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Apple y la hora de la sucesión

La tercera empresa tecnológica más poderosa del planeta tendrá un cambio de dirección que no puede pasar desapercibido, pues se trata de quien timonea sus destinos, y eso no es cosa menor

Autor:

Yurisander Guevara Zaila

Tim Cook entregará las llaves de Apple el próximo 1ro. de septiembre. No se jubila. Ni siquiera se retira. Pero ese día marcará un cambio de arquitectura interna que devuelve a la tercera empresa más valiosa del planeta al modelo que Steve Jobs ideó en 2011: un ingeniero en la ejecución de productos y un «diplomático» en la presidencia ejecutiva.

John Ternus, hasta ahora jefe de ingeniería de hardware, asumirá el cargo de director ejecutivo. Tim Cook pasará a ser presidente ejecutivo de la junta directiva. La transición se anunció, oficialmente, el 20 de abril último.

Bajo la gestión de Cook, el valor de mercado de Apple pasó de 350 000 millones de dólares, en 2011, a cuatro billones de dólares en este año. Es un crecimiento del mil por ciento, que ha convertido a una fabricante de dispositivos en una institución global, con un ecosistema de 2 500 millones de aparatos activos. Los ingresos anuales saltaron de 108 000 millones a más de 416 000 millones de dólares, en 2025. El imperio de servicios —Apple Music, iCloud, Apple Pay— genera hoy más de 100 000 millones de dólares al año, una cifra que, por sí sola, equivale a una empresa del Fortune 40. Aunque no todo ha sido color de rosa.

La era de Cook también ha recibido críticas por una ralentización de la innovación «revolucionaria», que caracterizó a la empresa con Jobs al frente. Mientras Google y Microsoft aceleraban en inteligencia artificial después del boom de 2022, Apple se tomó su tiempo, un retraso que, incluso, provocó tensiones internas y demandas federales por publicidad engañosa relacionadas con Siri.

La solución de Apple ha sido una alianza de mil millones de dólares anuales con Google, para integrar la tecnología Gemini como un puente, mientras en Cupertino, su sede, se termina de construir su propio cerebro digital.

El sucesor

John Ternus, de 50 años, representa el regreso del «culto al producto». Con 25 años en la compañía, su ADN es estrictamente técnico. En los pasillos de Cupertino se cuenta una anécdota que define su rigor: Ternus detuvo una línea de producción porque los tornillos de un proveedor tenían 35 surcos en lugar de los 25 especificados por Apple. Para Ternus, esa diferencia de diez surcos era la frontera entre la excelencia y el compromiso.

Se trata de un ingeniero mecánico que ha liderado el desarrollo del iPad, los AirPods y la transición a los procesadores Apple Silicon. Según reportó PCMag, su mayor victoria reciente fue el MacBook Neo, un movimiento que rompió el tradicional «impuesto Apple» (o lo que es lo mismo, productos bien caros por usar esa marca), para capturar a consumidores más jóvenes.

En otro cambio estructural profundo, Johny Srouji ha sido elevado a jefe de hardware en la empresa. Srouji, el arquitecto de los chips que han superado a Intel, ahora tendrá bajo su mando, tanto las tecnologías de hardware como su ingeniería. Esta consolidación busca que el diseño de los chips y la arquitectura de los dispositivos hablen el mismo idioma para enfrentar el desafío de la IA.

Timothy Hubbard, profesor de gestión de la Universidad de Notre Dame, subrayó sobre la decisión de nombrar al nuevo director ejecutivo: «Al elegir a un líder de hardware como John Ternus, Apple indica que cree que el futuro de la IA pasará por dispositivos integrados, no solo por software en la nube».

Sin embargo, Ternus no tendrá una luna de miel. Solo una semana después de asumir el cargo, deberá presidir el evento de septiembre, el más ambicioso en años. En la agenda figuran tres momentos críticos: el iPhone Ultra, el primer teléfono plegable de Apple, diseñado para eliminar la marca de la bisagra que ha afectado a Samsung; los chips de dos nanómetros con el procesador A20 Pro, que promete una eficiencia energética un 30 por ciento superior; y el lanzamiento de una Siri rediseñada, capaz de entender el contexto personal sin comprometer la privacidad.

Mientras, las ventas de las gafas Vision Pro han sido decepcionantes, con apenas 600 000 unidades vendidas y una tasa de devoluciones inusualmente alta. Ternus deberá decidir si sigue apostando por este hardware masivo o pivota hacia gafas inteligentes más ligeras y económicas.

No es que Cook se vaya

Aclaremos algo, Tim Cook no se va a casa. Al convertirse en presidente ejecutivo, Apple retiene su activo más valioso, en un mundo de constantes tensiones geopolíticas. Así, Cook se encargará de la «diplomacia» de Cupertino. Tiene ante sí el caso antimonopolio del Departamento de Justicia de EE. UU., la Ley de Mercados Digitales en Europa y la delicada relación con China —donde estuvo hace unos días, como parte del séquito que acompañó al Presidente estadounidense a Beijing—, mientras Apple traslada el 25 por ciento de la producción de iPhone a la India. Ternus, por su parte, no tiene experiencia documentada en este tipo de alta política.

No todas las voces celebran el nombramiento. Algunos críticos dentro del departamento de ingeniería en la propia Apple han calificado a Ternus como aversivo al riesgo y conservador. El analista Mark Gurman mencionó en Bloomberg que es un tomador de decisiones reticente, que evita cualquier controversia en sus correos electrónicos. Adicionalmente, Ternus carga con el estigma del criticado teclado de mariposa y la Touch Bar de los MacBook Pro, proyectos en los que estuvo involucrado durante su ascenso. Sus defensores destacan su capacidad para corregir el rumbo, como lo hizo al recuperar los teclados mecánicos tradicionales y los puertos en versiones posteriores de las laptops.

Un área con continuidad total es la sostenibilidad. Cook ha reducido la huella de carbono de Apple en un 60 por ciento desde 2015. Ternus ha impulsado el uso de aluminio ciento por ciento reciclado y la eliminación del cuero en todos los accesorios. Apple mantiene su promesa de ser carbono neutral en toda su cadena para 2030.

El mercado ha reaccionado con calma. Tras el anuncio del 20 de abril, las acciones de Apple cayeron, ligeramente, menos del uno por ciento en las operaciones posteriores al cierre. Los analistas de Morgan Stanley resumieron: Promoverlo a director ejecutivo muestra claramente que el énfasis de Apple en el producto, en el centro de su volante de inercia, se mantendrá.

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