Marlies Mejías antes de iniciar la competencia, cuando la medalla de oro era solo una inspiración. Autor: Luis Raúl Vázquez Muñoz Publicado: 25/07/2026 | 03:27 pm
SANTO DOMINGO, República Dominicana.— Detrás de una foto de victorias, hay imágenes de dolor y miedo. No son las que se ven o las que más se conocen. Son las imágenes del silencio, y Marlies Mejías García lo sabe: son los momentos que sustentan el oro.
Marlies, la multimedallista en ciclismo, era la favorita para alcanzar la primera presea de oro de la delegación de Cuba. Lo cumplió con creces en la modalidad de contrarreloj individual femenino en la Avenida de la Salud, en el Mirador del Sur, una zona muy arbolada frente a la costa caribe de Santo Domingo.
Hizo el recorrido con 40:15.79 minutos, y le sacó 17.74 segundos de ventaja a la mexicana Sara Roel. La cubana se mantuvo en el primer lugar en todas las rondas, que abrió con fuerza. Tal vez demasiado fuerte: recorrer diez kilómetros en 13 minutos.
Luego vinieron las declaraciones. Su alegría. «Yo siempre voy a representar a Cuba, digan lo que digan y que piensen lo que quieran», dijo con el corazón a punto de salir del pecho por el esfuerzo.
«Aquí hay muchos sentimientos encontrados -confiesa-. Hay mucha alegría, pero también hay tristeza por recuerdos muy dolorosos. Aquí, en este mismo lugar, falleció mi mecánico, Juanito Fernández, por un accidente. Sufrí mucho ese día y cuando volví y vi este lugar, recordé el hecho. El dolor de aquel día. Es muy duro, pero él me dio ánimos con su recuerdo».
La voz se le quiebra por momentos. Tiene que tomar aire para superar el recuerdo. «Cumplí con él, con mi familia, con mi Cuba», dice mientras abraza a su hija.
Son las emociones que explican las escenas del inicio y del final. Porque al comienzo hay una Marlies sentada en una silla que respira hondo antes de subirse a la bicicleta. Expulsa el aire con fuerza por la boca y baja la cabeza. Mueve los pies con prisa y aprieta un poco con agua. No se esconde tampoco. Sabe que hay miedo. Un miedo que hay que derrotar.
La otra imagen es al terminar la carrera. Ahí hay una Marlies que se baja del ciclo y temblando, sofocada, se tira sobre la acera. Respira duro y del pecho salen unos ronquidos. Mira al cielo en busca de aire y dice: «Esto es duro, muy duro». Ahí llega la noticia. Que es la nueva campeona centroamericana. Y jadeando, con el pecho a punto de desarmarse, Marlies abre los brazos y sonríe. Y los ojos se llenan de luz.

Marlies Mejías abre los brazos al conocer que es la primera medalla de oro de Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Fotos: Luis Raúl Vásquez Muñoz, enviado especial
