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Un crecimiento proporcional entre dolor y resistencia

En los 14 primeros meses del Gobierno de Joseph Biden, el bloqueo estadounidense contra Cuba se ensañó, porque era echar acíbar sobre la herida de la COVID-19, y luego vino el huracán Ian y Washington sigue ciego y sordo a un reclamo nuestro y de la comunidad internacional: ¡Bloqueo no!

Autor:

Juana Carrasco Martín

Esto es un hecho: en los 14 primeros meses del Gobierno del presidente Joseph Biden los perjuicios ocasionados por el bloqueo a Cuba ascienden a la cifra de 6 364 millones de dólares. Su prorrateo mensual alcanza más de 454 millones de dólares y llevándolo al plano diario los daños suman 15 millones de dólares.

Lo comparo con el ofrecimiento de dos millones de dólares como «ayuda humanitaria» que hizo el mandatario a Cuba y me sabe a un mal chiste. Desastrosamente, Biden ha mantenido la misma política que Donald Trump, quien fue tan miserable que, a pocos días de salir de la Casa Blanca, puso a la asediada nación caribeña en la lista de los países patrocinadores del terrorismo.

De todos los perjuicios que el duro bloqueo provoca, quizá el más inhumano sea los daños que atentan directamente contra la vida, y en este caso está la embestida directa a la salud del pueblo.

El Informe de Cuba sobre la resolución 75/289 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba. (Período agosto 2021- febrero 2022), que recién ha presentado el canciller Bruno Rodríguez Parrilla y será debatido el 2 y 3 de noviembre, detalla vicisitudes demostrativas de su crueldad.

Estas son algunas de esas brutales contingencias en el área de la Salud pública cubana que ha causado el perverso engranaje del bloqueo bajo la actual administración estadounidenses, y que solo en los primeros siete meses de 2021 causó pérdidas por 113 498 300 dólares, tal y como se consignan en la denuncia cubana ante la ONU.

En medio de la pandemia del nuevo coronavirus, Washington violaba el derecho a la vida a un pueblo que enfrenta escasez de medicamentos y equipos médicos y estos incluían ventiladores pulmonares, suministros de oxígeno, piezas de repuesto y otros recursos indispensables. No se pudo adquirir tecnología médica made in USA o con más de un diez por ciento de sus componentes de esa procedencia. Por tanto, las compras de equipos, dispositivos médicos, reactivos y otros insumos deben buscar un intermediario o adquirirlos en mercados geográficamente distantes, lo que encarece sus precios.

Vimos desaparecer o disminuir ostensiblemente en los anaqueles farmacéuticos medicamentos tan imprescindibles como la insulina, los antibióticos, los calmantes, anticoagulantes e hipotensores, los antihistamínicos y muchos otros. Los más afectados fueron los pacientes cardiovasculares, los pediátricos, las embarazadas y los que padecen enfermedades cancerígenas.

Nada es más importante que un niño, se dice en Cuba y consecuentemente, su atención es prioridad para el quehacer del sistema de Salud; sin embargo, la infancia en tratamiento médico sufrió mucho en la etapa analizada y continúa sufriendo.

Las mujeres embarazadas están en ese registro de prioridades y pudieran tener una mejor atención si la actividad investigativa y asistencial de los laboratorios de citogenética en todo el país no se hubiera visto afectada por dificultades presentadas en la adquisición de equipos y reactivos de vital importancia para la Prevención y Detección de Enfermedades Cromosómicas.

Sesenta y cinco compañías estadounidenses fueron contactadas entre enero y julio de 2021 por la Empresa Importadora y Exportadora de Productos Médicos (Medicuba S.A.) para tratar de importar medicamentos, equipos, dispositivos e insumos médicos, pero 56 dieron la callada por respuesta, y tres dieron una respuesta negativa a la solicitud (Owens & Minor, Inc., Mercury Medical y Eli Lilly).

En la lista de las negativas a comercializar sus productos con Cuba están Farmacéutica Bristol Myers Squibb (el Nivolumab); la Genoma Health (tests Oncotype DX para cánceres de mama y de colon); las compañías Ohmeda, General Electric y Hewlett Packard a las que se solicitaron, entre otros, ventiladores mecánicos multipropósito para recién nacidos y lactantes.

Amplían el registro de las negativas la farmacéutica Merck Sharp & Dohme (MSD) para el Golimumab (Simponi); y la compañía One-Lambda a la que se le solicitaron kits para determinar la compatibilidad de un candidato a trasplante de riñón con los posibles donantes.

El texto de la denuncia cubana analiza también los sobregastos para el enfrentamiento a la COVID-19, y afirma que «solo en reactivos, equipos médicos, medios de protección, material gastable y medicamentos, el país invirtió en 2020 unos 102 millones de dólares no previstos en el plan de la economía. En el primer semestre de 2021, esta inversión ascendió a 82 millones de dólares, en medio de obstáculos para el acceso a proveedores, trabas a las operaciones bancarias, elevados precios y otros inconvenientes derivados del bloqueo de Estados Unidos».

Sin embargo, ni las medidas de persecución directa, ni el boicot financiero, las intimidaciones y extorsiones a otros países o a sus empresas, ni siquiera el hecho de que injustamente estemos en la espuria lista con que el Departamento de Estado pretende acusarnos cuando somos las víctimas de su política terrorista, han logrado doblegar a un pueblo tenaz y creativo. Nuestra resistencia es directamente proporcional, y aun supera las agresiones y el dolor que día a día nos provoca.

Los hechos hablan

Se estima que unos 158 800 pacientes cubanos no pueden tener una mejor calidad de vida cuando se ven perjudicados por la imposibilidad de acceder a tecnología para la implantación de válvulas aórticas percutáneas (TAVI), que evitan complejas cirugías y padecer largas estadías hospitalarias. Son comercializadas por empresas estadounidenses como Edward Lifescience (Válvula Edwards-Sapien) y Medtronic (Válvula CoreValve).

El tratamiento de niños con Retinopatia de la Prematuridad, que corren el riesgo de quedarse ciegos si no se les da tratamiento con los medios adecuados, se ve limitado porque no se puede adquirir el Sistema de Láser modelo IQ 577, de la empresa estadounidense Iridex Corporation, destinado al tratamiento de afecciones de retina y glaucoma.

Nusinersen es un medicamento para la mortal atrofia espinal infantil, pero lo produce únicamente la empresa multinacional estadounidense Biogen.

El costo se triplicó al tener que adquirirse en terceros países el medio de cultivo completo AmnioMAX, que garantiza que se puedan realizar estudios cromosómicos prenatales a las embarazadas mayores de 37 años o con alteraciones detectadas por ultrasonidos.

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