Modelo formativo de veterinaria cubana entroncado en producción

Para el presidente de la Comisión Nacional de la carrera de medicina veterinaria y zootecnia, Rodolfo Ortelio Valdés, el modelo formativo en la nación caribeña permite al estudiante vincularse desde el comienzo con el proceso de producción

Autor:

Juventud Rebelde

Con una experiencia pedagógica que supera el centenario, los estudios veterinarios en Cuba unen hoy sus esfuerzos a los centros productivos con la mirada puesta en la obtención de alimentos para sacarse el pesado fardo de las importaciones, reporta Prensa Latina.

Suplimos los problemas de falta de base material de estudio con las prácticas preprofesionales en diversas instituciones, expresó en diálogo con Prensa Latina Pedro Pablo del Pozo, decano de la facultad de Veterinaria de la Universidad Agraria de La Habana (UNAH).

Tal política nos permite complementarnos con los centros de investigación y empresas productivas para vincular a los 700 estudiantes de pregrado con la teoría y la práctica, añadió Del Pozo, al frente de la quinta escuela de veterinaria fundada en la región.

Entre las instituciones mencionadas se cuentan el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Centro de Mejoramiento Animal, el Instituto de Investigaciones de Pastos y Forrajes, así como el Zoológico Nacional y el Acuario Nacional.

Tal sistema permite la formación de excelencia, la colaboración con otros países incluidos los de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) y haber graduado en medio siglo más de 400 profesionales de 50 países, señaló.

Para el presidente de la Comisión Nacional de la carrera de medicina veterinaria y zootecnia, Rodolfo Ortelio Valdés, el modelo formativo en la nación caribeña permite al estudiante vincularse desde el comienzo con el proceso de producción.

Ese orden no es común en el mundo, pues en su formación el joven adquiere práctica, pero no con la concepción de vincularlo a una entidad, explicó el también profesor de la UNAH, a unos 25 kilómetros al este de la capital cubana.

En otros países el muchacho va de visita a los centros en uso de su fondo de tiempo, en nuestro caso está vinculado a las unidades de producción, precisó Valdés al estimar que por esa vía adquieren una mayor preparación técnica e ideológica.

Así, continuó, consigue conocimientos y piensa en la necesidad de producir alimentos, considerado aquí un asunto estratégico ante la importación anualmente de unos mil 800 millones de dólares en ese rubro.

Desgraciadamente cuando llegan al ejercicio de la profesión se encuentran otros problemas de organización y comienzan a emigrar a otros sectores más llamativos, lamentó el académico.

El graduado, manifestó, está preparado para atender clínicamente a un animal, prevenir una enfermedad, manejar y alimentarlo, es todo lo que se necesita -dijo- para hacer producir una granja de aves, cerdos o vacunos.

Al mencionar hitos de la facultad -creada en 1907 después de las escuelas de Nueva York, México, Buenos Aires y Bogotá- Valdés dijo que propició la visita en los 60 del científico alemán André Voisin, que revolucionó la ganadería, específicamente en pastos y forrajes.

Con más de 12 mil titulados en el país, unos siete mil 200 en activo, estos profesionales tienen un alto perfil de ubicación laboral que incluye la rama pesquera dados sus conocimientos en higiene de los alimentos.

Además pueden laborar en centros de investigación, fronteras y en unidades caninas antidrogas y otros flagelos a los que se enfrentan las fuerzas del Ministerio del Interior, acotó el vicedecano de la facultad, Francisco Lam.

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