Bajo la apariencia de un viaje de carácter personal, el arribo de Cho Jung-tai a Japón puede deteriorar las relaciones bilaterales entre Beijing y Tokio. Autor: Europa Press Publicado: 09/03/2026 | 01:36 pm
Si bien el Clásico Mundial de Béisbol (WBC) es uno de los eventos deportivos con mayor seguimiento a nivel planetario, el partido disputado el 7 de marzo entre los equipos de República Checa y Taipéi de China llamó la atención por un incidente acaecido fuera del terreno de juego. En efecto, en las gradas del Tokyo Dome se encontraba Cho Jung-tai, primer ministro taiwanés, lo que constituyó un hecho inédito desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Tokio y Beijing en 1972.
Aunque las autoridades japonesas han procurado darle una connotación personal a la visita Cho Jung-tai a la capital nipona —usando la cortina de humo de la «diplomacia del béisbol»—, al político taiwanés se le vio en el Tokyo Dome acompañado por Lee Yang, ministro de Deportes de Taipéi, y por Lee Yi-yang, representante diplomático de facto de la antigua Isla de Formosa en Japón.
Según develó la Agencia Central de Prensa de Taipéi (CNA), el desplazamiento de Cho Jung-tai a territorio nipón es el primero que ejecuta un funcionario de alto rango taiwanés si descontamos la escala técnica en el aeropuerto de Naha (prefectura de Okinawa) realizada en 2004 por el primer ministro Yu Shyi-kun.
Si bien no se ha anunciado un encuentro público entre Cho Jung-tai y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, no hay dudas de que su arribo a Japón contó con el beneplácito de la presidenta del Partido Liberal Democrático. De hecho, Takaichi no ha ocultado su alineación con el movimiento separatista de Taipéi y el rechazo hacia la política de Una Sola China planteada por Beijing.
Según refirió la CNA, durante una visita realizada a la isla taiwanesa en los meses previos a ser entronizada como la máxima dirigente nipona, Takaichi esbozó la creación de una alianza de seguridad entre Japón, Taiwán, actores regionales como Australia, India y Filipinas, potencias militares europeas y Estados Unidos.
Más allá de esta visita de Cho Jung-tai durante el clásico beisbolero —y de otros funcionarios taiwaneses, como la del vicepresidente William Lai en 2022 durante los funerales del primer ministro nipón Shinzo Abe—, este hecho puede constituir un precedente inédito en las relaciones entre Tokio y Beijing que, en 54 años de diplomacia compartida, se habían desarrollado sin el quiebre de determinadas «líneas rojas» con respecto a Taipéi en lo concerniente al reconocimiento oficial, el arribo de altos dirigentes y la inclusión del territorio taiwanés en alianzas militares o de seguridad.
Por su parte, el Gobierno chino, a través del ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, ha manifestado su desacuerdo con el manejo del asunto taiwanés por parte de la administración conservadora de Takaichi. Más allá de acciones puntuales como alertas de viaje a sus ciudadanos y restricción del comercio bilateral, Beijing ha reiterado ante Japón y ante otras naciones su derecho histórico de proseguir con su política de reunificación del territorio chino, insular y continental.
