Las ranas buscan su príncipe

Científicos alertan sobre la necesidad de conservar los anfibios, uno de los grupos más amenazados de toda la fauna mundial

Autor:

Patricia Cáceres

Seguramente muchos recordarán el famoso cuento de los hermanos Grimm donde una rana, luego de recibir el beso de una princesa, terminó transformándose en un gallardo joven. Algo parecido intenta hacer un nuevo sitio en Internet, que busca vincular a sapos y otros anfibios en peligro de extinción con potenciales «príncipes» benefactores.

El proyecto, denominado Frog Match Maker (que podría traducirse como Casamentero de ranas), surgió a iniciativa de Amphibian Ark (Arca de los anfibios), una organización de conservación internacional con sede en Minnesota, Estados Unidos.

Al parecer, la nueva página web —una versión de algunos sitios online para encontrar pareja— permite conectar a donantes con organizaciones o programas de conservación en distintos puntos del planeta.

Según señaló a BBC Mundo Kevin Johnson, jefe de Comunicaciones de Amphibian Ark, hasta la fecha el sitio incluye 48 proyectos en 23 países de tres continentes. Los donantes interesados pueden hacer búsquedas por país, región, especie, monto requerido o tipo de proyecto.

La iniciativa, cuyas solicitudes de fondos oscilan entre 1 500 y un millón de dólares, busca establecer, entre otras cosas, programas de reproducción en cautiverio o de monitoreo de especies en peligro. Además del apoyo financiero, la ayuda puede consistir en equipos, entrenamiento o pasantías de personal especializado.

La elección de los anfibios para la creación del sitio web no ha sido arbitraria, sobre todo si se tiene en cuenta que estos vertebrados son considerados uno de los grupos más amenazados en todo el planeta.

Los especialistas estiman que cerca de 200 especies de anfibios se han extinguido en las últimas décadas, que la mitad de las más de 6 500 especies conocidas están declinando y que una de cada tres está en peligro de extinción.

El sapo dorado, por ejemplo, fue uno de los primeros indicadores de este declive. En 1989 se encontró un solo espécimen macho, siendo este el último registro de la especie.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (IUCN por sus siglas en inglés), otras de las tantas especies vulnerables son la rana muscosa, amenazada por las especies de truchas introducidas en los lagos que conforman su hábitat, así como la rana dardo venenoso azul y la dardo venenoso de bandas amarillas, sobreexplotadas en algunos países para su venta en tiendas de mascotas.

El Doctor Kevin Zippel, director de Amphibian Ark, aseguró a BBC Mundo que por cada especie de ave o mamífero vulnerable, existen dos o tres especies de anfibios al borde de la extinción. Sin embargo —dijo—, los programas de conservación de anfibios rara vez atraen la misma atención o los fondos destinados a iniciativas dedicadas a aves o mamíferos.

Apenas la punta del Iceberg

Especialistas del Centro de Investigaciones sobre Biodiversidad y Clima, en Frankfurt, Alemania, concluyeron recientemente que las ranas, sapos, salamandras y cecílidos podrían desaparecer más rápidamente que lo estimado hasta ahora.

La nueva investigación, publicada en la revista Nature, no evaluó únicamente los riesgos de grupos específicos, sino que determinó cuáles son las regiones que en el futuro se verán gravemente afectadas por tres amenazas fundamentales: el cambio climático, la pérdida de hábitat y la enfermedad causada por un hongo que está devastando poblaciones de ranas y sapos en diversos puntos del planeta.

Teniendo en cuenta el impacto y la intensidad de esas tres amenazas al mismo tiempo —refieren los autores— el declive podría ser más rápido de lo previsto, especialmente en los trópicos.

De acuerdo con Christian Hof, investigador principal, en América Latina existen varias regiones de alta diversidad de anfibios, como América Central, el norte de Sudamérica y la Amazonia, donde la situación se tornará muy crítica.

«En muchos casos hay áreas que enfrentan una determinada amenaza, como el cambio climático, y se encuentran junto a zonas sometidas a otro riesgo diferente, como la pérdida de hábitat, por lo que hay especies que no tienen adónde escapar», comentó a BBC.

«En general los anfibios son muy vulnerables a las condiciones ambientales. Tienen una piel muy sensible y muchas especies necesitan ciertos niveles de humedad para sobrevivir y reproducirse, de forma que cualquier cambio en este sentido puede tener un impacto negativo», agregó.

Pero, sin duda, una de las amenazas más alarmantes para estos vertebrados en la actualidad es la enfermedad causada por un hongo quitridio, Batrachochytrium dendrobatidis, más conocido como Bd, que sigue extendiéndose a un ritmo indetenible por países como Costa Rica y Panamá.

El hongo fue identificado en 1998 y hace apenas dos años que se logró comprender su funcionamiento. Al parecer, provoca una patología de la piel conocida como quitridiomicosis. Primero, inhibe el flujo de electrolitos en la piel altamente permeable, variando sus concentraciones en la sangre, y finalmente causa insuficiencia cardiaca al animal.

Sin embargo, algunas poblaciones sobreviven intactas a la enfermedad, lo cual constituye un enigma que los científicos siguen intentando develar.

«De ahí la importancia de financiar y darle continuidad a este tipo de estudios, pues aún desconocemos la distribución de muchas especies y hay que obtener más información sobre la biodiversidad en el planeta, ya que no podemos conservar lo que no conocemos», afirmó Hof.

El científico espera que su trabajo, entre otras cosas, contribuya a comprender que «para abordar cada amenaza hay que actuar a diferentes niveles políticos. El cambio climático, por ejemplo, es un problema global, pero la destrucción de hábitat es otro que debe ser atacado localmente».

Luz al final del túnel

Un reciente descubrimiento genético de investigadores de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Estados Unidos, se ha convertido en todo un suceso, por ser hasta ahora la única esperanza viable para enfrentar al hongo Batrachochytrium dendrobatidis o Bd, causante de lo que algunos investigadores describen como «la pérdida más espectacular de biodiversidad en vertebrados en la historia reciente».

Los autores del estudio, publicado en la revista de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, Proceedings of the National Academy of Sciences, recolectaron ranas leopardo yavapay (Lithobates yavapaiensis) en cinco sitios del estado de Arizona e infectaron a los animales en el laboratorio con el hongo.

Los anfibios provenientes de tres localidades murieron, mientras que los originarios de las otras dos sobrevivieron y se recuperaron completamente en apenas dos semanas.

Los científicos encontraron diferencias en el ADN de estos individuos, específicamente en una parte del sistema inmunológico denominada Complejo Mayor de Histocompatibilidad (MHC por sus siglas en inglés), que desempeña un rol fundamental tanto en humanos como en animales a la hora de identificar hongos, bacterias y otros invasores que deben ser atacados.

«Todos los anfibios y los animales vertebrados en general tienen genes MHC que juegan el mismo rol en la iniciación de la respuesta inmunológica», destacó a BBC Anna Savage, una de las especialistas implicadas.

Es probable —dijo— que los anfibios que sobrevivieron en el laboratorio hayan sido los más expuestos al hongo en su medio, y que por tanto posean genes resistentes, ya que solo los individuos más fuertes sobrevivieron luego de una selección natural.

«El estudio muestra que los anfibios pueden tener el potencial evolutivo de adaptación al hongo Bd. La selección natural solo puede resultar en adaptación a una enfermedad si existe una variación genética que lo permita y hemos demostrado que sí existe», puntualizó.

El siguiente paso será determinar si las mismas características genéticas explican otros casos de resistencia al Bd, como el de los sapos Bufus marinus, agregó.

De acuerdo con BBC, el trabajo de los científicos de Cornell podría aplicarse en el futuro en programas de reproducción en cautiverio, seleccionando individuos con los genes adecuados para aumentar su capacidad de supervivencia.

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