Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Siempre por el camino de la verdad

Autor:

Abdiel Bermúdez

Tengo que confesar que no conocía a Félix Elmusa, ni que Elmusa se escribe con s, por consenso familiar. No imaginaba que trabajó en el periódico El Sol, y mucho menos que fue expedicionario del Granma, ultimado por la tiranía tras el bautizo de fuego de Alegría de Pío.

Solo sabía que, en su honor, desde 1979, la máxima condecoración que entrega la Unión de Periodistas de Cuba lleva su nombre, y que casi siempre hay que tener al menos 15 años de servicio profesional, con méritos y valores probados, para merecerla.

Por eso estamos aquí, no en busca de una distinción que vaya al pecho para ser guardada en algún rincón hasta que Dios quiera llevarnos de este mundo. El valor del periodismo, su inmensa carga de humanismo y el esfuerzo para vencer sinsabores cotidianos en el cumplimiento de nuestra misión social, no caben en la calamina de una medalla.

He visto la lista de profesionales que en todo el país recibirán la Félix Elmusa, y hay mucho orgullo y mucho trabajo en los nombres que encontré.

Hoy están aquí profesionales que admiro, respeto o quiero, y  a veces las tres cosas… Tengo la suerte de
compartir este momento con personas que leía, escuchaba o veía en mis años mozos, para aprender de ellas; con compañeros de equipo en los juegos interfacultades que hoy son mis jefes y amigos; con hermanos con los que crecí en la Universidad, de los que aprendí un mundo, porque sin ellos sentía que el aula se quedaba acéfala.

Y veo a gente que no conozco de vista, pero sí de nombre, y de obra. Gente que ha puesto rodilla en tierra para defender la Revolución, que es defender a Cuba, desde lo que mejor saben hacer.

En el certificado que acabamos de recibir, puede leerse: «La Unión de Periodistas de Cuba certifica que le fue entregada la Distinción Félix Elmusa como reconocimiento a sus aportes y destacada trayectoria en el periodismo revolucionario cubano». Yo soy el número 3 523, así que antes la recibieron miles de periodistas destacados, que hoy están o no en el reino de este mundo, pero que han hecho historia, o la siguen haciendo desde esta trinchera que es la verdad, para defender la Revolución con una fidelidad casi religiosa.

La prensa cubana ha sido así de leal a Cuba en sus caminos más llanos y, sobre todo, en los períodos de mayor turbulencia. Lo dijo Moltó hace unos años: «La Upec sirve para ponerle luz al país». Esa es tarea nuestra aunque no trabajemos en el sector energético.

La luz de la prensa cubana pasa por el camino de la verdad que nos sale al paso día a día, lleno de baches y escollos. Superarlos depende de nuestra capacidad para adaptarnos a un contexto mediático muy diverso, incluso fuera de lo institucional… Depende de nuestra comprensión de que lo conocido no siempre aporta estabilidad, ni es lo mejor, y de que el riesgo no está en lo novedoso o en lo diferente, sino en el desgano y el silencio… Y depende de la articulación de un modelo de prensa más funcional, con la visión económica que hoy late en Cuba, en un contexto comunicacional que exige nuevos modos de contar nuestras historias.

Solo así es posible defender a la Revolución con las mejores armas que tenemos, que son las ideas y el conocimiento. E igual merecemos y precisamos el respaldo de quienes conducen los destinos de la Revolución, porque el periodismo cubano es soporte del consenso social que asegura la continuidad de esta obra inmensamente humana, de la que tanto nos enorgullecemos.

Ahora, que cada cual vaya con su distinción a casa, a recibir el abrazo de la familia. Y mañana nos vemos, para seguir contando la historia real de Cuba, desde el periodismo.

 

*Palabras pronunciadas este jueves en el acto de entrega de la Distinción Félix Elmusa, la máxima condecoración que se otorga a propuesta de la Presidencia de la UPEC.

 

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