La ciencia también usa faldas - Ciencia y Técnica

La ciencia también usa faldas

Tras importantes descubrimientos científicos, como la doble cadena del ADN, la programación informática, o la radiactividad, está el conocimiento prodigioso de alguna mujer

Autor:

Patricia Cáceres

Desde el día en que Arquímedes saltó de su bañera y corrió desnudo por las calles de la antigua Siracusa gritando «¡Eureka!», la ciencia parece ser un terreno casi exclusivo del sexo masculino.

Nombres como Isaac Newton, Alexander Fleming, Albert Einstein y Charles Darwin, u otros más contemporáneos como Stephen Hawking y Carl Sagan, han acaparado primeras planas, ovaciones y aplausos, mientras prodigiosas mentes femeninas han permanecido durante siglos en el anonimato.

Por ese motivo le proponemos conocer a diez mujeres que supieron desandar los escabrosos caminos de los prejuicios sociales, para ganar un puesto cimero en la historia de la ciencia. Conocerlas no es solo una cuestión de justicia histórica, sino también científica.

La primera científica

El listado lo encabeza una joven llamada Hypatia, considerada por muchos la primera mujer científica de la historia. Cuentan los historiadores que nació en el año 370 de nuestra era en la ciudad de Alejandría, Egipto.

Hypatia escribió sobre la Aritmética de Diofanto, considerado el padre del álgebra, y sus notas incluyeron soluciones alternativas y nuevos problemas. También fue autora de ocho libros y un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolunio, las cuales servían para explicar las órbitas irregulares de los planetas.

Además, colaboró en la mejora y edición de los Elementos de la Geometría de Euclides, versión que aún se emplea.

Números primos de Sophie Germain

Otra fémina que no podemos olvidar es Marie Sophie Germain, matemática francesa nacida en 1776, cuya formación fue totalmente autodidacta.

Bajo el seudónimo de Señor Le Blanc se comunicó mediante cartas con Carl F. Gauss, prestigioso matemático alemán. En su correspondencia reflexionó sobre la Teoría de los Números, y aportó un nuevo presupuesto conocido como Teoría de los números primos de Sophie Germain.

En 1816 consiguió el Premio Extraordinario de las Ciencias Matemáticas, que la Academia de Ciencias de París otorgaba al mejor estudio que explicara matemáticamente el comportamiento de las superficies elásticas.

Pionera de la programación informática

Augusta Ada King, condesa de Lovelace, fue una de las pioneras en programación informática. Nació el 10 de diciembre de 1815 en Londres, Inglaterra.

Se destacó por crear un programa para un prototipo de ordenador digital, propuesto por el matemático británico Charles Babbage y previó la capacidad de los ordenadores para ir más allá de simples cálculos numéricos.

También sugirió el uso de tarjetas perforadas como vía de entrada de información a la máquina analítica, y mencionó la existencia de ceros o estados neutros en ese tipo de tarjetas.

La radioactividad de Curie

Quizá la más relevante científica de la historia es Marie Curie, nacida el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, Polonia. Junto a su esposo, Pierre Curie, estudió un raro fenómeno descubierto por Henri Becquerel, que luego bautizaron con el nombre de «radiactividad». Demostraron que este no era resultado de una reacción química, sino una propiedad elemental del átomo. Ello les valió en 1903 el Premio Nobel de Física, junto a Becquerel.

Años más tarde Marie Curie recibió el Nobel de Química, por descubrir dos nuevas sustancias: el radio y el polonio. Con ello se convirtió en la primera persona en recibir dos premios Nobel.

Cambiando el curso de la física moderna

Amalie Emmy Noether fue una científica alemana que nació en el año 1882. Su figura ocupa un imprescindible lugar en el ámbito de las matemáticas, y especialmente en la física teórica y el álgebra abstracta, con grandes avances en cuanto a las teorías de anillos, grupos y campos.

Pero por lo que más será recordada Noether es por el teorema que lleva su nombre. Se dice que dicho teorema es uno de los más bellos de las matemáticas y uno de los que de forma más significativa cambió el curso de la física moderna a lo largo del siglo XX.

De hecho, Einstein y otros científicos de renombre aseguraban que era la mujer más importante en la historia de las matemáticas.

McClintock y su teoría de los genes saltarines

La especialista en citogenética Barbara McClintock nació en Hartford, Estados Unidos, en 1902, y falleció en 1992.

Durante mucho tiempo, sus trabajos no fueron tomados en cuenta. Pero luego se le otorgó el Premio Nobel de Medicina por su excepcional y adelantada teoría de los genes saltarines, revelando el hecho de que los genes eran capaces de saltar entre diferentes cromosomas. Hoy este es un concepto esencial en genética.

Barbara McClintock tuvo que esperar 30 años para que su gran descubrimiento fuese tomado en serio y para ser laureada con un Nobel.

Secretos del átomo

La física Lise Meitner nació en Viena, en 1878, en el seno de una familia judía. Junto al químico Otto Hahn descubrió el protactinio, un elemento químico de la tabla periódica simbolizado con Pa.

Luego, acompañada por Hahn y su sobrino Otto Frisco, articuló la teoría de fisión nuclear, según la cual el núcleo de un átomo puede dividirse en dos o más partes pequeñas, con la expulsión de varios neutrones y de una gran cantidad de energía.

Meitner también es conocida por su investigación sobre la teoría atómica y la radiactividad, y por sugerir la existencia de la reacción en cadena, con lo cual, sin proponérselo, contribuyó al desarrollo de la bomba atómica.

Doble cadena de ADN

Rosalind Franklin se destacó por estudiar la molécula de ADN con técnicas cristalográficas de rayos X y por descubrir que la estructura de esta tiene dos cadenas.

Los científicos James Watson y Francis Crack se adjudicaron la idea para publicar un artículo sobre la estructura del ADN, que les valió el Premio Nobel de Fisiología en 1962.

Hasta que James Watson no publicó sus memorias en 1968, nadie supo que el aporte de Rosalind había sido crucial.

Pulsares en el cielo

La astrónoma Jocelyn Bell Burnell nació el 15 de julio de 1943 en Irlanda del Norte. Bajo la supervisión de su tutor, Anthony Hewish, construyó un radiotelescopio y estudió 400 metros del área del cielo. Fue entonces la primera vez en la historia que alguien hacía semejante hazaña.

Analizando los datos obtenidos, notó unas señales de radio muy rápidas, y determinó que estas provenían de estrellas de neutrones que, por su densidad y rápida rotación, proyectan por sus polos magnéticos haces de radiación electromagnética. A estas estrellas las llamó pulsares. El Premio Nobel por este nuevo descubrimiento solo le fue concedido a su tutor.

Lady chimpancé

El 3 de abril de 1934 nació la naturalista, activista y primatóloga inglesa Jane Goodall. Lady Chimpancé, como también se le conoce, ha revelado con los años un amplio espectro de habilidades cognitivas en los primates.

Descubrió que los chimpancés utilizan herramientas rudimentarias para proveerse alimento, tales como deshojar una rama y utilizarla para extraer termitas de su nido. También observó cómo estos animales establecen relaciones de amistad con otros miembros de su grupo y son capaces de establecer una forma primitiva y brutal de guerra.

Asimismo, derribó la creencia de que estos simios son fundamentalmente vegetarianos, ya que a partir de sus observaciones pudo establecerse que se organizan para cazar animales pequeños y devorar su carne.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.