Marifélix Sarría levantando las pesas del triunfo. Autor: Del Autor Publicado: 02/11/2026 | 09:46 am
No son pocos los eventos culturales y deportivos acogidos por el Ningbo Olympic Sports Center, en China, desde su inauguración en el 2019, y por estos días, sus áreas festejan un Campeonato Mundial de Halterofilia, 31 años después de la última ocasión que tuviera como sede a la nación asiática, cuando se hizo en la urbe de Cantón en 1995. Ahora Ningbo marca la vuelta de estos torneos a la nación, con más de 500 pesistas de alrededor de 90 países.
Justo a esa cita con la historia llega la cienfueguera Marifélix Sarría como la única exponente de la Mayor de las Antillas. Con un reto mayúsculo competirá en la jornada final, el 8 de noviembre, en el apartado A de la división femenina de más de 86 kilogramos, no solo por la casta de sus rivales, sino porque buscará conservar su buen quehacer en estos eventos.
Sus participaciones en justas universales se cuentan en muy buenas actuaciones. Basta con echarle un vistazo a sus posiciones en esas lides. En el 2024 se transformó en la primera monarca mundial juvenil cubana, en la cita de León (México), con tres oros en más de 87 kg, y en ese mismo año, rozó el podio con un cuarto puesto en su debut en la categoría de mayores, en Manama (Baréin).
No obstante, ha ido in crescendo. Hace un año atrás, en 2025, desafió las bajas temperaturas noruegas, en Førde, donde se proclamó subtitular del planeta en los dos ejercicios, arranque (118 kg) y envión (157 kg), más el biatlón (275 kg), colgándose tres diademas plateadas, un rendimiento histórico que resalta como el más notable de una cubana en certámenes del orbe, que superó el desempeño de su compañera Ludia Montero en la edición de Pattaya, Tailandia, 2019.
Con ese grato recuerdo arriba Marifélix al Gigante Asiático, una tierra de famosos emperadores, junto al propósito de erigirse reina de su división por primera vez a sus 22 años. Sin embargo, no será un reto nada sencillo por el estatus de las contrincantes. Situarse en el podio planetario destacaría como un gran resultado para ella, considerando el escenario y la asistencia de las figuras más consagradas de la división.
Pero, ¿quiénes se presentan como sus principales rivales en el torneo? Una de las grandes favoritas será la surcoreana Hye-Jeong Park, vigente monarca universal, que llega para reeditar su título y posee un palmarés de tres diademas en justas del orbe (dos oros en Riad 2023 y Førde 2025, y una plata en Manama 2024) y un subtítulo olímpico en París 2024.
La china Li Yan aparece con el mayor registro de entrada entre las inscritas en el grupo A (315 kg), muy por encima del resto, y junto a ella, también inspira respeto la estadounidense Mary Anne Theisen Lappen, con presencias en podios mundiales que incluyen una plata en Riad 2023 y un bronce en Førde 2025.
La Federación Internacional de Halterofilia (IWF, por sus siglas en inglés) nombró a la cubana entre las figuras a seguir en la lid universal, donde está inscrita con un peso de entrada de 280 kg, el tercer registro más alto en el listado de competidoras, similar al de la experimentada venezolana Naryury Alexandra Pérez Reveron.
Como si un campeonato mundial no fuera suficiente motivación, la edición de 2026 en Ningbo tendrá un valor añadido: constituye el primer evento de halterofilia del ciclo olímpico que repercutirá con puntos claves rumbo a la cita estival de Los Ángeles 2028, por lo que no solo resulta crucial la ubicación de la forzuda cienfueguera, sino el registro total que sea capaz de cargar.
Su presencia en el cierre del evento, el día 8, tiene entre cejas la lid bajo los cinco aros, aunque también perseguirá alguna presea para aumentar la cosecha cubana de 25 en los torneos planetarios. ¿Se cumplirá aquello de quien ríe último, ríe mejor? Su objetivo, de acuerdo a recientes declaraciones, es posicionarse bien y levantar el mayor peso posible con vista al sueño olímpico.
Lamentablemente, la Mayor de las Antillas no incursiona con una escuadra más representantes, cuando parecía una oportunidad de oro para que los pesistas se crecieran en una plataforma de élite y, a su vez, acumularan puntos en el ranking para el principal certamen y un anhelo para muchos de ellos: los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en apenas dos años.
