Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

La wifi que te conoce

Los avances en detección inalámbrica convierten las redes wifi en sensores capaces de detectar personas, seguir movimientos y analizar comportamientos, sin cámaras ni teléfonos conectados. La promesa de espacios más inteligentes abre también muchas interrogantes sobre privacidad y vigilancia 

 

Autor:

Juventud Rebelde

Durante años, la wifi tuvo una misión sencilla: llevar internet desde un router hasta nuestros dispositivos. Su función parecía limitada a transportar datos entre computadoras, teléfonos y televisores. Sin embargo, ese propósito comienza a quedar atrás.

Hoy, investigadores de distintas partes del mundo trabajan en una tecnología que transforma las redes inalámbricas en algo mucho más complejo. Ya no se trata solo de comunicar máquinas. Las señales de radio pueden convertirse en una herramienta capaz de detectar presencia humana, identificar individuos y reconstruir movimientos dentro de una habitación.

La tecnología recibe el nombre de wifi sensing o detección por wifi. Aunque suene a ciencia ficción, ya funciona en laboratorios y empieza a abrirse paso hacia productos comerciales.

Según explica el portal científico ScienceDaily, los routers modernos poseen el potencial de actuar como sensores ambientales de alta precisión. En lugar de limitarse a transmitir información, analizan cómo las ondas de radio rebotan en paredes, muebles y personas, para interpretar qué ocurre a su alrededor.

Es algo sorprendente y aterrador a la vez: una red inalámbrica podría reconocer quién entra en una habitación sin necesidad de cámaras, micrófonos ni teléfonos móviles.

De ondas de radio a silueta humana

El principio físico detrás de esta tecnología no es nuevo. Cada vez que una señal de radio atraviesa una estancia, interactúa con todo lo que encuentra a su paso. Parte de la energía se refleja, otra se dispersa y otra se absorbe. Esas pequeñas alteraciones contienen una enorme cantidad de información.

Gracias a algoritmos de inteligencia artificial, los sistemas modernos pueden analizar esos cambios y convertirlos
en datos útiles. De acuerdo con investigadores del germano Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KTI, por sus siglas en alemán), esta capacidad permite que los puntos de acceso inalámbricos perciban
movimientos, incluso en condiciones donde una cámara convencional tendría dificultades, como la oscuridad o la presencia de obstáculos.

El avance más llamativo llegó con el desarrollo de sistemas capaces de identificar personas concretas. Uno de ellos se llama WhoFi y fue creado por investigadores de la Universidad La Sapienza de Roma. Como detalla la publicación Electronics For You, el sistema analiza la llamada Información del Estado del Canal, conocida por sus siglas en inglés CSI —le suena de la serie televisiva, ¿verdad?—. Esta información describe cómo el cuerpo humano altera las señales inalámbricas mientras se mueve.

Los científicos entrenaron una red neuronal profunda para detectar patrones únicos en esas perturbaciones. El resultado sorprendió, incluso a los especialistas: una precisión del 95,5 por ciento en la identificación de individuos.

Cada persona genera una especie de firma de radio propia. La forma de caminar, la estatura, la constitución física e, incluso, pequeños movimientos corporales producen variaciones
que los algoritmos aprenden a reconocer. Las cámaras necesitan luz. Las ondas de radio no. Por eso, según el equipo
italiano, humo, penumbra o desorden no afectan de forma significativa la capacidad del sistema para distinguir personas.

Una nueva fuente de datos

Otro desarrollo reciente elevó aún más las capacidades de esta tecnología. El sistema BFId aprovecha una característica habitual de los routers modernos conocida como beamforming. Esta función dirige las señales inalámbricas hacia dispositivos concretos para mejorar la calidad de la conexión.

Al respecto Physics World revela que durante ese proceso los equipos intercambian información técnica denominada Información de Retroalimentación de Beamforming o BFI. Esos datos describen cómo el entorno modifica la señal.

Para la mayoría de los usuarios se trata de información invisible. Para la inteligencia artificial constituye una mina de oro.

Julian Todt, uno de los investigadores implicados en el estudio, explica que esos registros contienen suficientes detalles para reconstruir patrones de movimiento humano. En pruebas realizadas con 197 participantes, BFId alcanzó una tasa de identificación del 99,5 por ciento.

El dato más sorprendente es que el sistema no necesita que la persona utilice un dispositivo conectado. Basta con que existan otros equipos activos en el entorno para que las señales «iluminen» la escena y permitan analizar la forma en que alguien camina.

La combinación entre redes inalámbricas e inteligencia artificial abre un abanico enorme de posibilidades.

Empresas especializadas ya utilizan esta tecnología para detectar caídas de personas mayores, controlar la ocupación de edificios o gestionar sistemas de climatización con mayor eficiencia. A juicio de la consultora ABI Research, el mercado de detección por wifi crecerá durante los próximos años, gracias a aplicaciones vinculadas con salud, seguridad y automatización.

La privacidad entra en la ecuación

Sin embargo, la misma capacidad que permite detectar una caída también puede utilizarse para vigilar. Los expertos consideran que este es el principal desafío de la tecnología.

Thorsten Strufe, profesor de ciberseguridad del KIT, advierte que el wifi ya está presente en hogares, oficinas, centros comerciales y espacios públicos de todo el mundo. Eso significa que existe una infraestructura capaz de recopilar información sobre movimientos humanos a gran escala.

A diferencia de una cámara, un router no transmite una sensación evidente de vigilancia. La mayoría de las personas ni siquiera sospecha que las señales inalámbricas pueden revelar información biométrica.

La preocupación aumenta porque parte de los datos utilizados por sistemas como BFId circulan sin cifrado dentro de los estándares actuales. Los estudiosos afirman que un atacante equipado con hardware común podría capturar esa información sin necesidad de acceder a la red.

Este tema ganó fuerza tras la aprobación del estándar IEEE 802.11bf en septiembre de 2025. La norma reconoce de forma oficial el uso del wifi como tecnología de detección ambiental y humana.

Un informe de OECD.AI señala que herramientas como WhoFi plantean riesgos relacionados con el seguimiento encubierto de personas y el uso de inteligencia artificial para identificación biométrica sin consentimiento.

Mientras tanto, los investigadores trabajan en mecanismos de protección. Entre las propuestas figuran el cifrado de la información de retroalimentación, la incorporación de ruido artificial para ocultar patrones biométricos y nuevas medidas de privacidad para futuras generaciones de redes inalámbricas.

Con tecnologías como esta, podemos observar que las telecomunicaciones avanzan hacia un modelo; las redes no serán solo las autopistas de la información, también servirán de intérpretes del entorno.

El resultado podría ser una infraestructura capaz de entender qué ocurre dentro de edificios, oficinas y viviendas, casi en tiempo real. Los avances indican que esa capacidad está cada vez más cerca. El verdadero desafío consiste en definir quién tendrá acceso a esa mirada invisible y cuáles serán los límites para proteger la privacidad en una era donde hasta el aire parece capaz de contar nuestra historia.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.