenta.

Su función con los Leones es bien diferente ahora, de relevo corto. Reconoce que la preparación cambia y deberá estar listo para lanzar, al menos, tres veces por subserie. «Estoy trabajando junto a los entrenadores del equipo y con Jonathan, preparador físico del gimnasio de Paseo y Línea, en el municipio de Plaza de la Revolución. Con él estuve laborando vía online desde Italia y en la pasada Liga Élite. Bajo su guía logré lanzar en varias ocasiones 93 millas por hora y sostenerme en el rango de las 90-91», refiere.

Frank, que regresó hace par de años al montículo, luego de entrar al quirófano para aplicarle una cirugía Tommy Jhon, resurgió dentro de la pelota cubana para obtener como relevista sus mejores resultados. Tanto es así que su rendimiento y actitud lo llevaron el pasado año hasta la preselección nacional rumbo al Premier 12.

Justo en la Serie anterior, el número 35 de los azules tuvo que asumir la responsabilidad de cerrar partidos. «Creo que la cumplí bastante bien, solo dejé escapar dos de nueve oportunidades de salvamento. Es cierto que la mayoría del tiempo he trabajado en el 8vo. capítulo, pero es una situación bastante similar», recuerda.

Sobre la preferencia en cuanto a un rol específico, comenta que todo lo que quiere es lanzar. «Da igual la situación o el inning en que tome la bola», agrega con la convicción de quien disfruta plenamente subirse al box.

Industriales es desde hace varias temporadas, tal vez, el equipo que mejor estructurado tiene su picheo en la pelota cubana. No hay mucho chance a las improvisaciones dentro de un staff que puede catalogar, sin discusión, entre lo más talentoso del béisbol antillano. 

La tónica del alto mando León es la de mover sus piezas desde el bullpen con la definición que dictan los «libritos modernos». Cada lanzador conoce su papel y función de antemano. Por ello antes de la arrancada de esta Serie, Frank afirma que continuará, en un inicio, como cerrador, hasta tanto se incorpore el taponero natural de los capitalinos en las últimas campañas: Juan Xavier Peñalver.

Sueños a la vista

En su crecimiento como lanzador, comenta que una de las experiencias que más lo ha marcado fue su incursión con el equipo nacional durante la gira asiática previo al Premier 12. «Enfrentarme a un alto nivel del béisbol en un escenario como ese marcó un antes y un después en mi carrera, sobre todo, desde el punto de vista mental». Añade que llegar a compartir selección con los mejores peloteros del país le resultó muy gratificante.

Igualmente, precisa que el circuito profesional italiano donde se ha desempeñado en los últimos tiempos le ha aportado nuevas herramientas y visión en el montículo, aunque compara y afirma que «la liga cubana tiene más nivel». 

«En Italia hay muchos jugadores que fueron firmados por organizaciones de MLB, sobre todo en el grupo A, la mayoría de ellos latinos, lo que hace a la Liga muy competitiva. En el orden de los entrenamientos sí son muy organizados y poseen tecnologías que en nuestro país no tenemos acceso, lo que nos pone en desventaja competitiva», expresa a JR.

De cara a la nueva temporada con Industriales, a punto de comenzar en las huestes felinas, asegura que «todos los jugadores están muy comprometidos con la causa».  El ejemplo es el propio Frank Herrera, quien recientemente tuvo contactos para ir a jugar en el béisbol australiano y, sin embargo, comenta que decidió permanecer en Cuba. 

«Quiero centrarme en tener una buena temporada, para luchar por el sueño de obtener el campeonato con mi equipo y ser uno de los protagonistas. Visualizo con optimismo lo que está por venir con el equipo nacional, pero sé que una cosa llevará a la otra si todo marcha bien». Así que, por ahora, dice «pienso primero en los Industriales».

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