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La era de Leyanis Pérez continúa

La triplista cubana revalidó su corona en el Mundial de Atletismo Bajo Techo de Toruń, en Polonia

Autor:

Ariel Alejandro Niévares Luis

 

Hace apenas unas horas la pregunta en boca de los seguidores del atletismo era inevitable: ¿Continuará la era dorada de la cubana Leyanis Pérez, actual monarca del orbe, o será la recordista venezolana Yulimar Rojas quien recupere su trono? El estadio Kujawsko-Pomorska Arena de Polonia estaba al rojo vivo y la batalla entre estas reinas del triple salto femenino prometía ser épica. 

No solo se trataba de un duelo entre las dos atletas más condecoradas de la prueba en los últimos 10 años en lides planetarias, sino entre dos mentes maestras del entrenamiento: Ricardo Ponce guiaba a Leyanis, mientras que el también cubano Iván Pedroso orientaba a Yulimar.

Aunque otras rivales como Liadagmis Povea, Thea LaFond, Jasmine Moore, Saly Sarr e Ivana Spanovic; entre ellas medallistas olímpicas y mundiales, se presentaban como serias aspirantes y no son segundas de nadie, la historia se centraba en ese enfrentamiento particular. 

Pero la pinareña Leyanis Pérez, que tocó el cielo de Nanjing el pasado año, este sábado iluminó a toda Cuba con sus vuelos ganadores y su sonrisa, tras revalidar su corona en el Mundial de Atletismo Bajo Techo de Toruń, en el que no solo se apoderó por tercera vez del cetro del orbe, sino que dio un salto definitivo hacia la eternidad en la especialidad.

Tres títulos del planeta en un lapsus de 365 días: primero Nanjing 2025, luego Tokio 2025, y ahora Toruń 2026. Estos dos últimos con el aliciente de hacerlo con la fuera de serie venezolana en acción. «El oro es mío, repártanse… la plata y el bronce», podría tararear la antillana durante su noche de celebración.

La competencia comenzó con la exponente de la Isla marcando territorio con un salto a su altura de 14,88 m, el mejor de su temporada hasta ese instante, un golpe sicológico y de autoridad. Atrás quedaron los días en que la presión contenía todo su potencial. En tanto, Yulimar, ansiosa por el reinado, cometió foul en el primer intento, pero calentó las piernas y llegó hasta los 14,54 m para situarse en el subliderato.

Y Leyanis a lo suyo… una batalla consigo misma. En la segunda ronda, tras una fuerte carrera de impulso, cayó en la arena y los aficionados a la expectativa. En la imagen parecía sobrepasar los 15 m, pero la medición determinó un 14,95: nuevo récord del año para ella y el registro líder del 2026, que superaba sus marcas ganadoras de Nanjing y Tokio. La pinareña sabía que cada centímetro contaba para vencer a la extraclase venezolana.

En la cuarta ronda, Yulimar mostró su casta. Es una muchacha de mil batallas y siete veces campeona del planeta. Su salto la puso a solo nueve centímetros de la cubana: 14,86 m. Pero no le bastó para derrotar a la gigante cubana que ha tomado el trono y no piensa soltarlo. La venezolana se lleva un meritorio subtítulo mundial, un logro enorme para cualquier atleta.

El podio tuvo una invitada especial: la senegalesa Saly Sarr, quien no sorprendió con su rendimiento a los aficionados y especialistas que siguieron la temporada invernal, pero consiguió su actuación más importante en certámenes internacionales con un metal bronceado y marca personal incluida de 14,70 m.

Punto y aparte para la otra representante de la Mayor de las Antillas, Liadagmis Povea, subcampeona del orbe en Nanjing 2025. ¡Qué atleta! A pesar de una gira invernal con incertidumbre, dudas y marcas que no llegaban, a la hora de la verdad, la pinareña demostró su estirpe de gigante para rozar el podio otra vez en una cita de altísimo nivel con salto de 14,41 m, que la colocó en el cuarto puesto con su mejor vuelo del año.

Sin embargo, los reflectores y los titulares se los lleva Leyanis. Perder contra Yulimar no es realmente una derrota, sino, más bien, una especie de destino que casi todas las saltadoras de su tiempo comparten. Pero Leyanis Pérez reclamó su lugar entre las leyendas, venciendo a la triplista más laureada de la historia por segunda vez.

Estas dos atletas son como vasos comunicantes, elevándose mutuamente a nuevas alturas. Leyanis ha forzado a Yulimar a entrenar al máximo de sus capacidades para superarla y recuperar el liderazgo, encontrando en ella una rival que la desafía sin complejos. Por su parte, la venezolana ha exigido el extra de la cubana, conocedora de que necesita de los 15 metros para vencer a la recordista. Solo tres palabras resumen esta rivalidad: grandeza, competitividad y respeto.

Seguro vendrán más duelos espectaculares entre estas estelares del atletismo, que sin duda garantizaron su lugar en la cúspide del triple salto femenino de todos los tiempos. Por ahora, la cubana protagoniza otra página de gloria en su joven trayectoria con su segunda corona del planeta en citas techadas y su tercera en lides mundialistas, y deja claro, sin titubeos, que la era de Leyanis Pérez continúa.

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