Foot cover de Noticia Autor: Juventud Rebelde Publicado: 19/06/2026 | 08:45 am
LA militarización de la denominada lucha contra el narcotráfico fue uno de los puntos principales anunciados por Donald Trump durante su toma de posesión en enero de 2025 y el mandatario no ha dejado el propósito de la mano, pese al marcado hedor injerencista y de violación de la soberanía que ese modo de hacer acarrea.
Ya se han firmado acuerdos para facilitar asesoría o ejercicios conjuntos con la presencia de militares estadounidenses con países como Ecuador, Argentina, Bolivia y Perú… al menos que se conozca oficialmente, porque se asegura que similar convenio fue suscrito por Guatemala mientras que, ahora, se estarían realizando las tratativas para ello con Honduras.
Estos «amarres» vis a vis parecieran querer asegurar la cooperación a que los gobiernos de derecha de la región se comprometieron con el Presidente estadounidense durante la cita a que los convocó en marzo, presuntamente, para garantizar la defensa en el hemisferio, usando una vez más como excusa la necesidad de acabar con el flagelo, que ahora Washington vincula con el terrorismo.
En Honduras, ha sido el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Héctor Benjamín Valerio Ardón, quien dijo que se está llevando adelante un diálogo al respecto, aunque al parecer ya hay un tramo adelantado pues se ha informado que el presidente Nasry Asfura se reunió ya con Joseph Humire, subsecretario de Guerra de la administración republicana, tras el objetivo de la cooperación militar.
Además de enviar a sus hombres, el Pentágono estaría dispuesto a «aportar» la inteligencia de la CIA —valga la redundancia— y equipamiento militar.
Los esfuerzos de Washington en este sentido también tienen relación con una iniciativa regional denominada Coalición Anticárteles de las Américas, que Trump anunció en marzo pasado y en la que, según ha trascendido, estarían enrolados ya unos 20 países.
Pero su entrada en vigor siempre será preocupante y hasta dolorosa para algunas naciones, pues pudiera implicar la participación directa, en otros suelos, de soldados estadounidenses con el declarado propósito de combatir a organizaciones consideradas por la Casa Blanca como narcoterroristas.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, por ejemplo, si bien ha cumplido con su anunciada disposición a mantener relaciones y acciones de cooperación con EE. UU. detrás de las drogas, también ha sido rotunda al defender la soberanía nacional de la presencia de tropas extranjeras en su territorio.
La manera impúdica en que casi 200 tripulantes de una cincuentena de endebles embarcaciones fueron ametrallados en los mares Caribe y Pacífico acusados de narcotraficantes sin que ello se probase, ofrece pocas garantías acerca de la certeza en cuanto a los blancos a perseguir, y los motivos para hacerlo.
No obstante, un enjundioso reportaje publicado a fines del mes pasado por The New York Times y que usa a tres fuentes distintas y no identificadas, afirma que el acuerdo que se busca con Honduras es el mismo que sin fanfarrias se firmó ya con Guatemala, y que tiene similares características del que se ha suscrito con Ecuador, país donde los soldados estadounidenses han tenido carta blanca para actuar… detrás de las bandas, aunque han dejado muertes de civiles.
Según los informes obtenidos por la reportera de The New…, ahora se busca que Honduras brinde las mismas prerrogativas, algo que no se debe dudar tomando en cuenta la relevancia de la intervención de Trump en las elecciones hondureñas para favorecer el, por muchos cuestionado, triunfo de Asfura.
Mientras, el periódico boliviano El Deber dio a conocer este martes que la nación altiplánica inició la «cooperación», y habría suscrito un convenio similar al de aquellos países, luego de meses de negociaciones.
Veremos quién más se suma.
