Miles de colombianos en principales ciudades del país marcharon contra el Gobierno de Abelardo de la Espriella. Autor: WPLG local 10 Publicado: 15/10/2026 | 01:21 pm
«Campanazo para despertar» llamó el expresidente Gustavo Petro, convertido durante su mandato en líder popular, a las movilizaciones que este miércoles movieron a buena parte del país en contra del programa de Abelardo de la Espriella, un mandatario que pese a llevar solo dos meses en el poder ya ha «conseguido» que las calles de buena parte del país se inundaran de reclamos contra sus políticas.
Alguien en las redes sociales cuestionó que fueran miles los movilizados, como anotaba otro testigo pero, ciertamente, las fotos y videos que reflejaron lo que aconteció en varios lugares del país permitían sumar amplísimamente más del millar.
No se podía mirar solo a la plaza Bolívar de Bogotá, donde la lluvia y una granizada mojaron a los concurrentes, seguro resfriaron a algunos y dejó a otros en casa, pero no impidieron que la manifestación se realizara. Igualmente, con sombrillas, pero para protegerse del sol, acudieron en otros lares a la convocatoria, respondida por agrupaciones políticas pero también por estudiantes, centrales sindicales y organizaciones campesinas, indígenas y sociales en general en localidades como Pereira, Nariño, Boyacá, Valledupar, Popayán, Medellín, Cauca, Cali, y Bucaramanga, y seguro no fueron todas las que estuvieron la primera protesta a nivel nacional contra el nuevo ejecutivo.
Fue, probablemente, el pulso inicial de una oposición que se mostró ancha y heterogénea más allá de la coalición Pacto Histórico, «derrotada» en las urnas por menos de un punto a manos de la ultraderecha, bajo denuncias de que hubo manejos turbios.
Lo rápido que el presidente De la Espriella aplica su programa de achicamiento presupuestario e institucional, de privatización y apertura al acceso foráneo a los recursos naturales y tierras raras —como lo han hecho otros en Latinoamérica en los tiempos recientes— hace prever nuevas marchas.
La materialización de su agenda acusa una mimetización del Gobierno de Estados Unidos bastante fiel, de modo que las decisiones antipopulares no han sido pocas.
En declaraciones al sitio Colombia Informa, la dirigente del Congreso de los Pueblos, Sonia López, denunciaba lo que llamó «la militarización de nuestros territorios» en alusión a la venia devuelta a las tropas estadounidenses para desandar él país como en los tiempos de las siete bases militares «prestadas» al Pentágono y el Plan Colombia. Desde allí se vigilaba toda la región.
El disgusto y lo que es peor, las preocupaciones, han crecido con el reciente decreto presidencial que, según los activistas y dirigentes políticos del progresismo, sataniza la movilización social.
Un amplio despliegue policial en las más importantes ciudades, reportó Telesur, siguió a la firma presidencial, el martes, del decreto 1525, que fija reglas para el accionar de la fuerza pública en las concentraciones populares.
El desmantelamiento de los programas para la paz acordados como resultado de las negociaciones Gobierno-FARC-EP en los tiempos del presidente Juan Manuel Santos, y del resto de los compromisos asumidos entonces a cambio de la desmovilización de la guerrilla —cuyo cumplimiento fue impulsado por la gestión de Petro—, también se considera un paso atrás que se une a la desarticulación del modelo de corte social y que se esmeró en el campo buscando la Paz Total de la mano del Pacto Histórico.
Hay argumentos para entender por qué el exmandatario Petro calificó la jornada de este miércoles como «campanazo».
