Del Ébola y otros «demonios»

Hasta el momento ningún cubano ha sido diagnosticado con el virus del Ébola. Se han reportado casos en naciones del África Occidental, pero la coexistencia con otras enfermedades en el contexto epidemiológico mundial exige que intensifiquemos las medidas preventivas, insisten especialistas y directivos del Ministerio de Salud Pública

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

El mundo dejó de ser un lugar tranquilo, apacible, pacífico. Los conflictos armados no cesan, el cambio climático avanza y la globalización impone nuevas normas y, también, nuevos riesgos. Confluyen epidemias como el sida, el cólera, el ébola y la malaria, entre otras, y aunque en nuestro país el control es riguroso, todos debemos mantenernos informados y, sobre todo, conscientes de la importancia de asumir prácticas sanitarias responsables y seguras.

Compartió la anterior reflexión el Doctor Manuel Santín Peña, director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), durante un intercambio que sostuvo con la prensa nacional en la mañana de este sábado, junto a la Doctora Niurka Molina Águila, jefa del Departamento de Control Sanitario Internacional; el Doctor Jorge Delgado Bustillo, vicedirector de la Unidad de Colaboración Médica del Minsap; la Doctora Rosaida Ochoa, directora de la Unidad Nacional de Educación y Promoción para la Salud, y el Doctor Jorge Pérez Ávila, director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

Santín Peña precisó que la situación epidemiológica general en el país está marcada fundamentalmente por brotes de dengue, algunos casos de cólera, 13 casos importados del virus del Chikungunya —ante el cual hay riesgos inminentes debido a nuestra localización geográfica— y la preocupación en lo concerniente con el virus del Ébola (EVE), del que se han reportado casos hasta la fecha en las naciones africanas de Guinea Conakry, Sierra Leona, Liberia y Nigeria.

«El enfrentamiento a estas epidemias se gana desde la prevención, a través de la asunción de conductas responsables en lo relacionado con el consumo de agua y de alimentos, su manipulación e higiene y el lavado de las manos, entre otras medidas que impedirían el contagio y el padecimiento de estas enfermedades», añadió.

En Cuba se erradicó la malaria, la fiebre amarilla, el paludismo y otros males que en el mundo aún cobran vidas —agregó Santín Peña—, y aunque no presentamos situaciones graves de control sí es necesario que conozcamos la realidad epidemiológica del mundo, teniendo en cuenta que estas y otras enfermedades pueden hallar lugar en nuestro país a través de viajeros procedentes de naciones afectadas por ellas.

«Están vigentes en nuestro territorio las medidas higiénico-sanitarias para eliminar el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, y aquellas que constantemente le aconsejamos mantener a la población a nivel individual, familiar y comunitario, no solo con relación a esta epidemia sino también al cólera y al Chikungunya. Sin embargo, el contexto sanitario asociado al brote de EVE en países de África Occidental amerita que, a partir de un llamado de las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud, en Cuba no cesen la preparación y el control con el objetivo de hacer frente a la posible introducción de casos de este virus».

Hasta el momento solo se ha propagado el ébola en estas cuatro naciones —acotó Santín Peña—, debido principalmente a las precarias condiciones de su infraestructura sanitaria, la alta circulación transfronteriza de personas y las prácticas culturales y religiosas arraigadas en su población, entre las que se privilegia, por ejemplo, el contacto con fallecidos.

Ébola: ¿y usted quién es?

El virus del Ébola (EVE) es una enfermedad viral hemorrágica que tuvo su primer brote en 1976 en el Congo. Es una enfermedad grave, con una tasa de letalidad de hasta un 90 por ciento y ante la cual no existe ni tratamiento específico aprobado ni vacuna alguna.

El Doctor Pérez Ávila precisa que, en sus inicios, se asoció fundamentalmente a la propagación del animal al hombre, pero en la actualidad el contagio del virus se posibilita por el contacto con los fluidos y secreciones corporales de las personas infectadas como la saliva, el sudor, las lágrimas, el semen, la sangre, las heces fecales y la orina.

La vigilancia extrema de quienes arriban al país y proceden de países de riesgo es prioridad del sistema de salud cubano, añadió, y explicó que en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí se dispone de las condiciones idóneas para que estas personas ingresen y sean atendidas.

El período de incubación del EVE varía de dos a 21 días, momento en el que no existe riesgo de incubación, explica Pérez Ávila. «Los síntomas más comunes que presentan los enfermos de ébola se relacionan con la fiebre repentina, la debilidad intensa, el dolor muscular, de cabeza y garganta, seguido por vómitos, diarrea, erupción cutánea y deterioro de la función renal y hepática. En una fase avanzada, se presentan las hemorragias internas y externas que pueden conducir a la muerte y en los hallazgos de laboratorio incluyen leucopenia, trombocitopenia y enzimas hepáticas elevadas».

Estos síntomas pueden confundirse con los que provoca el dengue e incluso el cólera, aunque el cuadro clínico de este último destierra la fiebre, destaca Pérez Ávila. «Como en otros casos, no existe tratamiento específico para el virus del EVE, aunque en estos momentos se estudia el posible uso de dos monoclonales y un antiviral. No existe vacuna terapéutica ni preventiva para combatirlo, por lo que se pondera la hidratación del paciente, la necesidad de mantener el equilibrio del medio ácido y el básico y el tratamiento de cualquier complicación que pueda surgir».

Hasta el momento ningún cubano ha sido diagnosticado con el virus del Ébola, ni en el país ni en el exterior, pero las medidas preventivas no pueden dejarse de la mano, insiste el especialista.

«Es vital mantener una higiene personal y colectiva cuidadosa, sobre todo cuando se trata de manipuladores de alimentos en el hogar o en la elaboración y venta de los mismos; lavar nuestras manos tantas veces como sea necesario; tener especial cuidado en el caso de contacto con personas procedentes de países afectados; desplegar acciones de limpieza y saneamiento del hogar y sus alrededores, centros de trabajo y educacionales y sobre todo, mantenerse informado sobre la situación epidemiológica y, con mayor rigor, si se trata de personas que viajarán a naciones en las que se haya reportado algún caso de ébola», apuntó.

El Director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí insistió en la necesidad de «trabajar» con las barreras sanitarias imprescindibles para estos casos, habilitadas en esta institución. «Guantes, gorros, sobrebatas y nasobucos constituyen medios básicos de protección para la atención de cualquier paciente sobre el que se tenga sospecha del virus del Ébola, y aquellos accesorios y dispositivos que deben usarse cuando se sabe con certeza de la presencia del virus también se encuentran en nuestra institución para hacer uso de ellos en caso necesario».

Dentro y fuera de Cuba

El Ministerio de Salud Pública y otros organismos toman medidas con el objetivo de evitar la posible introducción de la enfermedad en el país, su detección oportuna y control inmediato.

La Doctora Molina Águila refiere que las compañías aéreas adoptan las medidas sanitarias correspondientes, pero en nuestros puertos y aeropuertos también se despliegan las acciones de vigilancia y control pertinentes.

«El piloto y la tripulación de la nave deben emitir una declaración general de sanidad y como primera línea de control se toman medidas higiénico-sanitarias a bordo del avión o el buque.

«Cuando los pasajeros transitan por las terminales, sin darse cuenta, están siendo vigilados por el escáner de temperatura, con el que se detecta a quien arribe al país con más de 37,5 grados de temperatura corporal. Ante esta señal, el viajero es llevado a un local específico, se comprueba su temperatura de manera manual, se le realiza un examen físico y en caso necesario, es trasladado al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí en la capital o al hospital designado para ello, en el caso de otras provincias.

«Existen en nuestras terminales aeroportuarias burós de información en los que las autoridades sanitarias recogen los datos de cada pasajero, sobre todo si provienen de países en riesgo, y estos son enviados a las áreas de atención primaria de salud como una alerta que se ha de tener en cuenta», detalló la especialista.

Evitar la afectación de cubanos que laboran en el exterior, principalmente en el continente africano, es también una prioridad para el país, por lo que la información cotidiana y la capacitación relacionada con la enfermedad se mantiene, así como la observación de los estudiantes de países africanos que arriban a Cuba, explicó Molina Águila.

Delgado Bustillo precisó que solo se encuentran colaboradores médicos cubanos en Guinea y Sierra Leona, naciones en las que se han detectado numerosos casos del virus de EVE, pero nuestro personal de salud no está en contacto con ellos. «Son 16 compañeros los que se encuentran en cuatro regiones de Guinea y 23 en cinco regiones de Sierra Leona. Durante su estancia vacacional en Cuba recibieron la preparación necesaria para su enfrentamiento a pacientes con sospecha de padecer el virus, aunque ha sido una decisión gubernamental de estos países que nuestros médicos se mantengan aislados de las áreas en las que se atienden los infectados con la enfermedad».

No obstante, acota Delgado Bustillo, los médicos cubanos laboran con los medios de protección requeridos y no abandonan las medidas preventivas pues en la atención a un paciente por razones de cirugía, dermatología, ortopedia o cualquier otra especialidad, deben mantenerse también los cuidados.

«Aunque las autoridades sanitarias desarrollamos estrategias y no escatimamos esfuerzos para garantizar el control y enfrentamiento en el territorio y entre los cubanos en el exterior, las medidas higiénicas y preventivas serán siempre la mejor forma de combatir esta y otras epidemias», enfatizó Santín Peña.

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