Recuperan ecosistemas dañados por explotación minera

El actual proyecto identificó más de 20 hectáreas desprovistas de vegetación, y el 13,5 por ciento de la superficie total de suelo afectada por procesos avanzados de degradación y erosión

Autor:

Juventud Rebelde

Especialistas, técnicos y guardaparques de la Unidad de Servicios Ambientales (UPSA) Alejandro de Humboldt, de la provincia de Guantánamo, priorizan la recuperación de ecosistemas degradados por estudios para la explotación minera.

La rehabilitación tiene lugar en predios que pertenecieron a la Empresa Moa Nickel S.A, específicamente en la altiplanicie del Toldo, al sudeste del municipio de Moa, Holguín; en la cuenca del río Piloto, que desemboca al Jaguaní, principal afluente del Toa.

Rolando Villaverde, experto de la UPSA, dijo a la AIN que la zona está comprendida en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, y las labores protectoras abarcan conservación de suelos, formación de fajas hidrorreguladoras y reforestación con especies autóctonas, como el ocuje y el roble.

Puntualizó que la restauración del lugar forma parte de un proyecto que inicialmente evaluó los impactos residuales de prospecciones mineras, ejecutadas en las décadas del 70 y 90 del pasado siglo, las cuales incluyeron perforaciones térreas para constatar la calidad y cantidad del yacimiento.

Este paraje, antes poblado por bosques húmedos de gran porte arbustivo, a la sazón fue también expuesto a la tala para la creación de amplias trochas que facilitarían las operaciones, pero que afectaron significativamente los ecosistemas implicados y su biodiversidad, sobre todo la de la flora, acotó Villaverde.

Por su parte, el biólogo Gerardo Begué, vinculado a la restauración de la zona, explicó que el actual proyecto identificó más de 20 hectáreas desprovistas de vegetación, y el 13,5 por ciento de la superficie total de suelo afectada por procesos avanzados de degradación y erosión.

De manera natural -subrayó- estas áreas tardan largo tiempo para recuperarse, y lo hacen con plantas oportunistas resistentes a los impactos, como el cordobán y los helechos, lo cual limita la variedad, donde otrora convivían de 20 a 30 especies diversas.

Comentó que en un período de cuatro años el programa ambientalista aspira a restaurar alrededor de 29 hectáreas, lo cual salvará y garantizará la permanencia de bienes y servicios ecosistémicos de gran valor económico, ecológico y social.

Ambos especialistas coincidieron en que no obstante la importancia de la zona por albergar millones de toneladas de níquel, su mayor relevancia está dada por pertenecer a un área exclusiva, Sitio de Patrimonio Mundial de la Naturaleza, de valía para la biodiversidad, el agua potable y otros primordiales recursos.

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