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Los Siete: vuelta a la noria

El anuncio de un acuerdo con Irán confirmado finalmente la víspera ha permitido que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegase a la Cumbre de los Siete alardeando de la próxima apertura del Estrecho de Ormuz como un logro personal y consumado, aunque el texto consensuado por las partes se conocerá íntegramente cuando sea firmado, y ha trascendido que también implicará el cese del bloqueo naval estadounidense en torno a los puertos iraníes

Autor:

Marina Menéndez Quintero

La guerra contra Irán y, sobre todo, lo que ha significado el cierre del paso de Ormuz para la economía mundial era, obviamente, uno de los puntos de la agenda esperada de esta cita que reúne a los países más industrializados del orbe, y tiene por sede a la localidad francesa de Évian-les-Bains.

Se considera que el desminado de la vía marítima mediante un plan fraguado ya por naciones europeas y que requeriría el apoyo de Trump, era uno de los platos fuertes por debajo del temario oficial de la reunión.

Pero, logrado un respiro de alivio al sentir resueltos los ataques a los que Irán respondió con el cierre de Ormuz, y el encarecimiento del petróleo que ello ha provocado, vuelven a emerger problemas temporalmente sepultados.

Para el Presidente de Estados Unidos, la Cumbre de los Siete ha constituido también el momento de rencontrarse con los líderes del Viejo Continente, no muy felices, por cierto, de la elevación de los aranceles decretada por Washington a los países de la Unión Europea, ni con las posiciones del jefe de la Casa Blanca en el conflicto ruso-ucraniano, de algún modo desplazado momentáneamente de la atención por la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán; posturas vistas en su momento como un espaldarazo de Washington a Moscú.

Una extensa conversación telefónica la víspera de Trump con su homólogo ruso Vladimir Putin, que según reportes duró aproximadamente una hora, no debió ser vista con muy buena cara por los europeos.

El propio Enmanuel Macron, anfitrión de la Cumbre y quien ha previsto un encuentro particular con el mandatario estadounidense, fue uno de los gobernantes del Viejo Continente más molestos con la exclusión de esa región de las tratativas luego de su respaldo a Ucrania, razón por la cual el Presidente galo pugnó por «entrar» al entramado negociador junto con sus colegas de Alemania y Gran Bretaña.

Bajo el supuesto de que una Rusia fuerte sería un peligro para el resto del continente, la UE ha desplegado todo un esfuerzo para, presuntamente, fortalecer la defensa frente a Moscú.

Ese propósito junto al rearme y la soledad europea para seguir respaldando financieramente a Ucrania se vio luego agravado por la reticencia de Washington a proseguir proporcionando el sustento principal a la OTAN.

Reportes del diario The New York Times hace unos días dijeron que la Alianza Atlántica tiene planes alternativos de defensa en estudio, luego de que la Casa Blanca anunciara que recortará el número de aeronaves y buques de guerra que eventualmente aportaría a Europa ante una «crisis de seguridad».

Submarinos, drones y aviones de patrulla marítima también se verían afectados, según las declaraciones de un funcionario de la Organización no identificado.

Esos deben ser los temas más trascendentes hasta el cierre de la Cumbre este martes, pese a que existen otros asuntos de interés más global en agenda, según se ha informado, tales como la reducción de la dependencia de los minerales de tierras raras, litio y cobalto; la regulación y seguridad del uso de la inteligencia artificial, la seguridad energética y las relaciones con los países emergentes.

Ello explicaría la presencia en el encuentro de invitados como los líderes de la India, Brasil, Kenia, Egipto, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur.

Según analistas, las invitaciones serían un intento del presidente Macron por extender el alcance del grupo. Sin embargo, ya el G7, superado en su PIB por otros conglomerados menos elitistas y más atemperados a los problemas actuales como el grupo Brics, no convence.

Así lo demuestran las marchas en Ginebra, y concretamente ante la sede de la ONU allí, hace dos días, para expresar el rechazo al grupo y concretamente, dijeron activistas, a la política de algunos de sus gobernantes, incluyendo a Trump.

«Están haciendo la guerra por todas partes», dijo el portavoz de la coalición NOG7, citado por agencias de prensa. «El planeta está en peligro (…) Queremos protestar y decir que la gente del mundo está en contra de sus políticas», añadió.

Pero ese no es el centro de las preocupaciones de los países más industrializados. Su Cumbre será un poco más de lo mismo.

Alguna de las críticas al G7. Foto: El País

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