Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Irán y la increíble sumisión de potencias occidentales y Japón a Trump

Los líderes políticos de los gobiernos de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos y Japón, pasarán a los anales de cosas increíbles de la política exterior y la diplomacia, como ejemplos vergonzosos frente a crímenes de guerra y de lesa humanidad, como el caso de la guerra lanzada contra Irán.

Autor:

Luis Manuel Arce Isaac

Los líderes políticos de los gobiernos de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos y Japón, pasarán a los anales de cosas increíbles de la política exterior y la diplomacia, como ejemplos vergonzosos frente a crímenes de guerra y de lesa humanidad, como el caso de la guerra lanzada contra Irán.

Ellos emitieron el jueves 19 de marzo de 2026 una declaración conjunta en la cual condenaron a Irán por el cierre del Estrecho de Hormuz que, en honor a la verdad, no está clausurado, sino controlado militarmente y abierto al tránsito de naves, pero bajo las condiciones excepcionales que dicta una situación de guerra no provocada por el país agredido.

Toda nación con marina comercial, tanqueros para petróleo y alimentos o carga seca, puede cruzarlo si cumple con los trámites y permisos correspondientes que incluyen las especificaciones que la autoridad marítima iraní considere adecuadas a una situación suigéneris relacionada con los peligros y restricciones inherentes al conflicto bélico que le han impuesto desde el exterior.

Por supuesto, como han anunciado los iraníes, el cruce será a cuenta y riesgo del armero, el transportista o el dueño de la empresa naviera, y sin escolta militar del enemigo, pues de lo que se trata es de atravesar una zona de guerra muy caliente y peligrosa, no solamente en el mar, porque todo el golfo es escenario de combates terrestres, aéreos y marítimos caracterizados por intercambios de proyectiles, misiles y drones con potentes cargas explosivas.

Es necesario destacar, a efectos del Derecho Internacional, que el Estrecho de Hormuz fue establecido por Estados Unidos e Israel como uno de los principales objetivos de sus fuerzas armadas, aun cuando no se trataba de un emplazamiento militar.

La idea era arrebatarle su control a Irán, y todavía lo es, y controlarlo ellos, es decir, lo mismo que condenan ellos, con la agravante de que ninguno de los dos tiene derecho alguno pues no son países ribereños. Tal argumento s más que suficiente para que esa declaración fuera contra Trump y Netanyahu, no contra Irán.

La amplitud del campo de batalla trazada y establecida por el atacante, incluyó a todo el golfo y sus costas, y lo han ido ampliando en la misma medida en que se les ha dificultado obtener una victoria en un plazo inmediato.

Esa ampliación incluye la destrucción de la infraestructura petrolera y gasifica iraní, poniendo así en alto riesgo al transporte marítimo que los traslada fuera del área geográfica. Los bombardeos abarcan zonas de producción y almacenamiento de ambos combustibles.

La reacción de Irán tuvo una lógica aplastante: impedir que barcos de países petroleros del golfo con bases militares del enemigo o propias en sus territorios, pero compartidas con el agresor, pasaran por el estrecho por ser colaboradores o aliados de Estados Unidos e Israel, y permitirles usar sus instalaciones para atacar al país infligiendo daños a la población y asesinando a sus principales líderes.

No obstante, en busca de no complicar más el conflicto, el gobierno de Teherán abrió una compuerta y se comprometió con sus vecinos a no disparar contra objetivos militares asentados en sus territorios si esos enclaves reciprocaban el gesto y no serían usados para atacar a Irán. Pero lamentablemente varios países del golfo no han aceptado el trato, ni siquiera han hecho referencia a este, continúan cooperando con EEUU e Israel, obligando a Irán a defenderse.

Lo insólito es que el comunicado de esos seis gobernantes ignoró de forma absoluta que la situación en el estrecho es consecuencia de las acciones mortales del agresor —no del agredido— quien continúa intensificando operaciones militares de conquista para degradar más todavía la zona de guerra y hacerla más peligrosa al tránsito marítimo que no se limita a esa angosta garganta, sino que se extiende a lo largo y ancho del millar de kilómetros desde el delta del río Shatt al-Arab en el noroeste, hasta Ormuz, en el sureste, e incluso más allá, en su conexión con el golfo de Omán.

¿Por qué esos seis gobiernos obvian exprofeso esa realidad, que es el meollo del conflicto y de las dificultades en Ormuz que tanto afectan a la economía mundial? ¿Les ocasionan tanto temor Donald Trump y Netanyahu que los eximen de responsabilidad en su comunicado, y lanzan toda su carga acusatoria sobre el agredido en lugar de los agresores?

Por ese camino que trazan esos gobernantes sin considerar atenuantes, la crisis energética ya iniciada con sus afectaciones a todo el entramado económico, comercial y financiero en el mundo, Irán será el chivo expiatorio, y los dos grandes culpables, Trump y Netanyahu, las víctimas.

El colmo es que siendo Donald Trump quien inició en este siglo XXI una piratería a gran escala abordando y secuestrando tanqueros y otros barcos de gran envergadura para quedarse con sus cargas, y un corsarismo criminal con el hundimiento impune de embarcaciones civiles en altamar alegando sin pruebas que eran de narcotraficantes, esos gobernantes tengan el impudor de mentir al acusar a Irán de llevar a cabo "ataques contra buques comerciales" y "contra infraestructura civil, incluida instalaciones petroleras y de gas".

Realmente es bochornoso para los británicos, italianos, franceses, alemanes y neerlandeses y japoneses, que sus líderes hayan llegado a tales extremos y que mucha gente en el mundo los identifique con ellos.

Lástima que cuando Trump pisoteó irónicamente con una pesada broma sobre Pearl Harbor a la primera ministra nipona Sanae Takaichi, esta no le recordara que EEUU tampoco les avisó de la “sorpresa” cuando les lanzó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki.

Más increíble aún, los firmantes de la declaración instan a Teherán a cesar las hostilidades y cumplir con el derecho internacional, en lugar de exigírselo a los verdaderos violadores de esos principios, incluido Netanyahu juzgado y condenado por la Corte Penal Internacional como criminal de guerra.

Ese bodrio que denominaron declaración, da la razón a la denuncia formulada poco antes por el canciller iraní Abbas Araghchi de un silencio cómplice de occidente en las atrocidades de Trump y Netanyahu, que están conduciendo al mundo a un caos de consecuencias imprevisibles, y lo único que han hecho es confirmar que Europa y Japón continúan siendo subalternos de Estados Unidos e Israel.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.