Transbordador Discovery sale de órbita

La astronave estadounidense dejará de circunvalar la Tierra. Durante su «paseo» científico realizó 39 viajes, transportó a 246 astronautas, orbitó el planeta 5 628 veces en 352 días y recorrió más de 257 millones de kilómetros a una velocidad de 30 300 kilómetros por hora

Autor:

Patricia Cáceres

La astronave estadounidense que más personas ha llevado fuera de la atmósfera, el trasbordador Discovery, aterrizó en la Tierra este miércoles luego de un exitoso viaje a la Estación Espacial Internacional.

El Discovery partió a lo que fue su última misión el pasado 24 de febrero, transportando piezas de repuesto, un robot humanoide (Robonaut 2) y una plataforma externa de almacenamiento.

Con su retorno, la nave dio inicio al fin de la era de los transbordadores para la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA), por sus siglas en inglés, que prevé dos viajes más al complejo espacial antes de concluir este programa, después de 30 años de servicio. El Endeavour partirá el 19 de abril y el Atlantis el 28 de junio próximo.

«Cuando retiren los transbordadores va a ser un momento bastante triste», señaló Valerie Neal, especialista del Museo Nacional del Espacio de Estados Unidos, según la agencia Reuters.

«Han sido las naves de una generación entera y la parte más triste es que no hay otras esperando; no sabemos cómo va a ser el próximo vehículo espacial o cual será el próximo destino», expresó.

Entretanto, las astronaves rusas Soyuz y Progreso serán las que abastecerán a la Estación Espacial Internacional.

El programa de los transbordadores estadounidenses se inició en 1981 con el lanzamiento del Columbia, al que le siguieron el Challenger (1982), el Discovery (1983), el Atlantis (1985) y el Endeavour (1991).

Dos de estos, el Challenger y el Columbia, sufrieron sendos accidentes que marcaron dos de las páginas negras de la historia de la NASA. El primero explotó en enero de 1986, poco después de despegar, y el segundo se desintegró en febrero de 2003 cuando reingresaba a la atmósfera luego de una misión.

El Discovery es de los que se han mantenido activos durante casi 30 años y, según el tecnólogo jefe de la NASA, Robert Brown, no cabe duda de que resulta una maravilla de la ingeniería moderna.

La ex astronauta estadounidense Mary Ellen Weber, quien voló en el transbordador en 1995, dijo a BBC Mundo que la astronave le dejó a la humanidad un mayor conocimiento de cómo abandonar un planeta y cómo regresar de manera satisfactoria.

Durante su carrera, el Discovery realizó 39 viajes al espacio, transportó a 246 astronautas, orbitó la Tierra 5 628 veces en 352 días y recorrió más de 257 millones de kilómetros a una velocidad de 30 300 kilómetros por hora.

Además, llevó a bordo a la primera mujer piloto de un transbordador, a la persona de mayor edad y al primer astronauta negro para una caminata espacial.

Algunas de sus principales misiones estuvieron destinadas a lanzar satélites de comunicaciones al espacio o a recuperar algunos con desperfectos y a examinar plataformas solares experimentales.

En 1995, se convirtió en el primer transbordador en acoplarse con la estación espacial rusa MIR. En lo adelante, el Discovery y el complejo ruso entablaron una relación de cooperación en tareas como el cambio total de sistemas eléctricos, la instalación de nuevos segmentos y el transporte de un laboratorio de experimentación para la agencia espacial japonesa KIBO.

Tras su último viaje, este miércoles, el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos sostienen conversaciones con la NASA para que la astronave y otros objetos del programa de transbordadores espaciales sean expuestos en sus instalaciones.

Robonaut 2

Robonaut 2 (R2) es el nombre del robot humanoide que viajó a bordo del Discovery y que se ha convertido en el primero de su tipo en viajar al espacio.

El humanoide fue llevado a la Estación Espacial, donde se incorporará como miembro permanente de la tripulación para colaborar, aunque de momento en tareas sencillas.

Desarrollado por la NASA y la compañía General Motors, R2 ha sido pensado para trabajar codo a codo con los astronautas, ayudarles en las tareas más complejas y, llegado el momento, sustituirles en las misiones más peligrosas.

Con casi 150 kilogramos, está compuesto por cabeza, tronco, dos brazos y dos manos, aunque carece de piernas que le impedirán moverse de su ubicación.

Los ingenieros monitorearán sus movimientos y observarán cómo se comporta en las condiciones de ingravidez.

Las versiones futuras del humanoide contarán con piernas y, si todo marcha según lo previsto por la NASA, se moverán libremente por las dependencias de la estación espacial, o incluso fuera de esta de ser necesario, para realizar las labores más peligrosas.

La Agencia espacial estadounidense ya planea enviar las primeras unidades a la Luna y los ingenieros aseguran que el prototipo capaz de cumplir esa misión puede estar listo en menos de mil días.

«Este proyecto ilustra la promesa de una futura generación de robots que, tanto en la Tierra como en el espacio, no reemplazarán, sino que acompañarán a los seres humanos y les ayudarán en sus tareas», afirmó John Olson, director del Departamento de Integración de Sistemas para la Exploración de la NASA.

«El potencial combinado de humanos y robots es el ejemplo perfecto de un resultado que es superior a la suma de las partes. Y eso nos permitirá ir más lejos y alcanzar más logros de los que probablemente podemos imaginar», añadió.

Según el periódico digital ABC, el R2 no solo se parece a un ser humano, sino que está diseñado para trabajar como lo hacen las personas. Gracias a sus manos, podrá utilizar las mismas herramientas que utiliza la tripulación y manejarlas del mismo modo en que lo hacen los astronautas.

No obstante, por el momento es solo un prototipo y aún no está lo suficientemente equipado para resistir las bajísimas temperaturas del espacio exterior.

Por esta razón será probado primero en microgravedad y estará sometido a toda clase de pruebas para comprobar su resistencia a las radiaciones y a las interferencias electromagnéticas. Igualmente se comprobará su rendimiento cuando esté trabajando cara a cara con los astronautas.

Una vez que los resultados sean positivos, los astronautas recibirán nuevas piezas y software para actualizar a R2 y dotarlo de nuevas y mayores capacidades, agregó ABC.

Aunque la misión fundamental del robot consiste en ayudar a los astronautas con sus labores diarias, R2 no escapa a las redes sociales. A través de una cuenta en Twitter (@AstroRobonaut) también comunica sus diferentes experiencias en el viaje, indicó el periódico Clarín.

Al parecer este ingenio ya tiene más de 30 000 seguidores y hasta el momento ha contestado más de 1 520 mensajes.

«No necesito escribir, porque puedo hablar directamente con la computadora; pero estoy diseñado para presionar botones como el teclado», dijo a sus amigos vía Twitter, según Clarín.

«Este es un pequeño paso para un robot, pero un gran paso para los de mi especie», agregó R2.

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